La AIE da por irreversible el giro en los mercados energéticos: “El daño está hecho”

La AIE advierte de que la crisis por el cierre de Ormuz tendrá efectos permanentes y acelerará la transición hacia renovables y nuclear.

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El economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol. EUROPA PRESS

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La crisis energética desencadenada por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz obligará a los gobiernos a replantearse en profundidad sus políticas de seguridad de suministro. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), este escenario acelerará la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y reforzará la apuesta por las energías renovables, con un impacto directo sobre la evolución de los mercados del crudo.

“El jarrón está roto, el daño está hecho; será muy difícil recomponerlo”, ha señalado el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en declaraciones a “The Guardian”, recogidas por Europa Press, subrayando que esta situación tendrá “consecuencias permanentes” para los mercados energéticos globales en los próximos años.

El responsable de la AIE anticipa que, a raíz de la crisis actual, cambiará la percepción del riesgo y de la fiabilidad del suministro, de modo que los gobiernos “revisarán sus estrategias energéticas”.

En esta línea, Birol prevé un fuerte impulso de las energías renovables y de la energía nuclear, así como un avance decidido hacia un sistema más electrificado. “Esto afectará a los principales mercados de petróleo”, ha advertido.

Desde el inicio del conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, el máximo responsable de la AIE viene alertando de que la economía mundial encara la mayor amenaza a la seguridad energética de su historia. El bloqueo implica la pérdida de 13 millones de barriles de petróleo diarios, además de repercutir sobre otras materias primas esenciales.

Birol ha recordado esta semana que en las crisis energéticas de 1973, 1979 y en el conflicto entre Rusia y Ucrania se dejaron de bombear alrededor de 10 millones de barriles al día, por lo que el impacto actual es aún más severo.