El presidente de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), Ignacio González, ha expresado su inquietud por el repunte de la inflación derivado del conflicto bélico. Ha subrayado que, por ahora, la situación se mantiene bajo control gracias al esfuerzo de las compañías por amortiguar y retrasar su impacto: “No podrá ser durante mucho tiempo porque los márgenes son estrechos y el impacto en costes es importante”.
González ha intervenido este martes en la ponencia “El gran consumo en un mundo convulso”, durante la Asamblea General de Asociados de Aecoc, que ha congregado a más de un centenar de empresarios y altos directivos de las principales compañías del país. En este encuentro se han aprobado las cuentas de 2025 y se han fijado los objetivos para 2026.
Ha remarcado que el principal elemento que condicionará la evolución de los precios es la energía. En este contexto, ha puesto en valor que el alza en el ámbito de la alimentación, del 2,7%, es más moderada que el 3,4% registrado en el índice general de marzo: “Demuestra una vez más que nuestro sector en muchos casos retarda o contrae la inflación”.
Según ha señalado, “el conflicto bélico ha cambiado radicalmente las perspectivas”, ya que prevé un efecto claramente negativo cuya magnitud dependerá de cuánto se prolongue la guerra. A su juicio, el impacto se notará en los productos industriales a través de la energía y en el sector primario por el encarecimiento de los fertilizantes.
Al mismo tiempo, ha querido trasladar calma respecto a posibles problemas de abastecimiento en la cadena de suministro: “El sector ha demostrado muchas veces en el pasado que este riesgo está controlado, y que volverá a responder de manera positiva”.
Ha recordado que, antes del estallido del conflicto, en el último trimestre de 2025, la economía española crecía al doble de ritmo que las principales economías europeas del entorno en términos de PIB, una coyuntura que ha descrito como “casi idílica”.
Retos económicos y políticos en España
En el ámbito nacional, González ha advertido de varios elementos que, a juicio de la asociación, resultan preocupantes. Entre ellos, ha citado la debilidad parlamentaria y la ausencia de nuevos presupuestos, factores que, en su opinión, dificultan la capacidad de respuesta ante crisis como la actual, la de la vivienda o las que puedan venir. También ha aludido a la incertidumbre política y a una “política económica fragmentada por falta de planificación a largo plazo”.
Ha indicado igualmente que el consumo interno empieza a dar señales de fatiga y ha avisado de que “las crisis empiezan y terminan cuando el consumidor piensa que empiezan y terminan”.
González ha puesto el foco en el elevado desempleo juvenil, pese a que el empleo total continúa al alza y la tasa de paro general se sitúa en mínimos históricos. Ha cargado contra el absentismo laboral, al que ha calificado como un “problema de Estado”, y ha insistido en la necesidad de reforzar el diálogo entre empresas, administraciones y sindicatos, ya que este fenómeno supone, según Aecoc, un coste del 1,4% del PIB español.
En esta línea, ha reclamado una mayor coordinación entre el tejido empresarial y el sistema sanitario porque, en su opinión, la duración de las bajas es excesiva. Ha avanzado que han puesto en marcha el Observatorio de Aecoc sobre el absentismo laboral, con el objetivo de medir su impacto y proponer soluciones.
Asimismo, ha criticado que el actual marco regulatorio sea muy exigente y complejo. A su entender, la falta de coordinación y alineación entre organismos y administraciones “eleva los costes y reduce la competitividad del sector”, una circunstancia que castiga especialmente a las pymes frente a las grandes compañías.
Competitividad, energía y respuesta política
González ha defendido que la prioridad del gran consumo debe ser mantener su competitividad. Ha recordado que, pese a tratarse de un sector estratégico, también es vulnerable y muy intensivo en el uso de energía, por lo que ha reclamado la “altura de miras política que necesita una situación tan compleja”.
En este contexto, ha valorado el plan del Gobierno para mitigar los efectos de la guerra en Oriente Próximo, dotado con 5.000 millones de euros, aunque ha considerado que debería ser “más agresivo”.
También ha detallado que el nuevo plan estratégico de Aecoc hasta 2030 no requiere modificar los pilares del actual, vigente hasta 2026, sustentado en la sostenibilidad, la digitalización y el impulso del empleo y el talento en el sector, entre otros ejes.
Un sector clave y condicionado por factores externos
“Merecemos y necesitamos ser escuchados como sector estratégico”, ha reivindicado, recordando que el gran consumo representa el 25% del PIB español y da trabajo a más de 4 millones de personas.
En declaraciones posteriores a los medios, ha admitido que resulta muy complicado realizar previsiones sobre la inflación, dado que los márgenes empresariales son limitados y la evolución de los precios depende de “factores exógenos”: “Si volvemos a tener episodios de inflación, probablemente el consumo se vea penalizado por ese incremento de precios”.