Las estafas digitales vuelven a situarse entre las principales preocupaciones de los expertos en ciberseguridad. Durante los meses de verano aumentan los fraudes relacionados con viajes, compras online, paquetería, reservas vacacionales, ofertas de empleo y operaciones bancarias, porque los delincuentes adaptan sus mensajes a los hábitos de la temporada y aprovechan que muchas personas están fuera de casa, compran más por internet o gestionan reservas desde el móvil.
Aunque cambien los nombres, las empresas suplantadas o las excusas utilizadas, casi todos estos engaños comparten un mismo patrón: intentan crear sensación de urgencia para que la víctima actúe sin pensar. Un supuesto bloqueo de la cuenta bancaria, un paquete retenido, una multa pendiente, una oferta irrepetible o una reserva a punto de perderse son algunos de los anzuelos más habituales.
La estafa del falso banco
Uno de los fraudes más peligrosos sigue siendo la suplantación de entidades bancarias. La víctima recibe un SMS que imita el formato de su banco y que avisa de un acceso sospechoso, una operación pendiente o un bloqueo de la cuenta. Al pulsar el enlace, se abre una página muy parecida a la oficial, diseñada para que el usuario introduzca sus claves.
Una vez obtenidos esos datos, los delincuentes pueden llamar de inmediato haciéndose pasar por el servicio de seguridad de la entidad para pedir el código recibido por SMS o una autorización desde la aplicación bancaria. Con esa información realizan transferencias o cambian los sistemas de autenticación antes de que la víctima detecte el fraude. La recomendación es clara: nunca acceder al banco desde enlaces recibidos por mensaje y entrar siempre desde la aplicación oficial o escribiendo manualmente la dirección web.
WhatsApp, Bizum y falsos contactos
WhatsApp continúa siendo una de las vías preferidas por los ciberdelincuentes. Una modalidad muy extendida comienza con un mensaje de alguien que dice haber cambiado de número y que, poco después, pide ayuda urgente para hacer un pago o solicita una transferencia por Bizum. El engaño puede reforzarse con fotos reales obtenidas de redes sociales o con una forma de escribir parecida a la de la persona suplantada.
Bizum también se utiliza en fraudes de compraventa. En algunos casos, los delincuentes envían una solicitud de dinero haciéndola pasar por un cobro, de modo que la víctima cree que está recibiendo un ingreso cuando en realidad está autorizando un pago. Por eso, antes de confirmar cualquier operación, conviene revisar si se está enviando o recibiendo dinero y comprobar por otra vía que la persona al otro lado es realmente quien dice ser.
Falsos SMS de paquetería
Los meses de verano coinciden con un aumento de las compras por internet, y eso multiplica los falsos mensajes de empresas de transporte. El SMS suele avisar de un supuesto problema con la entrega y pide pagar una pequeña cantidad para liberar el paquete o completar el envío.
El importe acostumbra a ser bajo, apenas unos euros, para reducir las sospechas. El verdadero riesgo está en introducir los datos de la tarjeta en una página falsa, porque los delincuentes pueden usarlos después para hacer cargos mayores o vender la información en mercados ilegales. Ante cualquier duda, lo más seguro es consultar el estado del envío directamente en la web o la aplicación oficial de la empresa de mensajería.
Alquileres vacacionales y falsas ofertas de empleo
El verano también favorece los fraudes con alquileres turísticos y empleos temporales. En el primer caso, los anuncios suelen mostrar viviendas reales, buenas fotografías y precios por debajo del mercado. El supuesto propietario pide una transferencia o un Bizum para bloquear las fechas, alegando que hay mucha demanda, y al llegar al destino el apartamento no existe, pertenece a otra persona o nunca estuvo disponible.
En las falsas ofertas de empleo, el gancho suele ser un salario atractivo, pocas horas, teletrabajo y contratación inmediata. Tras el primer contacto por WhatsApp o Telegram, los delincuentes piden datos personales, fotos del DNI o un pequeño pago para un curso, uniforme o trámite previo. Cuando reciben el dinero o la documentación, desaparecen. Los expertos recomiendan desconfiar de precios demasiado bajos, pagos fuera de plataformas oficiales y procesos de selección que piden dinero por adelantado.
La inteligencia artificial hace más creíbles los engaños
La expansión de herramientas de inteligencia artificial permite crear mensajes, correos, imágenes e incluso voces sintéticas cada vez más realistas. Por eso ya no basta con fijarse en errores ortográficos o traducciones extrañas, porque muchas campañas fraudulentas imitan con precisión el aspecto de una comunicación oficial.
La regla básica sigue siendo la misma: comprobar siempre el remitente, no facilitar contraseñas ni códigos de verificación y acceder únicamente a páginas oficiales. Ningún banco, organismo público o empresa de mensajería debería pedir por WhatsApp claves personales, transferencias urgentes o autorizaciones bancarias fuera de sus canales seguros.
Qué hacer si ya has caído en una estafa
Si una persona sospecha que ha sido víctima de un fraude, debe actuar rápido. Lo primero es contactar con el banco para bloquear tarjetas, cuentas o transferencias que aún puedan detenerse, y después cambiar las contraseñas afectadas, sobre todo si se reutilizaban en otros servicios.
También conviene guardar capturas de pantalla, mensajes, números de teléfono, correos electrónicos y justificantes de pago, porque pueden ser útiles para la investigación. Después debe presentarse una denuncia ante Policía Nacional o Guardia Civil, y en los casos relacionados con internet puede solicitarse asesoramiento al Instituto Nacional de Ciberseguridad, el INCIBE.
Las señales que deben activar todas las alarmas
Hay varios indicios que se repiten en la mayoría de fraudes: mensajes que exigen actuar de inmediato, solicitudes de claves o códigos de verificación, enlaces acortados o direcciones web extrañas, premios demasiado buenos para ser ciertos, pagos por transferencia o Bizum sin garantías y remitentes desconocidos que aparentan ser una empresa española.
Si aparece cualquiera de estas señales, lo más prudente es detener la operación y comprobar la información por canales oficiales. La mayoría de las estafas funcionan porque empujan a tomar decisiones rápidas; dedicar unos minutos a verificar un mensaje puede ser la diferencia entre evitar el fraude o perder dinero.