El empresario y presunto intermediario del 'caso Koldo', Víctor de Aldama, ha explicado ante el Tribunal Supremo que fue Koldo García, entonces asesor del exministro de Transportes José Luis Ábalos, quien se puso en contacto con él porque estaban “un poco verdes” cuando llegaron al departamento tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Según su testimonio, con el paso de los meses habrían empezado a interesarse por que determinadas constructoras contribuyeran a “la financiación del Partido Socialista”.
“Estaban un poco verdes cuando habían llegado al Ministerio con más presupuesto de España, una cartera importante, un sitio que para ellos era nuevo”, ha relatado Aldama este miércoles, al rememorar sus primeros encuentros con Koldo y Ábalos a partir de junio de 2018.
El acusado ha indicado que tanto al ministro como a su asesor les “interesaba mucho” Sudamérica, ya que “Ábalos controlaba mucho parece ser Colombia por anteriores actividades: “Querían desarrollar más convenios y expandirse más, por decirlo de alguna manera, en el que España y empresas españolas expandiesen más en Sudamérica”.
En esa línea, ha señalado que les trasladó que disponía de contactos en México, Ecuador y Venezuela, y que mantuvo reuniones con ambos en el Ministerio, fijando México como prioridad porque era lo que más les atraía “para empezar a colaborar”.
“En el mes de agosto es la primera vez que Koldo me presenta al ministro. Me lo presenta en el Ministerio y me lo presenta en su despacho”, ha precisado.
Pagos en efectivo y licitaciones públicas
Ya en 2019, ha continuado Aldama, Koldo le comunicó que iban a ponerle en contacto con “empresas constructoras”. “Como tú te dedicas a esto, seguramente a muchos de ellos ya les conoces, que trabajan ya para el Ministerio y de alguna manera nosotros tenemos que ver cómo poder ayudarles”, ha asegurado que le transmitió el exasesor.
Según su declaración, en esas conversaciones se habló de “ayuda” para que esas compañías resultaran adjudicatarias de contratos públicos: “No es ninguna ayuda, pero se habla de la palabra ayuda, de 'cómo podemos ayudarnos para que ellos se lleven la licitación, que al final se la van a llevar, pero si les ayudamos a que la ganen, pues podremos tener un rendimiento que a nosotros nos hace falta para la financiación del partido'”, ha añadido.
Aldama ha contado que preguntó “quién va a facturar esto” y que Koldo le contestó que “no se puede facturar”: “Tienes tú que hablar con ellos, y vas a ser tú el nexo, porque las empresas tienen que pagar en efectivo”.
“Entonces yo ahí ya entiendo que no es una donación al uso, y ya entiendo que estamos haciendo algo ilegal, en el que de alguna manera no me siento del todo cómodo, pero tampoco me siento incómodo. Veo la oportunidad, y lo que quiero es seguir trabajando y que me sigan dando cosas, que al final es por lo que estaba haciendo todo el esfuerzo, y estaba poniendo todos mis contactos encima de la mesa, para ganarme la confianza de ellos”, ha apostillado ante el tribunal.
Entregas de dinero en el Ministerio y en la casa de Ábalos
El empresario ha asegurado que de ese dinero procedente de “obras públicas” se abonaban pagos mensuales de 10.000 euros a los otros dos acusados. “Se empiezan a dar contratos y las empresas empiezan a pagarme en efectivo y yo empiezo a llevar dinero, hago entregas en el Ministerio y en la casa de Ábalos en El Viso. Esto era constante porque empieza una ruleta, empiezan a caer licitaciones”, ha manifestado.
“Los 10.000 euros es un fijo que yo quedo con Koldo para que ellos estén tranquilos en sus gastos mensuales fijos, y lo otro era dinero para ellos, que yo no entro en qué hacían o qué no hacían, pero ellos siempre me han dicho que parte de ese dinero iba para la financiación del Partido Socialista”, ha declarado.
Ha detallado que el sistema se habría prolongado desde 2019 hasta finales de 2022. En ese periodo, acudía al Ministerio con “una mochila” y utilizaba el ascensor reservado al titular del departamento: “Solamente llevaba la mochila cuando llevaba dinero en cantidades importantes”, tanto a la sede de Transportes como a la vivienda oficial de Ábalos en el barrio madrileño de El Viso.
“Si llevaba entre 50-60.000 euros, lo llevaba en un sobre, porque en billetes de 50 es un taco y lo llevaba en dos o tres sobres. Si llevaba cantidades más altas, como he llegado a llevar alguna vez hasta 250.000 euros, lo llevaba en la mochila”, ha indicado.
Las penas que piden Fiscalía y acusaciones populares
La Fiscalía Anticorrupción reclama 24 años de prisión para José Luis Ábalos y 19 años y medio para Koldo García por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Para Aldama solicita 7 años de cárcel por los tres primeros delitos, de los que se declaró culpable en su escrito de defensa, aplicándole así la atenuante de confesión.
Las acusaciones populares, encabezadas por el PP, elevan su petición a 30 años de cárcel tanto para el exministro como para su exasesor, mientras que para el empresario reclaman la misma condena que la fijada por el Ministerio Público.