Un terremoto de magnitud 6,1 sacude el sur de Italia sin causar daños graves

El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia situó el epicentro frente a Calabria y a unos 250 kilómetros de profundidad, una circunstancia que redujo notablemente su impacto en superficie

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Imagen de archivo de una playa en Tropea, en el noroeste de Calabria, en cuya costa se ha producido un terremoto de 6,2 Europa Press/Contacto/Valeria Ferraro

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El sur de Italia volvió a mirar hacia el subsuelo durante la madrugada de este martes después de que un terremoto de magnitud 6,1 sacudiera el mar Tirreno frente a las costas de Calabria. Aunque la intensidad del seísmo generó preocupación entre la población y fue percibida en amplias zonas del país, las autoridades no han informado por el momento de víctimas ni de daños significativos.

Según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), organismo oficial encargado de la vigilancia sísmica en Italia, el terremoto tuvo una magnitud de 6,1 y se produjo frente a la costa calabresa. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), por su parte, situó la magnitud en 6,2, una diferencia habitual entre organismos de monitorización que utilizan sistemas de cálculo distintos.

Un terremoto sentido en varias regiones

El movimiento sísmico se registró poco después de la medianoche y pudo percibirse en distintas regiones del sur del país. Numerosos ciudadanos informaron de temblores en Calabria, Sicilia, Campania y otras zonas del sur italiano.

La sacudida generó inquietud debido a que Italia es uno de los países europeos con mayor actividad sísmica y cuenta con antecedentes de terremotos devastadores que han causado miles de víctimas a lo largo de las últimas décadas.

Sin embargo, las primeras evaluaciones realizadas por las autoridades italianas no detectaron daños importantes en infraestructuras ni víctimas relacionadas con el seísmo. Los servicios de emergencia permanecieron en alerta mientras se realizaban las comprobaciones habituales tras un terremoto de esta magnitud.

La profundidad redujo el riesgo

La principal explicación de la limitada incidencia del terremoto se encuentra en la profundidad a la que se originó. Según los datos difundidos por el INGV y el USGS, el hipocentro se situó a unos 250 kilómetros bajo la superficie terrestre.

Los expertos consideran que los terremotos profundos suelen sentirse en áreas mucho más extensas que los superficiales, pero normalmente provocan menos daños en superficie porque parte de la energía se disipa antes de alcanzar las zonas habitadas.

Esa circunstancia explica que el seísmo fuera percibido por miles de personas en distintas regiones italianas sin que se hayan registrado consecuencias comparables a las de otros terremotos de menor magnitud, pero mucho más cercanos a la superficie.

Italia se encuentra en una zona de intensa actividad tectónica debido a la interacción entre las placas africana y euroasiática. Esta situación convierte al país en uno de los territorios europeos con mayor riesgo sísmico, especialmente en las regiones meridionales y en la zona central de la península.

Por el momento, las autoridades italianas continúan monitorizando la situación, aunque los datos disponibles apuntan a que el terremoto quedó limitado a una fuerte sacudida percibida por la población sin consecuencias graves para las personas ni para las infraestructuras.