Este jueves no despega ningún avión de los aeropuertos belgas de Bruselas y Charleroi debido a una jornada de huelga general contra los recortes en pensiones y otros ajustes impulsados por el Gobierno federal. El paro repercute de forma desigual en otros ámbitos como el transporte público y la educación, y ha sacado a las calles de la capital a al menos 80.000 personas, según las primeras estimaciones de la Policía.
Los principales sindicatos del país —que elevan la participación hasta las 100.000 personas— han convocado la protesta para denunciar reformas como la suspensión de la indexación automática de los salarios o el tijeretazo en pensiones previsto por el Ejecutivo de coalición encabezado por el ultranacionalista Bart de Wever, con el que se pretende ahorrar 9.200 millones de euros hasta 2029.
La protesta de este jueves se suma a varios días de paros en el ferrocarril, con tres jornadas de huelga desde el pasado domingo hasta la noche del miércoles. En este contexto, la compañía pública de trenes (SNCB) comunicó que reforzaría su oferta de servicios este jueves con el fin de facilitar el desplazamiento de los manifestantes hasta Bruselas.
El aeropuerto internacional de Bruselas ya había anunciado la semana pasada la cancelación de todas las salidas y la previsión de que al menos la mitad de los vuelos con destino a estas instalaciones se verían alterados por la huelga del personal, ante el riesgo de que no se pudiera garantizar la seguridad operativa.
De acuerdo con las estimaciones del propio aeropuerto, resultarán afectados cerca de 27.000 pasajeros con billete para despegar desde Bruselas y otros 15.500 viajeros en vuelos de llegada. En una nota remitida a los medios locales, la dirección del aeropuerto lamentó que es la octava ocasión desde 2025 en que sus operaciones se ven perturbadas por acciones sindicales que no guardan relación directa con la gestión aeroportuaria.
En cuanto al aeropuerto de Charleroi, situado a unos 50 kilómetros al sur de la capital y segundo del país por volumen de pasajeros, sus responsables han advertido de que no podrán garantizar ninguna salida ni llegada, al no disponer del personal necesario para organizar las operaciones con las condiciones de seguridad exigidas.