El embajador de Irán en España, Reza Zabib, ha insistido este martes en que la principal potencia militar del planeta, en referencia a Estados Unidos, no ha conseguido "cambiar la voluntad" de la población iraní. Lo ha manifestado en Madrid, en pleno intento de reactivar las conversaciones con la Administración Trump tras la ofensiva conjunta con Israel contra el país asiático del 28 de febrero.
Durante un acto organizado por el Club Siglo XXI en la capital, Zabib ha defendido que las autoridades de Teherán han "demostrado que el poder militar no garantiza ninguna victoria sobre la voluntad de los pueblos" y que la presión exterior no ha alterado la posición del país.
"Ningún cambio ha surgido en el país que está siendo víctima de la agresión, en este caso mi país", ha señalado, recalcando que no ha sido Irán quien ha iniciado el actual enfrentamiento, al que ha calificado como un "punto de inflexión" tanto para Oriente Próximo como para el equilibrio internacional.
En esta línea, el diplomático ha sostenido que cualquier lectura del conflicto debe partir de este marco, reiterando que "todas las estructuras, valores, instituciones (y) normas que fueron instauradas tras la Segunda Guerra Mundial y que apartaron a la comunidad internacional" del enfrentamiento directo han sido reemplazadas por "la ley de la fuerza".
Ha lamentado asimismo que la guerra en curso ha puesto de manifiesto que dichos "valores" no son capaces de "garantizar la estabilidad internacional", denunciando el "doble estándar aplicado" a los distintos estados en la aplicación del Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos.
Zabib ha vuelto a exponer las tres condiciones "imprescindibles" para que Irán acepte un pacto con la Administración Trump que cierre la crisis abierta en Oriente Próximo: "poner fin a la agresión", abrir una "negociación justa (y) lógica que respete los derechos del pueblo iraní" y, por último, que Estados Unidos "no traicione por tercera vez la diplomacia".
En este contexto, ha recordado que Teherán y Washington mantenían conversaciones sobre el programa nuclear iraní cuando el Ejército israelí atacó territorio de la República Islámica en junio de 2025, una operación a la que se sumaron las Fuerzas Armadas estadounidenses y que dejó centenares de muertos en Irán.
Preguntado por la ausencia del asunto nuclear en las actuales conversaciones, el embajador ha afirmado que la República Islámica está dispuesta a tratarlo, aunque ha subrayado que, mientras haya un conflicto abierto, ponerle fin "es lo más importante".
El representante iraní, que ha dicho lamentar "hablar sobre la guerra y no sobre la paz", ha defendido que su país ha evidenciado su capacidad para gobernar "incluso" en circunstancias extremas, citando como ejemplo el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en los ataques del 28 de febrero en Teherán.
Cuestionado por las afirmaciones de responsables estadounidenses, incluido el presidente de la Casa Blanca, sobre una supuesta fractura en la cúpula política iraní, Zabib ha reconocido que en todos los gobiernos existen discrepancias, para acto seguido sostener que la verdadera división interna se encuentra en Estados Unidos.
Por otro lado, ha remarcado que "la seguridad y el bienestar del mundo son indivisibles", una realidad que, ha dicho, "todos" los países, especialmente los del golfo Pérsico, han podido constatar con la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
"Si los demás (países), con sus actuaciones e incluso con su silencio, ponen en peligro la seguridad de los demás, esta falta (de seguridad) se volverá en su contra", ha advertido, aludiendo a las consecuencias que el conflicto está teniendo para otros estados.
En relación con sus vecinos, Zabib ha enfatizado que los estados del Golfo "no solo no trajeron seguridad, sino que (ellos mismos) hicieron que se diese una guerra" al permitir el uso de bases militares estadounidenses en su territorio para atacar a Irán. "No pudieron ni defenderse a sí mismos", ha afirmado, subrayando que, aunque "han sido buenos socios comerciales e incluso políticos de Estado Unidos", no representan la prioridad estratégica de Washington en la zona. "Todos sabemos quién es éste", ha añadido, en clara referencia a Israel.
Al cumplirse dos meses desde el inicio de la ofensiva y tras "tres semanas de incertidumbre", el embajador ha planteado que el Gobierno estadounidense afronta dos caminos: reanudar la guerra, algo que "no va a cambia nada", o ponerle fin y abrir una vía de salida "justa y lógica" para Teherán. En cualquier caso, ha avisado de que "si el nivel de la agresión militar aumenta, Irán también lo hara".
Zabib ha urgido a Washington a volver a la mesa de diálogo, ya que "el paso del tiempo no juega a (su) favor". "Tanto una salida humillante como una guerra de desgaste le perjudican, no tiene más que esas dos opciones", ha indicado, reiterando que las autoridades iraníes "siempre priorizan la diplomacia". "Si hay una mínima oportunidad de ponerle fin, hay que aprovecharla", ha concluido.