El primer ministro británico, Andy Burnham, ha afirmado este miércoles que existen “indicios claros” sobre la implicación de Irán en el incidente registrado el pasado domingo en las inmediaciones de la base aérea de Fairford, instalación que alberga personal del Ejército de Estados Unidos y que las autoridades están tratando como un episodio “terrorista”.
“Hay indicios claros de que Irán tuvo algo que ver con lo ocurrido este fin de semana en la base aérea de la Real Fuerza Área en Fairford. Daremos más detalles a su debido tiempo, pero podemos confirmar que creemos que Irán tuvo algo que ver”, ha señalado en una entrevista a la cadena BBC, en la que ha insistido en que el Ejecutivo mantiene abierta la investigación.
El dirigente ha precisado, no obstante, que las pesquisas continúan y las ha calificado como “compleja y seria”, al tiempo que ha recalcado que, en este contexto, las autoridades británicas están “colaborando estrechamente” con Estados Unidos para esclarecer lo sucedido en la base utilizada por las fuerzas norteamericanas.
Burnham ha explicado que “he celebrado --y sigue en marcha-- una reunión del comité de crisis y emergencias del Gobierno mientras he estado aquí, en la conferencia de Liverpool. Estamos al tanto de todo en todos los aspectos imaginables”, antes de destacar el “trabajo excepcional” desarrollado por la Policía antiterrorista en el marco de este caso.
Las palabras del primer ministro han tenido una rápida respuesta desde Teherán. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha reaccionado en sus redes sociales, reprochando a Burnham que “(te) estás equivocando de camino” y cuestionando directamente las acusaciones vertidas por Londres.
“Puedo confirmar la opinión de Irán de que la puesta en libertad de supuestos terroristas que trabajan para Estados extranjeros lo dice todo”, ha añadido Araqchi, recurriendo a expresiones del propio líder laborista para defender la postura de la República Islámica frente a los señalamientos británicos.
Las declaraciones se producen después de la detención el domingo de cinco hombres, todos ellos ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años, acusados de preparar un ataque terrorista. Los sospechosos fueron puestos en libertad bajo fianza al día siguiente, aunque la Policía ha recalcado que sus movimientos han sido restringidos y que continúan bajo investigación.
Paralelamente, la Embajada de Irán en Reino Unido ha rechazado de plano estas “especulaciones infundadas y maliciosas”, que, según denuncia, solo persiguen alimentar la “iranofobia” en territorio británico y deteriorar aún más las relaciones bilaterales.
La base militar de Fairford ha acogido en fechas recientes el despliegue de bombarderos estadounidenses en el contexto del conflicto abierto en Oriente Próximo tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel, lo que ha incrementado su relevancia estratégica y el foco internacional sobre cualquier incidente en la zona.