La actividad privada de la eurozona vuelve a contraerse por el impacto de Irán, según el PMI

El PMI compuesto de la eurozona cae en abril por el impacto de la guerra en Oriente Próximo, con servicios en contracción e inflación al alza.

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La economía privada de la zona euro volvió a mostrar síntomas de debilidad en abril, lastrada por las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo sobre el sector servicios. Este deterioro ha provocado que el índice compuesto PMI registre su primera contracción desde finales de 2024, de acuerdo con el avance publicado por S&P Global Market Intelligence.

En detalle, el PMI compuesto de la zona euro descendió en abril hasta los 48,6 puntos frente a los 50,7 de marzo, lo que supone su peor registro en 17 meses. Este retroceso se explica, sobre todo, por la caída del PMI de servicios, que se hundió hasta 47,4 puntos desde los 50,2 del mes anterior, marcando su nivel más bajo en 62 meses. En contraste, el PMI manufacturero mejoró hasta 52,2 puntos desde los 51,6 de marzo, su cota más elevada en 47 meses.

“La zona euro se enfrenta a crecientes problemas económicos derivados de la guerra en Oriente Próximo, lo que supone una gran contrariedad para los responsables de la política monetaria”, ha resumido Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, después de que el conflicto haya desacelerado la economía en abril a la vez que ha impulsado significativamente al alza la inflación.

“La creciente escasez generalizada de oferta amenaza con frenar aún más el crecimiento y añade una mayor presión alcista en los precios para las próximas semanas”, ha advertido el experto, para quien el dato adelantado del PMI compuesto sugiere una tasa trimestral de descenso del PIB del 0,1% tras el crecimiento del 0,2% en el primer trimestre.

En abril, la contracción de la actividad privada se concentró en los servicios y se extendió por toda la unión monetaria. En Alemania, la producción total se redujo por primera vez en once meses, mientras que en Francia el descenso fue el más acusado desde febrero de 2025. En el resto de países del área del euro se observó igualmente una leve disminución de la actividad agregada.

Los nuevos pedidos también retrocedieron por segundo mes seguido y lo hicieron al ritmo más rápido en casi 18 meses. Esta caída se debió principalmente al retroceso de la demanda en el sector servicios, ya que los pedidos en la industria manufacturera aumentaron al mayor ritmo de los últimos cuatro años, en parte por el temor de los clientes a futuras subidas de precios y a problemas de suministro, lo que les llevó a adelantar compras.

En línea con lo sucedido en marzo tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo, las tensiones inflacionistas se intensificaron en abril. Los costes de los insumos repuntaron al ritmo más elevado desde finales de 2022, mientras que la inflación de los precios cobrados por las empresas alcanzó su máximo de 37 meses.

“Los costes de los insumos y los precios de venta ya se han disparado”, ha señalado Williamson, añadiendo que el BCE vuelve a tener la “ingrata tarea” de decidir si sube los tipos de interés ante la preocupante situación inflacionista o si este pico de precios será momentáneo y su enfoque debería centrarse en evitar que la economía se deslice aún más hacia una recesión.

“Aunque posponer cualquier decisión podría empeorar cualquiera de estos dos escenarios, sería comprensible que los responsables de la fijación de los tipos de interés esperaran hasta tener más claridad sobre la situación, tanto en términos del conflicto como de la evaluación de la salud económica de la zona euro”, ha apostillado.