Cinco condenados en Almería por intentar introducir 200 kilos de cocaína ocultos en pulpa de fruta brasileña

Cinco miembros de una red reciben duras penas en Almería por intentar introducir 200 kilos de cocaína desde Brasil ocultos en pulpa de graviola.

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Audiencia Provincial de Almería. EUROPA PRESS
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La Audiencia Provincial de Almería ha impuesto condenas a cinco integrantes de una organización que se coordinó para introducir por el puerto de Algeciras (Cádiz) y trasladar hasta El Ejido (Almería) unos 200 kilos de cocaína procedentes de Brasil, camuflados en un envío de pulpa de graviola congelada.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press y que aún no es firme, se fija para el considerado como cabecilla una pena de ocho años de prisión y una multa de 19 millones de euros por un delito contra la salud pública. Este acusado asumió el rol de "importador" a través de una sociedad mercantil, contando para ello con la ayuda de otros socios.

El fallo impone igualmente penas de entre siete años y seis años y medio de cárcel a dos colaboradores, encargados de recepcionar la mercancía y extraer la droga en un almacén, mientras que el propietario de las instalaciones y el transportista que llevó el contenedor son condenados a tres años y seis meses de prisión cada uno.

La resolución detalla que el principal procesado se puso de acuerdo con dos ciudadanos albaneses y con otras personas no identificadas para introducir en España 200 kilos de cocaína procedente de Brasil, utilizando como cobertura un cargamento de pulpa de graviola congelada con apariencia de operación comercial legítima.

Para llevar a cabo el plan, y mediante una distribución de tareas previamente acordada, el acusado utilizó una empresa de exportación constituida en 2022, de la que figuraba como administrador único, aunque carecía de actividad real.

Este procesado gestionó la importación de un contenedor de pulpa de graviola desde Brasil, abonando tanto el producto como los gastos aduaneros. Paralelamente, los integrantes de la red en Brasil organizaron que la pulpa de graviola congelada se introdujera en bidones protegidos por una estructura metálica en cuyo interior se ocultarían los paquetes de cocaína durante el transporte.

La mercancía se cargó en un buque portacontenedores que partió de Brasil con destino a Tánger (Marruecos), a donde llegó el 1 de abril de 2024. Allí permaneció en tránsito hasta que otro barco la trasladó al Puerto de Algeciras (Cádiz) el 14 de abril de 2024.

Sin embargo, antes de su llegada a España, las fuerzas policiales españolas ya habían sido avisadas desde Francia de la posible presencia de estupefacientes en el envío, lo que permitió activar una operación de entrega controlada y supervisada a través de la Fiscalía Antidroga de Algeciras.

El contenedor pasó de forma temporal por una empresa de servicios auxiliares de Algeciras y, finalmente, el 3 de mayo de 2024 fue cargado en un camión siguiendo las instrucciones del principal acusado, transmitidas directamente o mediante intermediarios.

El vehículo, cuyo destino oficial figuraba como Barcelona, fue precintado tras la carga. No obstante, la sentencia destaca la implicación del transportista, que el día previo a aceptar el servicio recibió una llamada para desviar la mercancía hasta El Ejido (Almería), "siendo consciente de que podía estar transportando droga".

Los miembros de la trama también contactaron con el responsable de unas instalaciones hortofrutícolas para depositar allí el contenedor "a fin de contar con un lugar idóneo para la extracción de la cocaína oculta en las jaulas metálicas". El dueño del almacén aceptó el encargo, "siendo consciente de que podía tratarse de droga" y "prestándose a almacenarla temporalmente".

Una vez que se habían concretado todos los pasos para recepcionar el envío, los colaboradores del principal acusado acudieron al almacén para recibir el camión y descargar los tanques, momento en el que se produjo la intervención policial.

Los agentes utilizaron una radial para abrir los 20 depósitos de graviola y localizaron en su interior estructuras metálicas con diez paquetes de un kilo de cocaína cada una. Las otras 19 estructuras metálicas se trasladaron a la Comisaría Provincial de Málaga, donde se hallaron otros 190 paquetes similares. La droga, con una pureza superior al 80%, habría alcanzado en el mercado ilícito un valor de más de 8,6 millones de euros.