Pakistán, primer país en alertar de escasez crítica de combustible de aviación por la crisis en Ormuz

Islamabad reconoce reservas para apenas diez días mientras el bloqueo del estrecho frena la llegada de queroseno refinado y amenaza el tráfico aéreo regional

2 minutos

Airbus entrega el primero de sus 30 aviones A321XLR destinados a Air Canada. AIRBUS

Airbus entrega el primero de sus 30 aviones A321XLR destinados a Air Canada. AIRBUS

Comenta

Publicado

Última actualización

2 minutos

Más leídas

Pakistán se ha convertido en el primer país en reconocer oficialmente una situación crítica de suministro de combustible para aviación como consecuencia de la guerra en Irán y de las restricciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Las autoridades pakistaníes admitieron este sábado que el país dispone de reservas de queroseno para aviones suficientes para unos diez días, una señal del impacto inmediato que puede provocar la interrupción del tráfico marítimo en la zona sobre economías altamente dependientes de las importaciones energéticas.

El cuello de botella de Ormuz

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y por él transita una parte sustancial del petróleo y derivados energéticos mundiales. Aunque la atención internacional suele centrarse en la subida del precio del crudo, algunos países afrontan un problema más urgente: la falta física de producto disponible, incluso aunque estén dispuestos a pagar más.

Ese es el caso de Pakistán, que importa buena parte del combustible de aviación ya refinado desde países productores del Golfo. La interrupción de rutas marítimas y la ausencia de nuevos cargamentos ha dejado al país en una posición especialmente vulnerable.

Aviso oficial al sector aéreo

La empresa pública Pakistan State Oil (PSO), encargada del suministro energético nacional, confirmó que trabaja con refinerías locales para intentar aliviar la situación. Sin embargo, reconoce dificultades estructurales: la capacidad doméstica no cubre toda la demanda y el combustible para aviación requiere procesos específicos y una logística compleja.

En los últimos días, Islamabad ya había emitido un NOTAM (Notice to Air Missions), el sistema internacional de avisos al sector aéreo, solicitando a compañías y operadores extremar el control del consumo para alargar las reservas disponibles.

Ese mensaje ha sido interpretado por analistas como una señal clara de estrés en la cadena de suministro.

Riesgo para vuelos y economía

Si la situación se prolonga, Pakistán podría verse obligado a priorizar rutas estratégicas, limitar operaciones nacionales o revisar frecuencias internacionales. El combustible aéreo no solo afecta al turismo o al transporte de pasajeros: también condiciona carga urgente, cadenas logísticas y actividad empresarial.

Además, Pakistán atraviesa una situación económica delicada, con alta dependencia exterior, presión sobre divisas y dificultades recurrentes para importar energía.

Aunque Ormuz reabra, el problema seguiría

Especialistas del sector advierten de que incluso si el estrecho de Ormuz recuperara mañana la normalidad, la cadena logística no se restablecería de forma inmediata. Los barcos necesitan reposicionarse, los contratos deben reactivarse y los tiempos de tránsito marítimo retrasan cualquier solución rápida.

Por eso, Pakistán podría ser solo el primer aviso visible de una crisis más amplia. Otros países con menor capacidad de almacenamiento o fuerte dependencia de combustible refinado podrían enfrentar tensiones similares en los próximos días si el conflicto continúa.

Primer síntoma global

La advertencia pakistaní convierte al país en el primer gran termómetro internacional del impacto real de la crisis energética derivada de la guerra con Irán. Más allá del precio del petróleo, la escasez de suministros estratégicos empieza a trasladarse a sectores concretos y a economías vulnerables.

Lo que hoy afecta al queroseno en Pakistán podría extenderse mañana a otros mercados y otros combustibles si la tensión en Oriente Próximo no se rebaja pronto.