Hay un barrio de Málaga donde la discusión sobre cómo reformar un paseo marítimo ha terminado convirtiéndose en una discusión sobre cómo quiere crecer la ciudad. Es El Palo, en el litoral este de la capital. Este sábado, 3 de octubre, vecinos de El Palo y Pedregalejo saldrán a la calle para protestar contra el modelo de transformación del litoral y reclamar medidas frente al precio de la vivienda, los pisos turísticos y la pérdida de espacios que consideran vinculados a la vida cotidiana del barrio.
La movilización llega cuando el Ayuntamiento prepara la remodelación integral del paseo marítimo de El Palo, una actuación presupuestada en más de 14 millones de euros y con un plazo de ejecución previsto de 23 meses. El proyecto afecta al tramo comprendido entre el arroyo Jaboneros y la playa del Chanquete. Antes de la licitación, el Consistorio abrió un proceso participativo de tres meses para recoger propuestas de vecinos, asociaciones y profesionales.
La plataforma Málaga para Vivir El Palo-Pedregalejo, convocante de la marcha, sostiene que la remodelación no puede analizarse al margen de la situación de la vivienda y de la creciente presión turística que, según denuncia, soporta esta parte de Málaga.
Su reivindicación va más allá del proyecto de obras. El colectivo pide declarar El Palo y Pedregalejo como zonas tensionadas, regular los precios del alquiler, establecer una moratoria para los desahucios y las viviendas turísticas, promover vivienda pública y mantener los espacios públicos que utilizan los vecinos.

Una reforma de 14 millones que todavía no ha comenzado
El proyecto municipal pretende transformar de manera integral los 1.750 metros del paseo marítimo de El Palo. La actuación contempla ganar espacio para los peatones, renovar pavimentos e infraestructuras, mejorar los accesos a la playa e incorporar nuevos elementos de sombra y mobiliario urbano. El plazo estimado es de 23 meses.
La reforma está todavía pendiente de comenzar. Durante la primavera y el verano, el Ayuntamiento desarrolló un proceso participativo que incluyó encuestas, talleres, entrevistas, actividades a pie de calle y foros con vecinos y asociaciones. El propio Consistorio explica que el objetivo era introducir en el proyecto las modificaciones que fueran técnicamente posibles.
Los vecinos convocantes consideran, sin embargo, que ese proceso no ha abordado algunas de las cuestiones que para ellos resultan centrales. Antonio Medina, portavoz de Málaga para Vivir, cuestiona que la vivienda haya quedado fuera de las cuestiones principales del debate y reclama que la reforma se acompañe de una planificación urbanística más amplia.
El colectivo plantea incluso la aprobación de un Plan Especial de Mejora del Medio Urbano del Litoral de El Palo, previsto en el PGOU, que permita analizar previamente los valores urbanos y socioculturales del barrio, su tipología edificatoria y sus espacios públicos.
¿Por qué la reforma del paseo se mezcla con el turismo?
La respuesta está, en buena medida, en lo que ya ha sucedido en el barrio vecino.
El paseo marítimo de Pedregalejo lleva en obras desde octubre de 2025. El proyecto, inicialmente presupuestado en 5,7 millones de euros, ha sufrido modificaciones y ampliaciones de los trabajos, con una inversión que el Ayuntamiento situó por encima de los 6,5 millones. El calendario también se ha prolongado.
Durante el verano, los trabajos provocaron quejas entre los hosteleros por el impacto sobre la actividad y críticas vecinales relacionadas con el desarrollo de las obras. Algunos establecimientos tuvieron que cerrar temporalmente; otros continuaron funcionando con diferentes grados de afectación.
El Ayuntamiento sostiene que la remodelación permitirá ganar espacio público, mejorar los accesos a la playa y renovar las infraestructuras. El proyecto contempla, entre otros elementos, nuevos árboles, bancos y pérgolas. Desde el Consistorio también se ha defendido que la ejecución por tramos ha permitido mantener el tránsito peatonal y que se han incorporado mejoras de saneamiento y servicios.
Para los colectivos críticos, sin embargo, Pedregalejo representa precisamente el precedente que quieren evitar en El Palo.
La expresión que utilizan para describir lo que temen es “otro Muelle Uno”: un litoral más orientado al consumo y al visitante y menos al uso cotidiano de los vecinos. Unos 300 vecinos participaron en agosto en una concentración en Pedregalejo en la que reclamaron que el paseo mantuviera su uso ciudadano.
La vivienda entra en el conflicto
El problema que plantean los vecinos no se limita al diseño del paseo. Su principal preocupación es que la transformación urbana coincida con una subida de la presión inmobiliaria sobre unos barrios que ya consideran tensionados.
La Asociación de Vecinos de El Palo había reclamado en febrero al Ayuntamiento la declaración de Málaga como zona tensionada y pidió que los nuevos desarrollos urbanísticos priorizaran viviendas de protección oficial y usos residenciales asequibles frente a nuevos establecimientos turísticos. También reclamó suspender nuevas licencias para hoteles y apartamentos turísticos en Málaga Este.
Los datos disponibles muestran que El Palo se encuentra ya entre las zonas con precios elevados dentro de Málaga. Idealista sitúa actualmente el alquiler medio anunciado en torno a los 16 euros por metro cuadrado al mes y el precio de venta en unos 4.505 euros por metro cuadrado, aunque se trata de precios de oferta y no de contratos efectivamente cerrados.
Otro análisis sobre la evolución demográfica del barrio apunta además a una pérdida especialmente intensa de población joven. Un estudio recogido por la prensa local señala que entre 2015 y 2023 la población de 25 a 40 años y los menores disminuyeron con mayor intensidad en algunos barrios del litoral este, mientras la población total experimentaba descensos mucho menores. En El Palo, ese análisis cifra en más de un 10% la caída de población joven durante ese periodo.
Los vecinos utilizan estos datos para sostener que el problema de El Palo no es únicamente cuánto costará una vivienda, sino quién podrá seguir viviendo en el barrio.
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El temor a que el paseo cambie el barrio
La protesta del sábado parte precisamente de esa conexión. El colectivo Málaga para Vivir considera que una mejora del espacio urbano puede tener consecuencias sobre el precio del suelo y de la vivienda si se produce en un entorno con creciente atractivo turístico.
No sostiene que la remodelación vaya a expulsar por sí sola a los vecinos, sino que vincula la actuación con un proceso más amplio de transformación del litoral malagueño.
La expresión que emplean es la de "mercantilización" del barrio. Su argumento es que elementos que tradicionalmente han funcionado como espacios de convivencia -el paseo, las zonas de sombra, los comercios, los espacios donde sentarse o practicar deporte- pueden acabar orientándose progresivamente hacia usos comerciales y turísticos.
La cuestión del arbolado es uno de los puntos concretos de discrepancia. Los convocantes reclaman conservar la vegetación existente y critican que el proceso participativo planteara a los vecinos cuestiones relacionadas con la conservación o modificación de determinados árboles. El proyecto municipal, por su parte, contempla mantener especies existentes como palmeras y ficus y prevé nuevos elementos vegetales.
Una marcha con tres columnas
La movilización comenzará este sábado a las 12.00 horas en la Plaza de las Palmeras, junto al arroyo Jaboneros. A la marcha se incorporarán columnas procedentes de Baños del Carmen y de El Rincón de la Victoria.
El recorrido terminará en la Plaza del Niño de las Moras, donde está previsto un encuentro vecinal y una comida popular.
Los convocantes han convertido la marcha en una reivindicación conjunta sobre vivienda, turismo y modelo urbano. Entre sus peticiones figura la creación de una mesa con las tres administraciones —Gobierno central, Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Málaga— para abordar la situación de la vivienda en Málaga Este.
También reclaman utilizar suelo público para construir vivienda, impulsar alquileres asequibles o con opción a compra y limitar nuevas licencias para usos hoteleros y viviendas turísticas.
El Ayuntamiento, mientras tanto, mantiene el proyecto de renovación del paseo y ya ha desarrollado el proceso participativo previo a la intervención. La reforma de El Palo todavía no ha comenzado, pero la experiencia de Pedregalejo ha convertido el debate sobre el litoral este de Málaga en algo que va más allá de una obra urbana.
El sábado, los vecinos pondrán sobre la mesa una pregunta que afecta a buena parte de la ciudad: qué se gana cuando se transforma un barrio para hacerlo más atractivo y qué puede perderse si quienes viven allí dejan de poder hacerlo.
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