La hermana de la ciudadana británica presuntamente asesinada por su pareja en la urbanización Camposol, en Mazarrón, en diciembre de 2022, declaró este lunes ante el tribunal del jurado en la Audiencia Provincial de Murcia que los episodios de malos tratos fueron “una constante” durante los 25 años de convivencia, vinculándolos a los problemas de alcohol del acusado.
En esta primera sesión del juicio oral, la testigo intervino por videoconferencia desde Cardiff (Gales, Reino Unido) y explicó que el procesado agredía a su hermana “repetidamente” tanto en Reino Unido como en España. Añadió que ella misma llegó a ser amenazada cuando intentó interponerse para proteger a la víctima.
Según su testimonio, la fallecida trató de romper la relación en varias ocasiones regresando al Reino Unido, pero el acusado la forzaba a volver intimidándola con hacer daño a sus perros. Relató también que una de las palizas obligó a que su hermana fuera operada de cadera en 2018.
La testigo señaló, a preguntas de las acusaciones, que la víctima carecía de ingresos propios y que ambos cambiaban de domicilio con frecuencia. Comentó que mantenían el contacto mediante videollamadas desde un ordenador portátil aprovechando los momentos en que el procesado dormía, y que en esas conexiones llegó a observar hematomas en la cara y en las piernas de la mujer.
En su última conversación, el 18 de octubre, la víctima utilizó la expresión “accidente con los perros” como código para advertirle de que había vuelto a ser agredida. La hermana aclaró que no llegó a visitar a la fallecida en su vivienda en España porque “la mayoría de las veces no sabía dónde vivía”, y que sus encuentros personales se producían en Reino Unido o en casa de sus padres.
Respecto a las comunicaciones, indicó que ella misma le compró un teléfono móvil, pero que “desapareció en España”, y denunció que el acusado ejercía un control constante sobre su hermana como forma de violencia.
Relato de los vecinos sobre la noche de los hechos
En la vista también declaró una vecina de la pareja, que contó que la noche de los hechos salió a la calle tras oír al acusado pedir ayuda cerca de la medianoche y se encontró a la víctima tendida boca arriba en la calzada, muy fría y sin signos vitales.
La mujer relató que se hallaba en su vivienda cuando su marido oyó los gritos de un hombre en el exterior. Al encender la luz de la fachada, vio el cuerpo de la víctima en el suelo y comprobó su estado. “Intenté sentir un pulso, pero no había pulso. Ella estaba muy fría”, relató ante el jurado.
Interrogada por la Fiscalía, la testigo indicó que, cuando se le preguntó qué había pasado, el procesado respondió que su esposa “se había caído y se había golpeado la cabeza con el suelo”. Describió, además, que el acusado mostraba una actitud airada y que recogió unas llaves de la calle mientras lanzaba insultos a la víctima, que seguía inmóvil.
“Estaba bastante enojado. Estaba gritando y juzgando a la señora que estaba en el suelo”, declaró la vecina, que recordó algunas de las frases que habría pronunciado el acusado, como “lo has hecho ahora, estúpida zorra” o “este se suponía que iba a ser nuestro hogar para siempre y ni siquiera has preparado una comida”.
La testigo recalcó que el hombre no lloró, no se acercó a tocar a la víctima ni mostró señales de preocupación. Añadió que, cuando otro vecino presente le comunicó que la mujer había fallecido, el acusado respondió: “¿Qué quieres decir con que está muerta? No puede estar muerta. Me voy a la mierda si ella está muerta”.
Seguidamente, el procesado regresó a su domicilio para buscar un cigarrillo y, según la testigo, en el interior se dirigió a los animales de compañía con la frase: “Bueno, tu mamá está muerta”.
Otro vecino que acudió al lugar confirmó ante el tribunal este comportamiento y subrayó que el acusado actuó de forma “completamente sin compasión”, sin mostrar dolor mientras su pareja permanecía sin vida en el suelo. Este mismo testigo añadió que, aquella noche, tocó el capó del coche del acusado y comprobó que estaba caliente, lo que interpretó como indicio de que el vehículo se había utilizado poco antes.