Está a punto de recibir un premio por su trayectoria. Cerca de trescientos jóvenes profesionales europeos le aguardan en un auditorio de la capital navarra, Pamplona. La Unión de Ahorros e Inversiones, la reforma bancaria o términos como “Basilea III” a menudo pueden parecer conceptos alejados del público medio. Sin embargo, ella se muestra confiada en su misión ese viernes en la ciudad: acercar la estrategia financiera que está desplegando Bruselas a sus ciudadanos.
Antes de que su agenda arranque y los encuentros y reuniones empiecen a encadenarse casi sin fin, atiende a Demócrata en el centro de la ciudad. Maria Luís Albuquerque (1967) es comisaria europea de Servicios Financieros. A las puertas del parón vacacional, dio a conocer la nueva hoja de ruta comunitaria para aplicar el filtro de la simplificación al sector bancario. El plan se centra en tres prioridades: completar la Unión Bancaria, simplificar los requisitos de capital y armonizar las normas de resolución y garantía de depósitos.
Ahora, en entrevista con este medio, defiende que “existe margen para que los bancos presten más y asuman algo más de riesgo sin poner en cuestión la estabilidad financiera”. Una apuesta que resume con una advertencia: “O conseguimos juntos crear escala y aprovechar plenamente nuestro potencial, o fracasaremos si actuamos por separado”.
Pregunta: ¿Cómo puede Europa avanzar hacia un marco regulatorio que permita a los bancos asumir más riesgos y financiar el crecimiento sin poner en peligro la estabilidad financiera conseguida tras la crisis de 2008?
Respuesta: Este es exactamente el tema del informe sobre la competitividad del sector bancario que aprobamos en julio, justo antes del receso de verano.
Hemos consultado ampliamente con múltiples partes interesadas y hemos llegado a la conclusión de que existen buenas razones para introducir algunos cambios en el marco actual, de manera que podamos aumentar la competitividad de la economía europea permitiendo que los bancos tengan mayor capacidad para financiar la actividad económica y a los hogares.
Y lo haremos sin poner en cuestión la estabilidad financiera, porque la estabilidad financiera es una condición previa para la competitividad y el crecimiento. De lo que estamos hablando es de analizar qué partes del marco regulatorio son actualmente inconsistentes, se solapan o han dejado de estar justificadas, para poder realizar estos ajustes.
También tenemos que tener en cuenta los cambios en el marco internacional, así como el hecho de que algunos de nuestros competidores también están modificando sus propias normas, y queremos preservar unas condiciones de competencia equitativas a nivel internacional.
Por tanto, la estabilidad financiera es una condición indispensable y no haremos nada que pueda ponerla en peligro. Pero sí creemos que existe margen para introducir cambios que permitan a los bancos prestar más a la economía y asumir algo más de riesgo sin poner en cuestión la estabilidad financiera.
P: Europa necesita movilizar hasta 1,4 billones de euros adicionales de inversión cada año. ¿Puede el sector bancario asumir ese esfuerzo con el actual marco regulatorio y qué cambios está considerando la Comisión para hacerlo posible?
R: Bueno, cuando hablamos de las necesidades de financiación, no estamos hablando únicamente de la banca, como probablemente sabe. En diciembre del año pasado presentamos un amplio conjunto de propuestas sobre los mercados de capitales para impulsar la Unión de los Mercados de Capitales, que forma parte del proyecto de la Unión de Ahorros e Inversiones.
Por tanto, también esperamos que los mercados de capitales desempeñen un papel mucho mayor en la financiación de la economía real. Incluso porque, para algunas actividades, el capital es mucho más adecuado que la deuda. Pero necesitamos ambas cosas. Necesitamos a los bancos y necesitamos a los mercados de capitales trabajando conjuntamente. Por eso, la Unión de Ahorros e Inversiones adopta una perspectiva integral del sector financiero, para asegurarnos de que todas sus partes estén preparadas para satisfacer las necesidades de financiación.
Las necesidades de inversión identificadas en Europa también tendrán una parte procedente de fondos del sector público, pero sabemos que los fondos públicos no son suficientes. Y también hay una gran cantidad de ahorro en Europa que actualmente sigue depositado en los bancos con una rentabilidad muy baja y que, de hecho, está perdiendo valor frente a la inflación. Por eso también queremos dar a nuestros ahorradores, tanto particulares como institucionales, la oportunidad de poner su dinero a trabajar en Europa, en lugar de tener que invertirlo en otros lugares.
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P: Las primeras propuestas legislativas de esta nueva estrategia están previstas para finales del próximo año. ¿Qué garantías puede ofrecer de que se traducirán en una simplificación real y no simplemente en cambios administrativos?
R: Creo que ya tenemos un historial que demuestra cuáles son nuestras intenciones. En el marco de la estrategia de la Unión de Ahorros e Inversiones ya hemos presentado varias iniciativas. Comenzamos con cambios en el marco de la titulización, que ahora se encuentran en fase de trílogos, y esperamos que puedan cerrarse mucho antes de que termine el año.
También hemos presentado recomendaciones sobre las cuentas de ahorro e inversión y la primera estrategia europea de educación financiera. Ya hemos introducido algunos cambios, incluso en el marco bancario, de manera temporal, como la revisión fundamental de la cartera de negociación y todo el paquete de integración de los mercados. Y en todas estas iniciativas, también en materia de pensiones, hay un componente importante de simplificación.
Por tanto, la simplificación está integrada en todo lo que hacemos. Cada vez que proponemos cambios, analizamos si existe una manera más sencilla de hacerlo. Y, si la hay, la aplicamos.
Esto significa reducir las cargas de información y asegurarnos de que la actividad transfronteriza sea más sencilla, porque eso también reduce muchos costes para las empresas y para las entidades del sector financiero.
Pero vamos más allá. No se trata únicamente de hacerlo más sencillo, sino de hacerlo más eficaz. Y, algo muy importante, se trata de permitir que los elementos del sector financiero puedan ganar escala y pensar en términos europeos, en lugar de permanecer confinados dentro de las fronteras de cada Estado miembro. Ahí es donde hemos encontrado el mayor problema: la fragmentación entre nuestros mercados nacionales.
Aunque tenemos muchas normas comunes, la forma en que se aplican en la práctica mantiene esta persistente fragmentación, y hemos identificado esto como el principal obstáculo que tenemos que superar.
Por ejemplo, si pensamos que alguien puede emitir un fondo de inversión autorizado en un Estado miembro y después distribuir ese fondo libremente en toda la Unión Europea, sin tener que presentar nuevas solicitudes o realizar cambios adicionales, eso constituye por sí mismo una importante iniciativa de simplificación. Y esperamos poder conseguirlo.
Pregunta: Sin embargo, la Unión Bancaria sigue incompleta casi una década después de su lanzamiento.
Respuesta: Esto forma parte de los problemas que hemos identificado. También hemos llegado a la conclusión, a partir de esta amplia consulta, de que una parte del problema por el que no tenemos un sector bancario tan eficiente como podríamos tener es que la Unión Bancaria está incompleta.
Permítame ponerle un ejemplo. Los bancos que operan de manera transfronteriza dentro de la Unión Europea no pueden aprovechar al máximo su capital y su liquidez porque una parte de estos recursos queda atrapada debido a que algunos Estados miembros de acogida, en particular, no necesariamente confían en que, en una situación de crisis, no se les vaya a dejar solos.
Tenemos que abordar esta cuestión y asegurarnos de que las normas proporcionen esa garantía a los Estados miembros de acogida, pero también permitan que la actividad bancaria se beneficie realmente del hecho de operar en un mercado más amplio.
Seguimos trabajando en las propuestas. El informe que presentamos el 17 de julio abrió otra fase de diálogo, ahora algo más orientada a los cambios de los que estamos hablando. Pero seguimos trabajando en las propuestas y queremos seguir recibiendo opiniones. Agradecemos las aportaciones del mercado en la preparación de estas propuestas.
Se presentarán en el primer trimestre del próximo año y, a partir de ahí, comenzaremos el debate sobre las propias propuestas.
P: Solo una parte relativamente pequeña de los préstamos europeos se realiza de manera transfronteriza. ¿Qué medidas concretas está considerando Bruselas para superar esta fragmentación y facilitar que los bancos operen en toda la Unión Europea?
R: En realidad, estamos hablando de aumentar la proporcionalidad, porque sabemos que tenemos un sistema bancario muy diverso.
Tenemos muchos bancos pequeños, que son muy importantes para las comunidades locales y para la financiación de las pymes y de los hogares, pero también tenemos bancos más grandes, y queremos que esos bancos puedan operar de manera transfronteriza de forma más eficiente.
Por tanto, estamos hablando de aumentar la proporcionalidad, adoptar medidas para reducir la fragmentación, liberar el capital y la liquidez que actualmente están atrapados en las actividades transfronterizas y completar la Unión Bancaria.
También tendremos que presentar una propuesta para crear un sistema común de garantía de depósitos, porque la propuesta anterior no está avanzando. Necesitamos, por tanto, encontrar una nueva propuesta. Esto forma parte de lo que presentaremos.
Se trata de introducir cambios específicos en el marco actual para abordar los problemas identificados y completar también la Unión Bancaria.
Pregunta. En operaciones como la de BBVA y Sabadell hemos visto una importante intervención política nacional. ¿Tiene realmente la Comisión capacidad para garantizar que las fusiones bancarias estén determinadas por consideraciones de mercado y no por intereses nacionales?
R.: Bueno, nuestras normas, que han sido acordadas por todos los Estados miembros, establecen claramente que, cuando se trata de fusiones bancarias, hay dos autoridades dentro de la Unión Bancaria que tienen algo que decir.
Por un lado, están las autoridades de competencia, para garantizar que siga existiendo un entorno de competencia justa. Y, por razones prudenciales, el Banco Central Europeo tiene que dar el visto bueno a cualquier operación de este tipo. Según nuestras normas, eso es así. Por tanto, no hay margen para la interferencia política ni para otras motivaciones.
Estamos siguiendo todas las situaciones que existen y, además, como Comisión, somos los guardianes de los Tratados. Tenemos la obligación de garantizar que las normas se apliquen y disponemos de herramientas para garantizarlo. Tenemos un diálogo muy bueno con las distintas autoridades de los Estados miembros y gestionamos cada caso según sea necesario.
P: ¿Podría la inteligencia artificial convertirse en una herramienta útil para detectar barreras nacionales ocultas a la libre circulación de capitales y servicios financieros?
R: La inteligencia artificial tiene mucho potencial para hacer que algunas cosas sean más fáciles y eficientes. Creo que, por ejemplo, en materia de reporting, tiene un enorme potencial para hacerlo mucho más sencillo, siempre que dispongamos de los datos en formatos que puedan ser fácilmente legibles por las máquinas, por así decirlo.
Y también veo en la inteligencia artificial un desafío en términos de los riesgos de ciberataques, y también estamos abordando esa cuestión. Pero, al mismo tiempo, puede ser una herramienta útil para hacer las cosas más eficientes. Pero lo que estamos hablando ahora son las decisiones políticas necesarias.
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Pregunta: Europa necesita enormes inversiones en digitalización, transición verde, industria y defensa. ¿Cómo puede el sector bancario convertirse en un canal clave para financiar estas prioridades estratégicas?
Respuesta: Bueno, el sector bancario siempre ha sido clave para financiar la economía europea. Seguimos siendo una economía muy centrada en la banca y los bancos seguirán desempeñando un papel muy importante. Pero parte de nuestra estrategia consiste también en dar un cierto equilibrio diferente al papel de los mercados de capitales y los bancos. Incluso para los mercados de capitales, los bancos son muy importantes, especialmente los bancos de inversión.
Y si pensamos en los grandes bancos de inversión que pueden apoyar el desarrollo de los mercados de capitales, no tenemos competidores reales en Europa comparables con los grandes bancos estadounidenses. Por tanto, también tenemos que trabajar en esa parte.
El papel de los bancos consiste en financiar directamente determinadas partes de la economía, pero también en apoyar la financiación a través de los mercados de capitales, porque el sector bancario es un actor clave.
Una vez más, la diferencia de esta estrategia respecto a iniciativas anteriores es esta visión integral del sector financiero. Tenemos en cuenta los mercados de capitales, los bancos, los fondos de pensiones, los inversores institucionales, como las compañías de seguros, y también a los particulares que ahorran. Tratamos de crear las condiciones para que todo este potencial pueda desbloquearse en beneficio de la economía europea.
Y se trata, principalmente, de combatir la fragmentación, el proteccionismo y el gold-plating que todavía estamos viendo en nuestros mercados.
Pregunta: ¿Qué está en juego para Europa si no consigue superar esta fragmentación y movilizar todo su potencial financiero?
Respuesta: Lo que vemos actualmente es que las fricciones y las ineficiencias de nuestro mercado llevan a que una parte importante de nuestros ahorros se invierta en otros lugares.
Muchas de nuestras empresas con un alto potencial cotizan en otros lugares, concretamente en Estados Unidos, donde generan riqueza y empleo en lugar de hacerlo aquí. Por tanto, necesitamos abordar las cuestiones que están llevando a ese resultado. Y eso redunda en nuestro interés común.
Tenemos que mirar más allá de la perspectiva de un único Estado miembro y, especialmente, entender que no existe ningún conflicto entre lo que es beneficioso para la Unión Europea y lo que es beneficioso para cada Estado miembro. Los desafíos actuales, en mi opinión y en la nuestra, demuestran que o conseguimos juntos crear esta escala y aprovechar plenamente nuestro potencial, o fracasaremos si actuamos por separado. Se trata de entender que no estamos hablando de la competencia entre Estados miembros. Estamos hablando de la competencia de Europa con otros grandes bloques económicos, especialmente Estados Unidos y China.