La organización no gubernamental Save the Children ha insistido este viernes en que el acuerdo de alto el fuego de diez días en Líbano sólo ofrece “una frágil sensación de alivio” a las familias del país tras 45 días de “pesadilla” por la ofensiva de Israel, y ha reclamado que esta interrupción de los combates sea “definitiva y permanente”.
“Las noticias sobre una pausa temporal en las hostilidades trae una frágil sensación de alivio para los niños y las familias, pero esto no es un alto el fuego hasta que sea definitivo y permanente”, ha afirmado la directora de la ONG en Líbano, Nora Ingdal, que ha recalcado que “los niños en Líbano han hecho frente a una pesadilla de 45 días en los que ningún punto del país era seguro”.
Ha recordado que la infancia libanesa sufre el impacto de la violencia desde 2023 y ha precisado que “casi 20 niños han muerto o resultado heridos cada día por bombardeos de las fuerzas israelíes desde el 2 de marzo”, lo que se traduce en cerca de 800 menores muertos o heridos y más de 350.000, “uno de cada cinco”, obligados a dejar sus hogares.
“Los niños y las familias han estado durmiendo en tiendas de campaña o en refugios colectivos abarrotados, con cualquier sentimiento de normalidad e infancia arrebatado”, ha indicado Ingdal, que ha añadido que los equipos de Save the Children sobre el terreno ya observan cómo muchas familias “inician su camino de vuelta a sus hogares, sin estar seguras de si encontrarán algo a su llegada”.
En esta línea, ha señalado que “muchas” familias trasladan a la ONG que “tienen medio de volver”. “Para algunas no hay una casa a la que volver, lo que las fuerza a seguir desplazadas en refugios colectivos”, ha lamentado, antes de subrayar que la organización continúa proporcionando apoyo psicosocial a los menores, trabajando en la reunificación de familias separadas, asegurando el acceso a agua potable y repartiendo artículos básicos entre la población desplazada.
“Este momento debe marcar el comienzo de una estabilidad y un alivio duraderos, no solo una pausa antes de que continúe el sufrimiento”, ha defendido Ingdal. “Los niños necesitan estabilidad para recuperarse del trauma de la guerra, para volver a la escuela, para jugar y para reconstruir sus vidas sin el temor constante de que la violencia se reanude”, ha añadido.
En paralelo, el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, ha valorado que “el alto el fuego es un momento de esperanza para los civiles del país” tras un mes y medio de “horrible violencia”. “El alto el fuego ofrece a la gente una oportunidad de respirar y poner fin a un conflicto que ha matado a más de 2.000 personas y ha herido a miles más”, además de provocar el desplazamiento de más de un millón de personas, ha detallado.
“En todo el país, las carreras están ya congestionadas por familias esperanzadas que intentan regresar a sus hogares. Eso en sí mismo ya muestra lo mucho que la gente quiere que esta guerra termine”, ha destacado Egeland, que ha reclamado que “todas las partes deben comprometerse ahora a un alto el fuego permanente”.
El NRC reclama no poner en riesgo la tregua
EL NRC PIDE “NO SOCAVAR” ESTA “FRÁGIL TREGUA”
Egeland ha pedido expresamente “no socavar” esta “frágil tregua”. “No podemos permitirnos una repetición del poco efectivo alto el fuego de 2024, que sufrió incontables violaciones”, ha advertido, al tiempo que ha mostrado su preocupación por las informaciones sobre “violaciones por parte del Ejército de Israel, que también ha emitido advertencias contra civiles que vuelven a sus hogares al sur del río Litani, hogar de cientos de miles de personas”.
“Los civiles necesitan más que una reducción temporal de la violencia, mientras los obstáculos siguen en pie”, ha señalado. “Para que este alto el fuego tenga significado para los civiles, debe llevar a un parón duradero y real en las hostilidades”, ha reiterado, además de exigir que “garantice la protección de los civiles y la infraestructura civil” y que incluya “condiciones claras para un retorno seguro”.
“Debe ir acompañado de un mayor apoyo internacional a la ayuda humanitaria”, ha insistido. “No se debe impedir que las personas regresen a sus hogares, ya sea mediante la presencia militar continua, la reanudación de las violaciones o la destrucción que haga inhabitables las zonas”, ha añadido Egeland, que ha recalcado que “el pueblo libanés no necesita otra pausa frágil, sino un alto el fuego permanente”.
Las últimas hostilidades a gran escala comenzaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático. La reacción de las fuerzas israelíes derivó en una nueva ofensiva a gran escala y en una invasión terrestre de Líbano, que ha dejado cerca de 2.200 muertos desde entonces.
Con anterioridad, las partes habían acordado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates desencadenados por los ataques del 7 de octubre de 2023, aunque Israel mantuvo desde entonces frecuentes bombardeos sobre territorio libanés alegando que actuaba contra Hezbolá, en un contexto de denuncias por parte de Beirut y del propio grupo.