Guía antiimpagos de la hipoteca: leer atentamente en caso de no poder hacer frente a las cuotas

Los cinco pasos básicos que debes dar si tienes problemas para hacer frente a las cuotas hipotecarias

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Los pasos que debes dar si tienes problemas para pagar la hipoteca. Pixabay.

Los pasos que debes dar si tienes problemas para pagar la hipoteca. Pixabay.

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La subida de la inflación, el encarecimiento del euríbor y la inestabilidad económica han puesto contra las cuerdas a muchos hipotecados. Desde el inicio de la Guerra en Irán, cada vez más familias ven cómo sus finanzas se tensionan hasta el punto de tener dificultades para pagar las cuotas mensuales de la hipoteca.

En los casos más graves, el impago puede derivar en consecuencias como intereses moratorios, la inclusión en ficheros como ASNEF o incluso el embargo de la vivienda si la situación se prolonga. Sin embargo, según explican desde HelpMyCash, existen alternativas para evitar llegar a ese escenario.

A continuación, una guía práctica paso a paso para actuar ante dificultades económicas y evitar el impago de la hipoteca.

Primer paso: reconocer el problema

Desde HelpMyCash recomiendan evitar “la táctica del avestruz”. Ignorar el problema no solo no lo soluciona, sino que lo agrava: si no se paga la cuota en la fecha acordada, el banco aplicará intereses y comisiones que encarecerán la deuda.

Por ello, lo más aconsejable es anticiparse al posible impago. Adelantarse permite evitar sanciones y aumenta las probabilidades de negociar con la entidad bancaria, especialmente si el cliente no presenta deudas previas.

Segundo paso: hablar con el banco

El siguiente paso es contactar con el banco lo antes posible, ya sea a través de la oficina o del gestor personal. En esa reunión, el titular debe explicar su situación con claridad y solicitar soluciones para poder afrontar el problema.

Según los analistas del comparador, a las entidades no les interesa que se produzcan impagos, por lo que suelen estar abiertas a negociar con clientes que atraviesan dificultades temporales y actúan de buena fe.

Tercer paso: valorar soluciones

Lo más habitual es que el banco proponga modificar las condiciones de la hipoteca para reducir la cuota mensual. Esto puede hacerse alargando el plazo de devolución o aplicando una carencia, que permite dejar de pagar temporalmente o abonar solo intereses.

Si el cliente cumple los requisitos para ser considerado vulnerable, puede acogerse al Código de Buenas Prácticas. Este mecanismo permite reducir la mensualidad durante cinco años, aplicar una carencia parcial, ampliar el plazo hasta 40 años y rebajar el interés a euríbor menos 0,10% durante ese periodo.

En cualquier caso, el cliente debe valorar qué opción se adapta mejor a su situación, teniendo en cuenta que, aunque pagará más intereses a largo plazo, evitará sanciones o el embargo de la vivienda.

Cuarto paso: modificar la escritura

Una vez alcanzado un acuerdo, es necesario formalizarlo mediante una novación hipotecaria ante notario, que permite cambiar las condiciones del contrato. El proceso implica acudir dos veces a la notaría: una para recibir información previa y otra para firmar.

Esta operación puede tener costes, como una tasación media de 300 euros y una comisión por novación que no puede superar el 0,1% del capital pendiente si se modifica el plazo. No obstante, si se aplica el Código de Buenas Prácticas, estos gastos no corren a cargo del cliente.

Quinto paso: prevenir futuros problemas

Superado el bache, el objetivo debe ser evitar que la situación se repita. Desde HelpMyCash aconsejan que las cuotas no superen el 30-35% de los ingresos, incluso en hipotecas variables.

Además, recomiendan crear un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos básicos, incluida la hipoteca, para poder afrontar periodos de dificultad económica con mayor seguridad.