Las crisis industriales se ven venir de lejos. No caen un día del cielo. Hace seis años, en los primeros compases de la pandemia de Covid-19, el entonces secretario de la Federación de Industria de CCOO, explicó ante la Comisión de Industria, Agustín Martín, explicó que hay múltiples indicadores que permiten identificar si un centro productivo es viable o va a tener problemas. “La industria no opera a corto plazo”.
En el caso de Tubos Reunidos, que solicitó este lunes la declaración de concurso de acreedores, el origen de su crisis se remonta a unos veinte años, cuando la empresa multiplicó por diez su deuda neta en apenas dos ejercicios hasta el entorno de los 200 millones.
Desde entonces no ha podido quitarse esa losa. En la pandemia pidió rescate a la SEPI, que inyectó 113 millones en la compañía, y ha capeado el temporal hasta verse en estos meses en una tormenta perfecta.
Deuda, aranceles y crisis energética
El colapso de Tubos Reunidos tiene un diagnóstico claro: la empresa no es capaz de afrontar el calendario de pagos que exige la losa de su abultada deuda neta –263 millones de euros– en medio de una crisis particularmente aguda. La siderúrgica cerró 2025 con pérdidas netas de 118 millones, 35 millones en caja y un patrimonio neto consolidado negativo de 86 millones.
En su comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que decidió suspender su cotización en Bolsa, la empresa alegó que las tensiones de tesorería se habían visto agravadas por la paralización "indeseada" de su planta de Amurrio. La plantilla esta en huelga en protesta por un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a 285 trabajadores, casi una cuarta parte de toda la empresa.
Era la salida de la dirección de la empresa al cierre de su principal mercado, Estados Unidos, que elevó al 50% los aranceles a la importación de acero. La empresa señaló como factores clave, además, la depreciación del dólar frente al euro, la fuerte competencia del tubo de bajo coste en Europa y la debilidad del mercado en Estados Unidos por la concentración sectorial y el petróleo.
“No estamos ante un simple problema de ‘mala evolución individual’, sino ante una combinación muy dañina de ciclo, política comercial, divisa, márgenes y balance”, explica Antonio Castelo, analista de iBroker.
Y, por si hiciera falta un ingrediente más, la incertidumbre geopolítica por la guerra de Irán y una nueva crisis energética. “Nadie quiere tomar decisiones relevantes en un contexto de crisis”, recalca César Sánchez-Grande, co-director del departamento de análisis de Renta4.
Este analista, especializado en el seguimiento de esta compañía, incide en cómo la competencia con otras industrias asiáticas, con costes mucho más bajos, obliga a las europeas a buscar la especialización, un mayor valor añadido. “La de Tubos Reunidos se dirigió a la tecnología para la extracción de petróleo, particularmente ‘fracking’. Y el mercado está donde está”. Y con aranceles al 50% ve imposible competir. La política arancelaria de Trump ha sido el clavo final.
La industria, en el ojo del huracán
La de Tubos Reunidos es una crisis más en un goteo que el impulso a la reindustrialización después de la pandemia había frenado. Europa alienta la transformación de las plantas productivas para evitar cierres y deslocalizaciones y la industria ha cogido impulso.
“Se trata de un sector que en los últimos años está sufriendo una reestructuración profunda”, explica Javier Santacruz, analista financiero que subraya la dificultad del sector para generar resultados positivos a través de los cuales invertir en tecnología. También la falta de diversificación geográfica y de productos que citan sus colegas.
De fondo, los fantasmas sobre el menor peso de la industria entre los grandes nombres del empresariado frente a otros países como Francia, Alemania o Italia. El selectivo español, dominado por banca, energéticas y empresas de infraestructura. El bloque que engloba la industria concentra el 20% del Ibex pero ese porcentaje cae a la mitad descontando a las constructoras.
La ‘cara B’ de un sector con ganadores y perdedores
¿Es extrapolable la crisis de Tubos Reunidos? Los analistas consultados coinciden en descartar un caso tan específico como este, por su exposición tan elevada a un mercado concreto y a una situación de partida así.
Sánchez-Grande, por ejemplo, pone de ejemplo los buenos comportamientos de Acerinox y Arcelor. “Han hecho planes de eficiencia en costes muy agresivos para posicionarse en un entorno tan competitivo”, explica.
Este analista considera que, en términos generales, las industrias españolas son mucho más competitivas que hace unos años. “Operan en un nicho de mercado muy específico donde muchas son líderes o actores principales a nivel mundial”
“Sería un error trasladar mecánicamente el caso a todo el sector industrial cotizado”, abunda Castelo (iBroker). Este analista destaca los datos de cotización del bloque de materiales básicos, industria y construcción, que rebotó con subidas de casi un 50% a final de año tras ceder en 2023 y 2024. “Más que una crisis lineal del sector, lo que hemos visto ha sido una enorme dispersión entre ganadores y perdedores”.
¿Quiénes son esos ganadores? “Compañías con escala, balance razonable, diversificación y visibilidad de negocio”. Y pone ejemplos. Indra, con un 13% más de ingresos con una cartera de defensa al alza por el impulso del gasto militar. CIE Automotive, con los mejores resultados de su historia. Tubacex cerró el año con una cartera de pedidos de 1.266 millones, manteniendo rentabilidad. “Y Acerinox, en un ejercicio complicado, logró un Ebitda ajustado de 422 millones”, remacha.
¿Y lo que viene? ¿Cómo puede afectar a los mercados?
“La industria española está en un buen momento, pero en los próximos trimestres o el próximo año, depende de la duración de la guerra, habrá que ir viendo compañía por compañía”, apostilla Sánchez-Grande.
La inflación todavía no ha golpeado con toda la dureza que se espera por la prolongación de la guerra en Irán. Y afectará a todas las cadenas de valor industriales. El impacto dependerá de la capacidad de la empresa para repercutir su aumento de costes y ajustar sus márgenes.
También está por ver qué impacto tiene la noticia también en industrias con un perfil similar al de Tubos Reunidos en términos de elevada deuda, liquidez limitada y necesidad de reestructuración de su pasivo, al suponer un riesgo reputacional y de confianza.
“Sí es una señal de advertencia, pero no un termómetro perfecto del conjunto industrial cotizado”, apunta Castelo (iBroker), que no ve un efecto contagio indiscriminado.
También relativiza el papel que pueda tener el inversor minorista. Según datos de Bolsas y Mercados Españoles, representa el 8% de las compras y el 11,6% de kas ventas de acciones en un mercado que dominan los inversores extranjeros, mayoritariamente institucionales.
“Esta crisis hará más selectivo al pequeño inversor, pero no debería cerrar la puerta a todo el sector industrial. Más bien va a separar todavía más entre aquella industria con tesis estructural y aquella con problema de solvencia”, concluye.