El negocio de frutas y hortalizas atraviesa un momento favorable y mira a 2026 con optimismo. Según el informe “Pulso del Sector de Frutas y Hortalizas 2026”, elaborado por Aecoc, el 83% de las compañías prevé elevar su facturación este año y otro 14% espera conservarla, a pesar de operar en un contexto de fuerte presión sobre los costes y elevada incertidumbre geopolítica.
Los datos del primer trimestre confirman la buena inercia del sector hortofrutícola. El 69% de las empresas declara haber incrementado sus ventas en valor frente al mismo periodo del ejercicio anterior y un 23% indica que las ha mantenido. En total, nueve de cada diez firmas han logrado sostener o mejorar su cifra de negocio.
Además, el 63% ha aumentado sus ventas en volumen y un 17% las ha conservado, lo que demuestra que el avance del sector no se explica solo por el encarecimiento de los precios, sino también por un repunte real del consumo en buena parte de los mercados en los que opera.
Impulso exterior y papel clave de la UE y Reino Unido
El estudio subraya igualmente la fortaleza exportadora del tejido hortofrutícola español. Para una de cada tres compañías fabricantes, las ventas al exterior ya suponen más de la mitad de su facturación y el 86% mantiene o incrementa su actividad internacional respecto al año anterior. La Unión Europea y el Reino Unido se consolidan como los grandes motores del crecimiento fuera de España en 2026, al concentrar casi la mitad de las previsiones de expansión.
Entre los desafíos que más preocupan a las empresas destaca el contexto geopolítico. El 67% considera que el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur dañará la competitividad de la producción española, sobre todo por el riesgo de “competencia desleal” y por las diferencias normativas en producción y seguridad alimentaria.
En paralelo, el 38% opina que las políticas arancelarias impulsadas por Donald Trump ya están impactando de forma negativa en las exportaciones nacionales de frutas y hortalizas. El conflicto en Oriente Medio también mantiene en alerta a los directivos: el 70% teme que una escalada de la tensión dispare los costes de las materias primas y casi una cuarta parte ve posible que se reproduzca un escenario inflacionista que termine lastrando el consumo.
De hecho, el 81% de los encuestados admite que el efecto más inmediato del actual contexto geopolítico es el incremento de los costes en sus negocios. Para hacer frente a esta situación, el 40% de las compañías está aplicando planes de eficiencia para recortar gastos y un 17% trabaja en diversificar sus proveedores.
Presión normativa y reclamaciones al Gobierno
En el plano regulatorio, el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases se ha convertido en la principal inquietud normativa para el 67% de las empresas de frutas y verduras. El sector reclama una mejor coordinación entre administraciones y que se tenga más en cuenta la opinión de las compañías antes de aprobar nuevas normas.
Más de la mitad de los responsables empresariales pide que las compañías participen de forma activa en el diseño de la regulación y un 21% reclama una mayor armonización entre países de la Unión Europea para evitar distorsiones competitivas.
Las empresas trasladan también al Gobierno la urgencia de poner en marcha medidas que impulsen el consumo y alivien la carga económica sobre las familias. La demanda más repetida en el informe es la bajada del IVA de frutas y hortalizas, respaldada por el 31% de los encuestados, junto con mayores ayudas directas a sectores estratégicos, la deflactación del IRPF para reforzar el poder adquisitivo y apoyos específicos al gran consumo ante el aumento de los costes energéticos.
Sostenibilidad, digitalización y retos de futuro
En cuanto a las tendencias que marcarán la evolución del sector en los próximos años, el 75% de los directivos considera que la sostenibilidad será un factor decisivo en las decisiones comerciales y el 83% asegura que reforzará sus inversiones en digitalización. La garantía de suministro ligada a la escasez de producto, sin embargo, deja de figurar entre las principales preocupaciones de las compañías.
De cara a 2026, las empresas sitúan entre sus grandes desafíos el encarecimiento de la energía y de las materias primas (67%), el relevo generacional en el campo y los cambios en los hábitos de consumo, que obligan a adaptar la oferta sin perder competitividad.