Por qué la Fiscalía quiere acusar de piratería a los narcos del mar y elevar sus penas

Antidroga busca documentar los ataques de las narcolanchas contra embarcaciones y agentes para aplicar un delito que puede castigarse con penas de entre 10 y 15 años de prisión

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Restos de combustible de las narcolanchas. Europa Press TV.
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La lucha contras las narcolanchas se recrudece. La Fiscalía Antidroga quiere ampliar la respuesta penal contra las organizaciones que operan con narcolanchas en las costas españolas. El objetivo es que determinados ataques cometidos en el mar puedan ser perseguidos también como delitos de piratería, una figura recogida en el Código Penal que contempla penas de entre 10 y 15 años de prisión.

La estrategia pasa por documentar con mayor detalle los episodios en los que las embarcaciones utilizadas por las redes del narcotráfico atacan o ponen en peligro a otros barcos durante sus operaciones. La Fiscalía considera que algunos de estos hechos pueden ir más allá de los delitos habitualmente atribuidos al narcotráfico y encajar en una figura penal específica para los ataques cometidos en el mar.

Qué considera piratería el Código Penal

El artículo 616 ter del Código Penal castiga a quien, mediante violencia, intimidación o engaño, se apodere, dañe o destruya una embarcación o aeronave, así como a quien ataque a las personas o bienes que se encuentren a bordo. La pena prevista para este delito es de entre 10 y 15 años de prisión.

La Fiscalía estudia ahora la aplicación de este precepto a determinadas actuaciones protagonizadas por las narcolanchas. La clave no está en que cualquier transporte de droga por mar pueda ser considerado piratería, sino en la existencia de ataques concretos que cumplan los requisitos previstos por la legislación penal.

Los ataques de las narcolanchas que pueden cambiar la acusación

La iniciativa de Antidroga se centra en episodios de violencia o ataques contra embarcaciones que se producen durante las operaciones de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas. Para poder sostener una acusación por piratería, resulta fundamental documentar cómo se produjo cada incidente y qué daños o riesgos generó.

La Fiscalía pretende que estos hechos queden reflejados de forma específica en los atestados y en la documentación que llega a los procedimientos judiciales. El objetivo es disponer de elementos suficientes para valorar, caso por caso, si además de los delitos relacionados con el narcotráfico corresponde aplicar también el delito de piratería.

Hasta 15 años de prisión además de otros delitos

La importancia de esta estrategia está en el aumento de las posibles consecuencias penales. Las organizaciones investigadas por narcotráfico ya pueden enfrentarse a penas por delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal u otras infracciones relacionadas con cada operación.

La incorporación de una acusación por piratería añadiría un nuevo frente penal en aquellos casos en los que se acrediten los requisitos exigidos por la ley. La Fiscalía busca así responder a una realidad que se ha intensificado en algunas zonas del litoral, donde las narcolanchas no solo son utilizadas para transportar droga, sino que también han protagonizado maniobras y ataques de especial peligrosidad.

La clave está en demostrar cada ataque

El cambio de estrategia persigue también evitar que determinados ataques queden diluidos dentro de una investigación centrada exclusivamente en la droga transportada o en la organización responsable. Si los hechos cumplen los requisitos legales, la actuación violenta en el mar tendría una respuesta penal propia y podría sumarse al resto de delitos investigados.

La posible acusación de piratería contra los narcos del mar dependerá, por tanto, de las circunstancias concretas de cada caso. La Fiscalía no plantea aplicar automáticamente este delito a todas las organizaciones que utilizan narcolanchas, sino reforzar la documentación de los episodios violentos para poder elevar las acusaciones cuando la actuación encaje en el artículo 616 ter del Código Penal.