El CENIF detectó un incremento súbito de mensajes para cruzar a Ceuta un día antes de su alerta del 29 de julio

El CENIF detectó un incremento súbito de mensajes para cruzar a Ceuta el 28 de julio, víspera de su primera alerta y de la entrada masiva de 72.000 personas.

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La policía desaloja el campamento de migrantes en la Loma Colmenar, en Ceuta Marcos Moreno - Europa Press
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El informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y remitido a la Audiencia Nacional recoge un “incremento súbito” de mensajes que animaban a entrar en Ceuta el 28 de julio, “día anterior a la primera alerta emitida por el CENIF” y a la llegada masiva de 72.000 personas a la ciudad autónoma a partir del 30 de julio.

El documento de la unidad de inteligencia, al que ha tenido acceso Europa Press, menciona la existencia de “dinamizadores del mensaje”, es decir, “perfiles y números de teléfono que intervienen de forma decisiva en la difusión masiva de mensajes clave”, con un 90% de líneas con prefijo marroquí y el resto procedentes de Argelia, Túnez o Libia, además de países como España, Francia o Alemania.

“Estos teléfonos sirven como altavoz para la transmisión de mensajes en diferentes grupos y potencian la dinamización de la conversación digital”, subraya el informe, que descarta que detrás de la movilización se encuentren organizaciones criminales o mafias asentadas en la zona.

El CENIF explica que ya realizaba un seguimiento previo al 30 de julio de diversos foros y grupos de Facebook que impulsaban esta acción, activados los días 24 y 28 de julio, y que detectó “un primer incremento súbito de mensajes el día 28 de julio --día anterior a la primera alerta emitida por el CENIF--” con un máximo el día 30, cuando se registraron 1.574 mensajes.

Los analistas de extranjería se refieren a la metodología denominada “método spread”, “un modelo de diseño de viralización de mensajes en redes sociales planificado que limita la dependencia del azar”.

Influencia política desde Marruecos

Bajo el epígrafe “ejercicio de influencia”, el informe del CENIF menciona también el papel desempeñado por responsables políticos marroquíes. “Las manifestaciones de diferentes responsables políticos del reino alauí, las reacciones internacionales y el establecimiento de dispositivos policiales reforzados tras la consecución de los diferentes intentos pone de manifiesto nuevamente la capacidad de influencia y el manejo de un relato de difusión institucional coordinada por parte de los responsables de la planificación del proceso”, recoge el texto.

Los agentes especializados describen las distintas oleadas de migrantes —apoyándose en material gráfico incorporado al informe— que accedieron a Ceuta dentro de un “proceso escalonado y graduado”, con dos fines principales: por un lado, lograr un “máximo impacto sobre la gestión fronteriza hasta su colapso” y, por otro, “eliminar la capacidad de respuesta de España”.

En este contexto, se subraya la presencia “notable” de familias, mujeres y menores de corta edad, ya que “desactiva la posibilidad de emplear medios coercitivos o usar la fuerza reactiva para restablecer el control y la operatividad de la frontera”.

El informe eleva la estimación de cuántos migrantes permanecieron en Ceuta al no acogerse al retorno voluntario. “Se estima el volumen de inmigrantes que permanecen en Ceuta a partir del día 1 de agosto en una cifra entre 5.000 y 10.000 personas”, señala, precisando que se trata de un “perfil compatible con la inmigración irregular” al ser en su mayoría jóvenes de origen marroquí y subsahariano.

Sin rastro de mafias en la entrada masiva

El CENIF descarta en su análisis que en los hechos del 30 de julio participaran redes criminales dedicadas al tráfico combinado de drogas y personas, al afirmar que “no consta ni una sola referencia” a este tipo de grupos en la ciudad autónoma, a diferencia de lo que sí se observa en Melilla o Almería.

El documento sí recoge la existencia de una estructura que actúa en Ceuta y su entorno, pero “organizando pases a nado desde Castillejos”. “Se desconoce el número exacto de integrantes del grupo, estimándose que tiene capacidad para hacer llegar entre tres y cinco inmigrantes diarios a la Ciudad Autónoma”, detalla.

La unidad de inteligencia recuerda que desde el 1 de enero de 2024 se han desarrollado 2.983 operaciones e investigaciones policiales con intervención de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras vinculadas a estas redes, con un balance de 1.822 detenciones por favorecer la inmigración irregular.

“Con este nivel de conocimiento y de monitorización de los grupos, perfiles y teléfonos más habituales, no consta ni una sola referencia de estas organizaciones animando a la movilización o haciendo referencia a la entrada masiva”, concluye el informe.

En la misma línea, el CENIF sostiene que “nada apunta” a que tras la “entrada ilegal y simultánea de más de 70.000 personas exista un intento de las redes criminales de lucrarse, aunque sí reconoce traslados puntuales y “oportunistas” de “al menos diez embarcaciones” desde el Puerto Deportivo de Ceuta a la Península, con beneficios de entre 3.000 y 7.000 euros por persona.

En concreto, el documento cifra en 150 los migrantes que habrían alcanzado la Península desde Ceuta hasta el 24 de agosto, “los cuales han abonado un precio medio de 5.000 euros por el viaje (las tarifas medias para la inmigración irregular marítima desde Marruecos hasta la Península se situaban, hasta la entrada masiva, en un arco entre 12.000 y 20.000 euro)”.

Rutas de acceso a Ceuta y perfiles de las oleadas

Los investigadores señalan que se utilizaron dos vías alternativas de entrada a Ceuta, ambas desde la Playa de Castillejos, en territorio marroquí, paralela al Puesto Fronterizo habilitado, ya que “desde esa playa se accede a la valla fronteriza que separa el territorio de ambos países, continuada por un espigón vallado que se introduce unos 60 metros en el agua”.

Según el relato policial, los migrantes accedieron “o bien a nado rodeando el rompeolas, o bien caminando por el estrecho espacio existente sobre el rompeolas, entre la valla central que recorre el espigón y el agua”.

Tras superar el espigón, llegaron “a una zona restringida de la Playa de El Tarajal, ya en territorio español, desde donde fueron conducidos a un 'patio' delimitado por un pequeño muro donde permanecen bajo custodia de agentes de Guardia Civil”, se describe en el informe.

La Policía aclara que ese 'patio' funciona como zona intermedia entre el área restringida de la playa y la zona de libre circulación, y que la salida fue “abierta ante la acumulación de una gran masa de personas”, momento en el que “la entrada resulta más accesible y se extiende el mensaje de que se ha abierto la frontera”.

El documento divide la entrada masiva en tres oleadas diferenciadas. La primera, hasta las 11,00 horas del 30 de julio, corresponde a varones marroquíes de entre 15 y 25 años, en su mayoría menores, que llevaban trajes de neopreno, aletas y otros elementos de flotación.

En la segunda oleada, entre las 11,00 y las 22,00 horas del 30 de julio, “el perfil cambia y comienzan a entrar” personas de hasta 40 años, “grupos familiares completos y niños de corta edad, en su mayoría van vestidos con ropa deportiva y chancletas, sin equipamiento específico”. Aunque la nacionalidad predominante sigue siendo la marroquí, los agentes apuntan que “se observa una paulatina incorporación de personas de origen subsahariano”.

La tercera y última oleada se sitúa durante la noche del 30 de julio y el 31 de julio, en la que el perfil vuelve a asemejarse al de la primera fase, según puntualiza el informe.