Si el envase es clave para proteger los alimentos, garantizar la seguridad alimentaria y facilitar su distribución, el siguiente reto es garantizar que los materiales que lo componen puedan recuperarse y reutilizarse. En este proceso, el gesto de depositar los envases en el contenedor amarillo se convierte en el primer paso imprescindible.
En un contexto en el que Europa avanza hacia modelos más circulares, el reciclaje de los envases de cartón para bebidas y alimentos se ha convertido en una prioridad para la industria alimentaria y del packaging.

De qué está hecho el envase y cómo se reciclan sus materiales
Los envases de Tetra Pak están compuestos principalmente por cartón —alrededor del 70%— procedente de fuentes renovables gestionadas de forma responsable, además de plástico y una fina capa de aluminio, materiales que cumplen funciones complementarias para proteger el alimento, garantizar su conservación y minimizar el desperdicio alimentario.
Una vez depositados en el contenedor amarillo, los envases son recogidos y trasladados a plantas de clasificación, donde se separan por tipología y se agrupan en balas antes de enviarse a instalaciones recicladoras especializadas.
En estas plantas, los envases se mezclan con agua y se agitan en un hidropulper, un proceso similar al reciclado del papel, que permite separar las fibras de papel del polietileno y el aluminio.
A partir de este proceso se obtienen dos flujos de materiales reciclados con valor para otras industrias. Por un lado, las fibras de papel se reutilizan para fabricar papel reciclado de alta calidad, empleado en productos como cajas, bolsas o cartón ondulado. Por otro lado, el polietileno y el aluminio, conocidos conjuntamente como polyal, se reciclan mediante reciclaje mecánico para producir granza, que posteriormente se utiliza en la fabricación de productos resistentes y duraderos como palés, mobiliario urbano o elementos de jardinería.
De este modo, los materiales que originalmente formaban parte de un envase pueden reincorporarse a la economía en forma de nuevos productos, prolongando su vida útil y reduciendo la necesidad de materias primas vírgenes.
Infraestructura de reciclaje y colaboración: claves para cerrar el círculo
La circularidad de los envases no depende únicamente de su diseño, sino también de la existencia de infraestructuras eficaces de recogida, clasificación y reciclaje que funcionen a escala. Para que los materiales puedan recuperarse y reutilizarse, es necesario que todos los eslabones de la cadena —desde la recogida hasta los recicladores y transformadores— estén coordinados y cuenten con capacidad suficiente.
En este sistema, la correcta separación de los envases en origen es el punto de partida. Por ello, Tetra Pak y otros actores de la industria alimentaria impulsan iniciativas de concienciación en colaboración con administraciones públicas para fomentar hábitos de reciclaje responsables y reforzar el uso del contenedor amarillo.
Al mismo tiempo, la compañía trabaja junto a recicladores y empresas transformadoras para fortalecer las infraestructuras de reciclaje y desarrollar nuevas aplicaciones para los materiales recuperados.
En España, esta colaboración ha permitido aumentar de forma significativa la capacidad de reciclaje de la fracción polyal, favoreciendo su reutilización en aplicaciones industriales y contribuyendo a cerrar el ciclo de los materiales.
“El reciclaje de los envases no sólo permite recuperar materiales, sino también reducir la necesidad de materias primas vírgenes y avanzar hacia un uso más eficiente de los recursos”, explica Virginia Rodríguez, Head of Sustainability de Tetra Pak Iberia. “El reto está en seguir reforzando la infraestructura de reciclaje, desarrollar nuevas aplicaciones y fomentar la demanda de estos materiales reciclados para aumentar su incorporación al mercado final”.