El coste del diésel en España ha registrado esta semana un descenso cercano al 4%, lo que supone un alivio para los conductores tras varias semanas de encarecimientos que habían llegado a “comerse” la rebaja fiscal del Gobierno destinada a amortiguar el impacto en los precios de la guerra en Irán.
Según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, consultados por Europa Press, el precio medio del litro de gasóleo se sitúa ahora en 1,807 euros, tras una caída del 4,1% respecto a la semana anterior.
Con este ajuste, el diésel coloca de nuevo su precio medio por debajo de los 1,883 euros por litro que alcanzó en la semana previa a la entrada en vigor de las medidas aprobadas el pasado 22 de marzo.
En paralelo, el precio medio del litro de gasolina mantiene la senda bajista iniciada hace tres semanas, apoyado también en las rebajas fiscales del Ejecutivo, y retrocede un 2,31%, hasta situarse en 1,516 euros.
Hace tres semanas, los carburantes pusieron fin de golpe a la escalada que les había llevado a encadenar alrededor de diez semanas consecutivas de subidas, impulsadas por la crisis en Oriente Próximo y el encarecimiento del barril de crudo. Las medidas fiscales del Gobierno lograron frenar momentáneamente esa dinámica, aunque el efecto se diluyó con rapidez, sobre todo en el caso del diésel.
Sin embargo, en los últimos días ambos combustibles han recuperado el signo negativo en su evolución, lo que ha permitido estabilizar sus tarifas y ofrecer un cierto desahogo a los automovilistas en el momento de pasar por caja en el surtidor.
El 20 de marzo, en un Consejo de Ministros extraordinario, el Gobierno aprobó reducir al 10% el IVA aplicable al gasóleo, la gasolina y otros hidrocarburos, rebajar al mínimo autorizado por la UE el impuesto especial de hidrocarburos y poner en marcha ayudas específicas para transportistas y sector agrario, con el objetivo de compensar el encarecimiento de estas materias primas en los mercados internacionales tras las subidas del petróleo derivadas, entre otros factores, del bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Impacto en el bolsillo de los conductores
Con las tarifas actuales, llenar un depósito estándar de 55 litros de diésel cuesta 99,38 euros, es decir, unos 21,61 euros más que hace un año, cuando el importe rondaba los 77,77 euros.
En el caso de los vehículos de gasolina, repostar un depósito medio de 55 litros supone ahora un gasto aproximado de 83,38 euros, frente a los algo más de 82,28 euros de hace doce meses, lo que implica un incremento de unos 1,1 euros.
Pese a la trayectoria alcista desde el inicio del conflicto en Irán, los dos combustibles siguen todavía alejados de los máximos históricos registrados en el verano de 2022. En julio de aquel año, la gasolina llegó a marcar 2,141 euros por litro y el gasóleo, 2,1 euros.
El precio final de los carburantes está condicionado por numerosos elementos: su propia cotización (independiente de la del crudo), la evolución del precio del petróleo, la carga fiscal, el coste de la materia prima y de la logística, así como los márgenes brutos de la cadena de distribución.
Además, las variaciones en la cotización del crudo no se reflejan de forma inmediata en los importes que pagan los consumidores en las estaciones de servicio, sino que lo hacen con cierto decalaje temporal.
España sigue por debajo de la media europea
Con los niveles actuales, la gasolina sin plomo de 95 continúa en España por debajo del promedio de la Unión Europea, fijado en 1,827 euros por litro, y también por debajo del de la zona euro, donde el precio medio se sitúa en 1,89 euros.
En cuanto al diésel, su precio en el mercado español se mantiene igualmente inferior al de la media comunitaria, que alcanza los 2,007 euros, y al de la eurozona, donde se paga a 2,167 euros por litro.