La presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, ha reiterado este miércoles que, para Europa, es clave que las autoridades pongan en marcha un proceso decidido de simplificación regulatoria y normativa que afecte al conjunto del sistema bancario.
“Nos encontramos en un contexto internacional convulso, con muchos 'shocks', conflictos, y lo importante es tener resiliencia, capacidad de hacer frente a estos 'shocks' e imprevistos y cualquier incertidumbre o volatilidad que pueda venir de fuera”, ha afirmado Kindelán este miércoles en una rueda de prensa. “La banca juega un papel fundamental en asegurar ese crecimiento y competitivdad europea y estamos preparados para hacerlo”, ha agregado.
A raíz de una reciente consulta lanzada por Bruselas al sector financiero sobre la competitividad, la AEB ha explicado que su respuesta se articula en torno a dos grandes ejes: una simplificación de la regulación y la supervisión, por un lado, y un mayor grado de integración de los mercados, por otro.
La patronal ha planteado que reguladores y supervisores amplíen su enfoque y asuman también un mandato complementario orientado al crecimiento y a la competitividad de la banca europea, sin que ello suponga, ha subrayado Kindelán, “olvidar el objetivo fundamental y prioritario” de preservar la estabilidad financiera.
En esta línea, la presidenta de la AEB ha señalado que, a su juicio, Europa precisa una “visión integral” del conjunto de exigencias y normas que afectan al sector, con el fin de lograr “más predictibilidad y estabilidad” en los requerimientos de capital, y ha apuntado que sería conveniente avanzar hacia un marco de capital más sencillo.
Actualmente, las entidades financieras se enfrentan a una acumulación de colchones y exigencias procedentes de distintos niveles de autoridad europea. “Es importante reducir, priorizar y tomar medidas claras. Tenemos cinco colchones de capital en Europa. Tendríamos que ver si podemos simplificar y reducir el número de colchones”, ha afirmado.
Como ejemplo ilustrativo, Kindelán ha señalado que los colchones fijados por Basilea para la banca europea ascienden a 400.000 millones de euros, mientras que los colchones adicionales establecidos por las autoridades europeas suponen 270.000 millones de capital extra, una cifra que se ha incrementado en 100.000 millones durante los últimos cuatro años.
Además, la AEB ha puesto sobre la mesa varias propuestas para perfeccionar el entramado regulatorio sin caer en una desregulación, entre ellas que se recurra con mayor frecuencia a reglamentos en lugar de directivas, limitar los márgenes de discrecionalidad nacional y establecer evaluaciones sistemáticas tanto a priori como a posteriori (“ex ante” y “ex post”).
Kindelán ha insistido igualmente en que la arquitectura institucional europea debe completarse con la creación de un fondo único de garantía de depósitos. “Es fundamental, sobre todo para que los bancos se puedan valorar por su solvencia, capacidad y fortaleza y no por su nacionalidad”, ha dicho.