PwC ha difundido un nuevo informe en el que sostiene que un modelo energético que combine fuentes renovables con energía nuclear constituye “el escenario ideal” para dar respuesta al incremento de la demanda y mantener una industria competitiva, al favorecer precios de la luz reducidos y reforzar la seguridad de suministro.
El trabajo, elaborado a partir de información de Red Eléctrica de España (REE) y de análisis propios, concluye que “la nuclear no ha frenado el ritmo de desarrollo renovable”, y atribuye las trabas de estas tecnologías a los procesos de tramitación de permisos, a las limitaciones de las redes eléctricas y a la insuficiente demanda en horas solares.
Entre sus principales conclusiones, el documento remarca que “el cierre nuclear no supone una solución” al desafío de integrar más renovables en el sistema. “El desarrollo renovable necesario requiere más electrificación, más almacenamiento y más inversión en redes. El cierre nuclear no supone una solución, además encarece la factura eléctrica y aumenta las emisiones”, subraya.
El informe detalla que “la nuclear compite en el mercado como una tecnología más”. “En horas de alta generación renovable es desplazada por generación renovable más barata, y durante el resto de horas entra en el mercado desplazando ciclos combinados y reduciendo el precio eléctrico”, explica.
En relación con las renovables, el estudio recuerda que España está incorporando cada año alrededor de 7 GW de potencia solar fotovoltaica y 1 GW de eólica, y que “solo en el primer trimestre de 2026 la renovable instalada (2,2 GW) ya supera la potencia de Almaraz (2,1 GW)”.
Además, apunta que la capacidad solar fotovoltaica y eólica actualmente operativa, en torno a 84 GW, “es 40 veces superior a la potencia de Almaraz” y que la prevista en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), de unos 138 GW, “es más de 65 veces la de Almaraz”.
En este contexto, PwC identifica tres palancas clave para abordar el reto de la integración renovable. Según el informe, es necesario considerar el aumento de la demanda —sobre todo en horas solares, impulsado por la electrificación del transporte y la industria, así como por nuevos usos como los centros de datos o el hidrógeno—, el despliegue de almacenamiento que desplace generación térmica y un refuerzo de la inversión en redes. En este sentido, alerta de que “integrar 62 GW de fotovoltaica y 76 GW de eólica en una demanda punta de 54 GW no es factible sin almacenamiento”.
Respecto a la demanda eléctrica, el documento señala que en la última década se ha reducido a un ritmo anual del 0,4%; el pico de demanda lo ha hecho un 0,1% y el consumo en horas solares un 0,8% cada año, mientras que la potencia renovable instalada ya equivale al doble de la demanda punta y, según las previsiones para 2030, alcanzará 2,5 veces dicha demanda, con datos del periodo comprendido entre el 1 de enero y el 14 de abril de 2026.
El estudio también destaca la aportación técnica de las centrales nucleares a la estabilidad del sistema eléctrico. De acuerdo con PwC, “cuanta menos nuclear entra en el mercado diario, más restricciones técnicas necesita el sistema”, dado que estas plantas proporcionan control de tensión e inercia a la red sin costes adicionales.
“Sin la nuclear, REE debe programar más ciclos combinados, provocando mayores costes y emisiones”, insiste el informe, que añade que, en lo que va de año, REE recurre de media a cerca de 9 GW de potencia conjunta entre nuclear y ciclos combinados para cubrir estas necesidades operativas.