El euríbor, el principal índice de referencia de las hipotecas variables en España, vuelve a ganar protagonismo. Este 20 de julio ha alcanzado el 2,881% en su cotización diaria, mientras que la media provisional del mes se sitúa en el 2,793%, muy cerca del nivel con el que cerró junio. Aunque el incremento es moderado, confirma un cambio de tendencia durante las últimas semanas y vuelve a sembrar dudas entre quienes están pensando en comprar una vivienda: ¿qué es mejor: contratar una hipoteca fija, variable o mixta?
La respuesta depende del perfil económico de cada comprador, de su capacidad para asumir riesgos y de cómo evolucione el mercado en los próximos años.
¿Qué es el euríbor y por qué influye tanto?
El euríbor (Euro Interbank Offered Rate) es el índice que refleja el tipo de interés al que los principales bancos europeos se prestan dinero entre sí.
En España, la mayoría de las hipotecas variables están referenciadas a este indicador. Cuando el euríbor sube, las cuotas hipotecarias aumentan en las revisiones previstas en el contrato. Cuando baja, ocurre lo contrario y las mensualidades se reducen.
Por este motivo, millones de familias siguen con atención su evolución, ya que cualquier variación puede afectar al importe que pagan cada mes por su vivienda.
Hipoteca fija: la opción para quienes buscan estabilidad
La hipoteca fija mantiene el mismo tipo de interés durante toda la vida del préstamo, por lo que la cuota mensual apenas cambia, independientemente de cómo evolucione el euríbor o de las decisiones que adopte el Banco Central Europeo. Su principal ventaja es la seguridad.
El comprador sabe desde el primer día cuánto pagará cada mes, lo que facilita la planificación económica y evita sobresaltos si los tipos de interés vuelven a subir. A cambio, las entidades financieras suelen ofrecer un tipo de interés inicial algo más alto que en las hipotecas variables.
Esta modalidad es ideal para los compradores con aversión al riesgo, ya que priorizan la estabilidad.
Hipoteca variable: más incertidumbre, pero también más flexibilidad
En una hipoteca variable, el interés se calcula sumando el euríbor y un diferencial fijado por el banco, lo cual significa que la cuota puede cambiar cada vez que se revise el préstamo, normalmente una vez al año o cada seis meses, según lo establecido en el contrato.
Si el euríbor baja, la cuota también disminuye. Si sube, el importe mensual aumenta. Por ello, esta modalidad encaja con compradores con mayor capacidad económica y con una mayor tolerancia al riesgo.
Sin embargo, esta modalidad presenta un inconveniente: la incertidumbre, ya que resulta imposible predecir con certeza cómo evolucionarán los tipos de interés.
Hipoteca mixta: el equilibrio entre seguridad y flexibilidad
La hipoteca mixta combina características de las dos modalidades anteriores ya que durante los primeros años del préstamo se aplica un tipo de interés fijo. Una vez finalizado ese periodo, pasa a funcionar como una hipoteca variable referenciada al euríbor.
Esta fórmula permite disfrutar de una mayor estabilidad al comienzo de la financiación y, posteriormente, beneficiarse de las eventuales bajadas de los tipos de interés, siempre y cuando no suba. En los últimos años, muchas entidades financieras han reforzado su oferta de hipotecas mixtas, convirtiéndolas en una alternativa cada vez más habitual.
Este tipo de modalidad de hipoteca suele ser idea para compradores con cierta tolerancia al riesgo, pero que no quieren exponerse desde un inicio.
¿Qué significan el TIN y la TAE y por qué son importantes en los préstamos hipotecarios?
Dos de las siglas que más aparecen al comparar hipotecas son el TIN y la TAE, que no significan lo mismo. Si bien el euríbor es un índice de referencia que sirve para calcular el tipo de interés que pagará el cliente, lo cierto es que el interés del euríbor variará en función de su evolución cada vez que se revise el préstamo.
Sobre ese índice se aplica el TIN (Tipo de Interés Nominal), que es el porcentaje que el banco cobra por prestar el dinero. En una hipoteca variable, el TIN se obtiene sumando el euríbor y el diferencial pactado con la entidad. Ahora bien, la TAE (Tasa Anual Equivalente) va un paso más allá e incorpora otros costes de la financiación, como determinadas comisiones y gastos asociados al préstamo, reflejando el coste real de la hipoteca.
La TAE es el indicador más útil para comparar ofertas entre distintas entidades.
¿Se puede cambiar una hipoteca ya firmada?
Lo cierto es que sí. En cualquier momento, los titulares de una hipoteca pueden modificar sus condiciones mediante una novación con su propio banco o trasladar el préstamo a otra entidad mediante una subrogación, siempre que la nueva oferta resulte más ventajosa.
En este sentido, la subrogación hipotecaria consiste en trasladar una hipoteca desde el banco con el que se contrató inicialmente a otra entidad financiera que ofrece mejores condiciones con el objetivo de reducir el tipo de interés, cambiar de una hipoteca variable a una fija o eliminar determinadas comisiones o productos vinculados.
Por otro lado, la novación permite modificar las condiciones de una hipoteca sin cambiar de banco renegociando, entre cliente y entidad bancaria, aspectos como el tipo de interés, el plazo de amortización, el sistema de amortización o incluso el importe del préstamo, siempre que exista acuerdo entre ambas partes.
Entonces, ¿qué hipoteca interesa más en 2026?
La modalidad hipotecaria escogida dependerá del tipo de comprador que sea. Hay que tener en cuenta los factores antes mencionados, como la tolerancia al riesgo, el capital que se dispone, etc. para saber qué modalidad se ajusta más a cada comprador.
Así pues, quienes busquen estabilidad y deseen conocer con exactitud cuánto pagarán cada mes, suelen encontrar en la hipoteca fija la opción más adecuada.
Por otro lado, quienes cuenten con una mayor capacidad económica y estén dispuestos a asumir las oscilaciones del mercado, puedrán optar por una hipoteca variable, aunque el reciente repunte del euríbor obliga a valorar cuidadosamente ese riesgo.
Entre ambas modalidades, la hipoteca mixta se consolida como una solución intermedia para quienes desean combinar un periodo inicial de estabilidad con la posibilidad de beneficiarse de futuras variaciones de los tipos de interés.
Antes de firmar cualquier préstamo, los especialistas recomiendan comparar varias ofertas, fijarse en la TAE y no únicamente en el tipo de interés anunciado, revisar las comisiones y calcular el coste total de la financiación durante toda la vida de la hipoteca. Una decisión bien estudiada puede suponer un ahorro de miles de euros a largo plazo.