El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha avalado el despido disciplinario de un trabajador de una empresa alimentaria de la Comarca de Pamplona tras acreditar un error grave en la mezcla de conservantes que comprometió la seguridad del producto y provocó pérdidas económicas. La sentencia, fechada el 5 de febrero de 2026, rechaza el recurso del empleado y ratifica el fallo previo del Juzgado de lo Social número 2 de Pamplona.
El trabajador defendía que se trató de un descuido sin intención y que no alcanzaba la gravedad suficiente para justificar su despido. Sin embargo, el tribunal concluye que existió un incumplimiento grave y culpable de sus funciones.
Un fallo en producción que activó las alarmas
El origen del caso se sitúa en abril de 2024, cuando uno de los clientes de la empresa alertó de anomalías en varios lotes, que presentaban un color anormal en el producto. A raíz de esa comunicación, la compañía inició un análisis interno que detectó un error en la composición: el producto no contenía el conservante correcto.
Las comprobaciones posteriores revelaron además un desfase en el almacén de materias primas, con la desaparición de sulfito sódico —una sustancia distinta y considerada alérgeno—, lo que apuntaba a su uso indebido durante el proceso de mezcla. La situación obligó a retirar productos del mercado, paralizar la producción y comunicar la incidencia a las autoridades sanitarias.
El tribunal señala un incumplimiento claro de los protocolos
El empleado despedido era el responsable del pesaje y la mezcla ese día. Según la resolución, contaba con formación suficiente y experiencia previa, además de haber recibido instrucción específica semanas antes.
El proceso, subraya el tribunal, incluía un sistema de control basado en el escaneo de códigos de barras, diseñado precisamente para evitar errores. Sin embargo, ese protocolo no se siguió.
La sentencia destaca que el fallo solo pudo producirse si se eludió el sistema automatizado e introdujeron datos manualmente, lo que evidencia una inobservancia clara de las normas internas. “De haberse seguido el procedimiento, el sistema no habría permitido continuar con la mezcla”, recoge el fallo.
Riesgo sanitario y pérdidas económicas
El impacto del error fue más allá del fallo técnico. La empresa tuvo que afrontar reclamaciones de clientes, retirada de producto y pérdidas en ventas, factores que el tribunal considera determinantes para valorar la gravedad de la conducta.
En este sentido, la Sala recuerda que para justificar un despido disciplinario no es necesario acreditar intención, sino la existencia de un incumplimiento grave. Y en este caso, concluye que los hechos son “palmarios” y con consecuencias suficientemente relevantes como para justificar la medida.
El TSJ rechaza el recurso del trabajador
Con estos argumentos, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra desestima el recurso del empleado y confirma que vulneró protocolos esenciales ligados a la seguridad alimentaria.
La resolución refuerza así el criterio de que, en sectores sensibles como el alimentario, los errores en procesos críticos pueden tener consecuencias laborales severas, incluso cuando el trabajador alegue que se trató de un descuido puntual.