Aragón da luz verde al nuevo Plan General de Caza con menos trámites y más “control” de especies

Aragón aprueba un nuevo Plan General de Caza con menos burocracia, más digitalización y mayor “control” de especies como jabalí y conejo.

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El Gobierno de Aragón ha dado el visto bueno al nuevo Plan General de Caza para la temporada 2026-2027, una normativa que aligera la carga burocrática, moderniza las herramientas de gestión cinegética y refuerza el “control” de aquellas especies que provocan daños en los cultivos o suponen riesgos sanitarios, situando la caza como pieza clave para el medio rural.

El Departamento de Medio Ambiente y Turismo ha llevado a cabo una revisión en profundidad del plan con la finalidad de “facilitar la labor de cazadores y titulares de cotos, reforzar la seguridad y mejorar las herramientas disponibles para gestionar las poblaciones cinegéticas, proteger las explotaciones agrarias y responder con mayor eficacia a los desafíos del territorio”.

Entre los cambios más destacados figura el refuerzo de las actuaciones sobre el jabalí para evitar la propagación de la peste porcina africana.

El texto permite el uso de visores térmicos y nocturnos en las esperas y aguardos de jabalí en todo Aragón, aumentando la eficacia del “control” de sus poblaciones y ayudando a salvaguardar tanto la ganadería como la agricultura.

Asimismo, la nueva normativa simplifica las esperas nocturnas en áreas no cinegéticas y amplía las medidas extraordinarias frente al conejo en once municipios aragoneses especialmente castigados por los daños en el campo.

Menos papeleo y más gestión digital

La incorporación de nuevas herramientas digitales permitirá tramitar de forma electrónica buena parte de los procedimientos, suprimir documentación superflua y acelerar la gestión de cotos, batidas y autorizaciones.

El plan introduce también mejoras en seguridad para los cazadores, actualiza la regulación de diversas especies cinegéticas y fija “un marco equilibrado que compatibiliza la actividad cinegética con la conservación de la fauna silvestre”.

La redacción del nuevo Plan General de Caza se ha llevado a cabo en estrecha coordinación con la Federación Aragonesa de Caza (FARCAZA), con la que se han estudiado y consensuado muchas de las medidas que se incluyen en la norma.

Gracias a esta cooperación se ha logrado “adaptar la normativa a las necesidades reales de cazadores y gestores cinegéticos, mejorar su aplicación práctica sobre el terreno y avanzar en soluciones consensuadas para los principales retos que afronta el sector”.

La caza como actividad “fundamental” en el territorio

El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho, ha subrayado que “este Plan nace del diálogo y del trabajo conjunto con el sector cinegético aragonés y especialmente con FARCAZA”.

“Hemos escuchado sus propuestas y muchas de ellas se traducen hoy en medidas concretas que reducen burocracia, mejoran la gestión y refuerzan la protección del medio rural”, ha señalado Biendicho, quien ha insistido en que “la caza es una actividad fundamental para la gestión del territorio y la protección del medio rural”.

Según ha añadido, “este nuevo plan ofrece más seguridad jurídica, menos trabas administrativas y mejores herramientas para afrontar los desafíos que plantean la sobrepoblación de determinadas especies, los daños agrícolas y los riesgos sanitarios”.

Cambios clave del nuevo plan

La mayoría de comunicaciones y autorizaciones pasarán a poder realizarse por vía electrónica, suprimiendo trámites repetidos y aliviando las cargas administrativas de cazadores y titulares de cotos.

Se intensifica el “control” del jabalí frente a la peste porcina africana, se permite el empleo de visores térmicos y nocturnos en aguardos y esperas de jabalí en todo el territorio aragonés, se incrementa la eficacia de su caza y se reducen los riesgos sanitarios, al tiempo que se simplifican las esperas nocturnas en zonas no cinegéticas.

Igualmente, se aceleran los procedimientos para facilitar actuaciones de control cuando se detecten daños o situaciones de sobrepoblación.

Se amplían las medidas extraordinarias frente al conejo y se suman 11 municipios al listado de zonas con sobrepoblación: Ainzón, Alagón, Aniñón, Atea, El Frasno, La Joyosa, Moros, Nigüella, Nuez de Ebro, Sabiñán y Trasmoz.

Podrá autorizarse de forma nominal el uso de carabinas PCP con visores ópticos, térmicos o nocturnos en estudios de “control poblacional” y se habilita la tramitación electrónica de la caza nocturna y del transporte de conejos vivos.

Los procedimientos se simplifican mediante formularios telemáticos específicos, evitando documentación añadida como el Libro electrónico de batidas.

La validación de los datos se realizará de forma digital a través de la aplicación INABAT y el libro se generará automáticamente, sin necesidad de presentarlo de manera presencial ante la Administración.

Además, los precintos con código QR funcionarán como autorización de transporte para carne destinada al autoconsumo familiar cuando el abatimiento se haya comunicado por vía digital.

De igual modo, dejará de ser obligatorio devolver determinados precintos físicos no utilizados de cabra montés, corzo, ciervo y sarrio, y se aclara el número máximo de armas y participantes por puesto para mejorar la organización de las cacerías y reforzar la seguridad jurídica.

Acreditaciones, cupos y conservación

La Federación Aragonesa de Caza emitirá una acreditación específica para las actuaciones de control poblacional.

Se fijan además cupos, obligaciones de mejora del hábitat, sistemas de seguimiento y calendarios concretos para asegurar un aprovechamiento sostenible de la tórtola europea, y se aprueba una nueva regulación de la codorniz, limitando su caza a la media veda, reduciendo los cupos y estableciendo la declaración obligatoria de capturas para mejorar el conocimiento científico de sus poblaciones.

Los cazadores y acompañantes deberán llevar prendas de alta visibilidad y se reconoce la compatibilidad entre la conservación del oso y la actividad cinegética.

Las limitaciones se concentran en las áreas de mayor sensibilidad, mientras que en las zonas de presencia habitual se podrán mantener determinadas modalidades de caza con medidas preventivas.

Al mismo tiempo, se revisan los criterios de gestión de las especies de caza mayor para asegurar una administración más adecuada de las poblaciones y se introducen nuevas herramientas de gestión para ciervo y gamo, incorporando nuevos municipios con regulación específica.

También se actualizan aspectos relativos a la cabra montés, el zorzal alirrojo, la perdiz con reclamo y las pruebas deportivas con perros, y se autoriza la implantación de sistemas de localización telemática en actividades cinegéticas nocturnas para incrementar la seguridad de los participantes.

El contenido del plan se ha reorganizado y simplificado para facilitar su comprensión y aplicación por parte de cazadores, gestores y titulares de cotos.

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