El pueblo que recurre a palomas mensajeras para denunciar su incomunicación

Carbajo (Cáceres) convierte una suelta simbólica en protesta por los problemas de telecomunicaciones del municipio, en un episodio que reabre el debate sobre la brecha digital en el mundo rural

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El alcalde de Carbajo (Cáceres) lanzó palomas mensajeras para denunciar su incomunicación. Ayuntamiento de Carbajo.

El alcalde de Carbajo (Cáceres) lanzó palomas mensajeras para denunciar su incomunicación. Ayuntamiento de Carbajo.

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En un momento en que la digitalización se presenta como una herramienta para combatir la despoblación, un pequeño municipio de Cáceres, Carbajo, ha recurrido a una imagen casi de otro siglo para denunciar su situación: palomas mensajeras para protestar por sus problemas de incomunicación.

La iniciativa ha partido del Ayuntamiento de Carbajo, cuyo alcalde, Sergio Piris, impulsó una protesta simbólica con una suelta de palomas para denunciar que el Consistorio llevaba más de un mes sin poder recibir llamadas, además de sufrir caídas recurrentes de red móvil.

La imagen tiene carga simbólica, pero también sirve para poner el foco en un debate más amplio: hasta qué punto persisten problemas de conectividad en zonas rurales pese a la mejora de coberturas que reflejan los datos oficiales.

Una protesta con palomas contra la incomunicación

La protesta no surge por falta absoluta de internet en el pueblo, sino por una situación concreta de incomunicación denunciada por el Ayuntamiento tras un cambio de operador, que habría dejado al Consistorio sin recibir llamadas durante semanas.

Con la acción de las palomas mensajeras, el municipio quiso ironizar sobre la necesidad de recurrir a métodos del pasado para reclamar soluciones a un problema muy actual.

La protesta ha trascendido como denuncia sobre la situación de pequeños municipios que, pese a los avances en digitalización, siguen alertando de incidencias en cobertura, calidad del servicio o dificultades de acceso real a telecomunicaciones.

Y aquí aparece una paradoja interesante. Porque los datos oficiales dibujan una mejora notable de conectividad rural.

Según el último Informe de Cobertura de Banda Ancha del Ministerio para la Transformación Digital, la cobertura 5G alcanza ya al 80% de la población rural, cuando en 2021 era del 26%.

El mismo informe señala que la cobertura fija a velocidad gigabit llega al 84% de los hogares rurales, mientras la cobertura 5G global alcanza al 96% de la población española.

Es decir, sobre el papel España aparece como uno de los países más avanzados en conectividad, también en áreas rurales.

Cuando la cobertura no siempre equivale a conectividad real

Pero el caso de Carbajo introduce un matiz que aparece también en debates institucionales: una cosa es la cobertura declarada y otra la experiencia efectiva de servicio.

Incluso documentos públicos han señalado que puede existir cobertura formal en un municipio y, aun así, problemas de calidad, zonas sin señal efectiva o limitaciones para determinados usos.

Ese es precisamente el tipo de brecha que la protesta intenta visibilizar: no tanto ausencia total de red como problemas de acceso real o continuidad del servicio.

Y es ahí donde la imagen de las palomas mensajeras cobra fuerza como símbolo político y social.