La Audiencia Provincial de Pontevedra celebrará la próxima semana el juicio contra el propietario de un bar de Marín acusado de agredir a un cliente con discapacidad, al que invitó a “jugar” a un supuesto juego en el que ambos debían darse bofetadas y en el que, según le dijo, podía ganar un jamón. La burla hacia el hombre tuvo lugar ante el resto de clientes del establecimiento, que presenciaron la escena sin denunciarla, y llegó a ser grabada en vídeo.
Los hechos se remontan a diciembre de 2023, cuando el acusado se encontraba en el local que regenta en Marín y en el que la víctima, que presenta más de un 70% de discapacidad intelectual, era “cliente habitual”.
Según el escrito de acusación, con ánimo de ridiculizar al hombre, el procesado le planteó “un juego consistente en darse bofetadas mutuamente”, pese a saber que la víctima “no podía comprender el alcance del juego, ni sus consecuencias”.
“En el desarrollo del juego, el acusado, con la intención de menoscabar su integridad física, le propinó diversos golpes a la víctima, quien bajo la creencia de que se trataba de un juego y que podría obtener un jamón en caso de ser el ganador, devolvió alguno de los golpes recibidos”, detalla la Fiscalía. La escena tuvo lugar delante de los clientes presentes, que, “en tono jocoso, le daban indicaciones al perjudicado de como tenía que golpear, o la postura corporal que debía adoptar para encajar mejor el golpe”.
En un momento del “juego”, el acusado asestó una bofetada especialmente fuerte a la víctima, provocando que perdiera el equilibrio y cayera al suelo. Para el Ministerio Público, el procesado “ejecutó este juego con pleno aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de la víctima y con la intención de mofarse de él ante los clientes que se encontraban en ese momento en el interior del bar, generando una situación de vejación y degradación”.
Los hechos fueron grabados por una de las personas que se hallaban en el local, sin el consentimiento del perjudicado y sin que se haya podido identificar al autor de la filmación. El vídeo se difundió entre parte de los vecinos de la localidad de Marín.
Fue una sobrina de la víctima, que tuvo acceso a la grabación, quien finalmente presentó la denuncia ante las autoridades.
La Fiscalía califica los hechos como un delito leve de maltrato cometido con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales, apreciando la agravante de discriminación por discapacidad. Solicita para el acusado una pena de un año y cuatro meses de prisión, una multa y el pago de una indemnización de 4.000 euros a favor del perjudicado.