Andrea Pitrelli (Shionogi): "España ya es un líder sanitario europeo y puede serlo también en el campo de los antimicrobianos"

El director de Shionogi España revela en Demócrata cómo la innovación y los incentivos pueden salvar miles de vidas

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Andrea Pitrelli, director general de Shionogi España

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Andrea Pitrelli es el director general de Shionogi España, laboratorio farmacéutico japonés especializado en medicamentos antimicrobianos. Como subraya en esta entrevista, la resistencia antimicrobiana es una amenaza sanitaria muy relevante, con 6.000 muertes directas en España y otras 30.000 indirectas. Sin embargo, desarrollar nuevos fármacos de este tipo es insostenible para muchas empresas por sus altos costes, porque son utilizados como último recurso -para evitar que se generen nuevas resistencias- y por los bajos precios.

Por estos motivos, solicita que en España se impulsen incentivos para desarrollar nuevos fármacos, como ya se ha hecho en otros países, reduciendo los tiempos de acceso al mercado, con criterios de evaluación específicos en la nueva Ley de Medicamentos.

PREGUNTA: ¿Por qué debería considerarse la resistencia antimicrobiana una prioridad estratégica comparable a otras grandes amenazas sanitarias?

RESPUESTA: La resistencia antimicrobiana ya es una prioridad, es un tema crítico para la Sanidad Pública a nivel mundial. Se conecta con la capacidad que tienen las bacterias de desarrollar resistencias a los medicamentos antimicrobianos.

P: ¿Qué significa eso?

R: Que, cuando hay resistencia, los medicamentos antimicrobianos no funcionan más. Y enfermedades infecciosas que hasta ayer tenían una cura, hoy no la tienen. En Shionogi vemos ese tema como un tema estructural, porque afecta a diferentes categorías de pacientes.

P: ¿Cuáles son los pacientes más afectados?

R: Los pacientes críticos, los que tienen enfermedades oncológicas, los que tienen enfermedades raras, como la fibrosis quística o pacientes que están en la terapia intensiva. Y cuando ocurre una infección resistente, esos pacientes tienen un riesgo aumentado de morir. Y, por eso, necesitamos siempre nuevos antimicrobianos para tener tratamientos para esas infecciones.

P: La innovación en antibióticos se enfrenta a retos específicos y la inversión de las compañías farmacéuticas es difícilmente sostenible. ¿Qué permite a Shionogi mantener una puesta en I+D en antimicrobianos?

R: Shionogi es una empresa multinacional japonesa que tiene más que 140 años de historia. Y los últimos 70 nos hemos enfocado más en la I+D de nuevos antimicrobianos. El fallo en el mercado en esta área terapéutica está conectado a múltiples factores. El primero de todo es el tiempo que se necesita para desarrollar un nuevo antimicrobiano, un tiempo muy largo, de más que diez años, el riesgo que hay que el I+D fracase y los costes que tienes por desarrollar un antimicrobiano.

A esto se suma -si llegas al final de ese camino- todo el tema regulatorio, tiempo, modalidad con lo que se evalúan esos antimicrobianos y también la utilización que se puede hacer de esos antimicrobianos, que tiene que ser reservada para evitar que se desarrollen resistencias. Todo esto crea un sistema donde el retorno de la inversión es muy crítico y no es un negocio sostenible.

P: ¿Qué ha provocado este sistema?

R: Ha generado en el tiempo que muchas empresas se hayan retirado de este negocio. En Shionogi estamos orgullosos de ser una de las pocas empresas que aún invierte en este campo. Pero, por supuesto, para continuar estando presente en esta área terapéutica necesitamos un esfuerzo común. Y más colaboración con los gobiernos, con las instituciones sanitarias, con las sociedades científicas y con los pacientes, donde sea posible.

P: ¿Cuáles son los principales cuellos de botella que impiden la atracción de inversión privada en este campo?

R: Además del I+D, hay un tema que se conecta con la modalidad en que los antimicrobianos se evalúan: es una modalidad que no es específica, por lo que no contempla el valor social, además de clínico, que hay detrás de moléculas como esta. Eso se traduce en que no es sostenible por dos motivos: por un lado, los precios son muy bajos y por otro lado, por la administración antimicrobiana y teniendo en cuenta que son fármacos que van a usados muy poco para preservar la eficacia. Por eso, a nivel mundial, europeo y también a nivel de algunos otros países, se están tomando iniciativas de forma de incentivo de forma push and pull para sostener ese negocio.

P: Hablemos de uno de estos incentivos, el voucher nuevo en Europa del paquete farmacéutico: es transferible de exclusividad y el objetivo es incentivar el desarrollo de antibióticos prioritarios, lo que así permitiría un año adicional de protección de mercado para un medicamento de la compañía. ¿Cómo valoran desde Shionogi este instrumento?

R: Por supuesto, lo valoramos de forma positiva. Primero, porque viene de Europa, lo que supone un marco para otros países. Es una iniciativa que tiene que ser desarrollada de la forma más correcta, de forma transparente, definida y duradera en el tiempo. Pero, por otro lado, en Shionogi pensamos que el voucher solo no es suficiente para abordar el tema. Necesitamos también que los Estados Miembros adopten incentivos que estén construidos sobre la necesidad de los pacientes y de los sistemas sanitarios de esos propios Estados.

P: ¿Alguna condición más, además de esta, para acelerar la innovación en este ámbito de antimicrobianos?

R: Hay diferentes modelos de incentivo de forma pull, que son que los que se aplican cuando el medicamento antimicrobiano está finalizando la I+D -en la fase II o III de desarrollo- o cuando ya está listo para llegar al mercado. Van en la dirección de facilitar el acceso a estos medicamentos y también a crear condición de más sostenibilidad para ellos.

P: ¿Puede poner ejemplos?

R: En Inglaterra, en Reino Unido y en Suecia se han adoptado dos modelos muy innovadores de que se llaman modelos de subscripción (o modelo Netflix) donde, básicamente, el Gobierno paga a la empresa para que el medicamento esté disponible con independencia de los volúmenes que se van a utilizar: da igual que se use cero o que se use un tanto cada año, el laboratorio recibe ese fee. Ese es un mecanismo muy interesante, pero a veces tiene algunos límites, ya que no se puede aplicar -o es difícilmente aplicable- en contextos epidemiológicos más largos, como son, por ejemplo, los de España, Italia o en el sur de Europa. El motivo es que el fee que se tendría que pagar para que sea sostenible es mucho más alto del que pagan en los países del norte de Europa, donde la epidemiología está más contenida.

P: Vivimos un escenario muy convulso de competencia geoestratégica en China, Estados Unidos y en los diferentes mercados. ¿Qué tendría que hacerse para que Europa fuera más competitiva a la hora de traer innovación y, sobre todo, para asegurar el acceso rápido y equitativo a los nuevos antimicrobianos estratégicos?

R: El tiempo de acceso al mercado, que afecta no solo a los antimicrobianos, sino a todos los medicamentos innovadores. Es un problema a nivel europeo y también es un problema aquí, en España .Ese tema se conecta con el hecho que, a pesar que tenemos una comunidad europea, esta comunidad europea está hecha por diferentes Estados Miembros. Y cada estado tiene su reglamentación, lo que impacta con el tiempo de acceso a los nuevos medicamentos, de forma particular cuando hablamos de antimicrobianos, que son medicamentos que están dirigidos de forma particular -lo que llamamos antimicrobianos de reserva- a enfermedades infecciosas que no tienen terapia o tienen muy poca alternativa terapéutica. Por eso es crítico tener estos antimicrobianos disponibles desde el principio, cuando acaben la I+D y tengan ya una aprobación europea.

Otro tema, como mencionaba, es evaluar estos antimicrobianos de forma específica para coger el valor real, no solo clínico, pero también social. Y, por supuesto, tienen que adoptarse incentivos de tipo pull. Por ejemplo, en 2024 Italia ha adoptado un incentivo muy interesante donde se ha garantizado para los antimicrobianos de reserva un acceso automático a un fondo de cien millones de euros cada año. Eso significa recursos garantizados, significa tener acceso a una cesta de productos que son los fármacos innovadores, también ser elegible para precios más sostenibles y extensión de algunas medidas fiscales que se aplican a los medicamentos, como el clawback, que pesa como un 15-18% del facturado de un medicamento a nivel hospitalario. Y eso es una medida muy interesante.

P: ¿Y en Francia y Alemania?

R: Allí se han enfocado más en crear antimicrobianos estratégicos, un recurso de acceso donde se puede valorar el precio de forma más específica y con más retorno y con más reconocimiento del valor.

P: Pasemos al contexto nacional. España ha actualizado el PRAN, el plan nacional frente a la resistencia a los antibióticos, como hoja de ruta nacional frente a la resistencia antimicrobiana. Desde la perspectiva de una compañía que invierte en antimicrobianos estratégicos, ¿qué valoración hace Shionogi del plan?

R: Agradecemos que se haya elaborado y que se haya publicado ese actualización del PRAN porque la resistencia antimicrobiana un problema mundial, con un gran impacto también en España. A nivel mundial, casi 1.500.000 pacientes mueren por su causa. Y en España hay casi 6.000 muertos al año que están directamente conectados a esta resistencia y entre 20.000-30.000 muertos que lo están indirectamente.

P: ¿Afecta solo a los pacientes?

R: No, también los sistemas sanitarios, a los hospitales y a todos los que se encargan de cuidar de estos pacientes. Hay un documento estratégico que establece la ruta para abordar este tema. Y eso es muy importante, pero también es importante que este documento se traduzca en algo práctico, en acción concreta.

P: ¿Por ejemplo?

R: Adoptar para estos antimicrobianos un modelo de acceso específico que lo acelere lo antes posible. Y poner la resistencia antimicrobiana siempre en la agenda, no solo en las instituciones sanitarias, también en el Gobierno y la política. Y también adoptar, como he mencionado, algún incentivo pull para sostener el I+D para el acceso de antimicrobianos en España.

P: ¿Cómo cree que debería aplicarse esto en la práctica para que tenga efectos reales tanto en el acceso como en la financiación?

R: La Ley de Medicamentos es una oportunidad muy importante en España para ampliar el tema regulatorio y de la gobernanza de los fármacos, tanto para los pacientes, para el sistema, de forma que se beneficien de la innovación. Conectando esto con el tema de los antimicrobianos, lo que necesitamos es que esa ley del papel, que sea aprobada de forma concreta y que con esto se apruebe un mecanismo de acceso más rápido para los antimicrobianos. También un criterio de evaluación para la financiación de estos antimicrobianos que sea específico dirigido a este tipo de medicamentos,  que tengan en cuenta el valor real de esos medicamentos. Y, como he mencionado, que también se abra la puerta a adoptar incentivos como los que hay en Reino Unido o Suecia, como los que hay en Italia o en otros países o bien ambas fórmulas.

P: Dentro de este marco, ¿tiene sentido diferenciar explícitamente entre antibióticos de reserva estratégicos y el resto de antiinfecciosos, tratándolos como un activo de salud pública)

R: Sí, por supuesto: los antimicrobianos de reserva son los antimicrobianos que se dirigen a patógenos que la el OMS clasifica como de prioridad crítica, que son los patógenos que hoy tienen un nivel de resistencia muy elevado, por lo que no hay antimicrobianos que funcionen (o lo que hay o que funcionen son muy pocos). Es una categoría de medicamento muy especial que va a cubrir una necesidad de salud muy importante y que afecta a los pacientes oncológicos, con enfermedades raras o que están en cuidados intensivos. Tener incentivos para estos antimicrobianos de reserva sería muy importante también para impulsar empresas como Shionogi a seguir invirtiendo en el desarrollo de esos medicamentos.

P: Desde la perspectiva de Shionogi, ¿qué incentivos serían más eficaces para atraer inversión y sostener el desarrollo de antimicrobianos estratégicos?

R: Es muy importante que los incentivos se traten en el Plan de Resistencia Antimicrobiana, es algo que valoramos muy positivamente. Como Shionogi pensamos que necesitamos que se adopten modelos que sean transparentes, que sean predecibles y que, de alguna forma, o separen el valor del antimicrobiano desde los volúmenes, -que es lo que hoy ocurre, que los que los antimicrobianos se evalúen sobre la base de la perspectiva de volumen que van a realizar-. O que, si eso no se puede hacer, que se reconozcan a estos antimicrobianos con los incentivos de forma financiera, para ser más sostenible.

P: ¿Algún mensaje final para terminar?

R: Desde Shionogi seguiremos trabajando y poniendo nuestro enfoque en esa área terapéutica para cubrir estas necesidades y esperamos que muy pronto España cumplirá y adoptará con todas estas medidas. Porque ya es líder en tema sanitario a nivel europeo, y puede ser también líder en este campo.