La inflación de agosto mide el impacto real del verano en el bolsillo de los hogares

El IPC se dispara al 4,3% en agosto, siete décimas más que en julio, mientras los precios avanzan un 0,7% solo durante el último mes. La inflación subyacente, en cambio, se modera una décima hasta el 2,9%, mostrando una evolución muy diferente a la del índice general

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La inflación vuelve a acelerarse en España al terminar el verano. El indicador adelantado del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística sitúa la tasa interanual de agosto en el 4,3%, frente al 3,6% registrado en julio.

La evolución mensual también refleja un encarecimiento durante agosto. Los precios de consumo aumentaron un 0,7% respecto a julio, después del incremento del 0,3% registrado el mes anterior. La tasa permite medir específicamente cuánto cambió el nivel general de precios durante el último mes, mientras el 4,3% compara agosto de 2026 con agosto de 2025.

Los carburantes empujan la inflación hasta el 4,3%

El INE señala a los combustibles y lubricantes para vehículos personales como uno de los principales responsables de la aceleración. Sus precios aumentaron este agosto, mientras que en el mismo mes de 2025 habían descendido, generando un efecto al alza sobre la comparación interanual.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas también contribuyeron, aunque en menor medida. En este caso, sus precios descendieron menos que en agosto del año pasado, lo que elevó la tasa general pese a que el movimiento mensual del grupo fuera a la baja.

El avance publicado este viernes no incluye todavía el detalle completo por productos. Para conocer cuánto han cambiado alimentos concretos, servicios, vivienda, restauración u ocio habrá que esperar a la publicación definitiva del IPC.

Los precios suben un 0,7% durante agosto

La tasa mensual permite observar el comportamiento inmediato del coste de la cesta de consumo. Entre julio y agosto, el índice general aumentó un 0,7%, cuatro décimas más que el incremento mensual registrado en julio.

Este porcentaje no significa que todos los bienes y servicios se hayan encarecido en esa proporción. El IPC combina cientos de productos y servicios con ponderaciones diferentes según su importancia en el gasto de los hogares.

Por eso, la inflación experimentada por cada familia puede diferir considerablemente. Los hogares que destinan una mayor parte de su presupuesto al coche y al combustible pueden notar con más intensidad un episodio como el actual que aquellos con un menor gasto en transporte privado.

La inflación subyacente baja al 2,9%

La evolución de la inflación subyacente ofrece una fotografía distinta. El indicador, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por su mayor volatilidad, disminuye una décima y se sitúa en el 2,9% interanual.

La distancia respecto al IPC general aumenta así hasta 1,4 puntos porcentuales. Mientras la tasa principal salta siete décimas en un mes, el componente subyacente se modera ligeramente.

La divergencia es relevante porque indica que el repunte de agosto no se está trasladando con la misma intensidad al núcleo más estable de los precios. El avance del IPC está especialmente condicionado por componentes volátiles como la energía.

El IPCA español alcanza el 4,5%

El avance del INE incluye también el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), diseñado para realizar comparaciones homogéneas de inflación entre los países europeos. Su tasa interanual estimada aumenta seis décimas en agosto y alcanza el 4,5%.

En términos mensuales, el IPCA registra un aumento del 0,6%. La inflación subyacente armonizada se estima, por su parte, en el 3,2% anual.

La referencia permitirá posteriormente comparar el comportamiento español con el conjunto de la eurozona cuando estén disponibles los datos equivalentes de los demás países.