El Gobierno de Líbano ha elevado este jueves a casi 3.090 los fallecidos y a unos 9.400 los heridos como resultado de los ataques llevados a cabo por el Ejército israelí sobre su territorio desde el pasado 2 de marzo, a pesar del alto el fuego en vigor pactado a mediados de abril y posteriormente prorrogado.
En su último recuento oficial, el Ministerio de Sanidad ha detallado que 3.089 personas han perdido la vida, entre ellas 116 trabajadores del sector sanitario, y que 9.397 han sufrido heridas a raíz de los bombardeos ejecutados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según un comunicado recogido por la agencia de noticias estatal NNA.
Estas cifras no contemplan a una nueva víctima mortal que ha fallecido tras ser alcanzada en un ataque cuando circulaba en motocicleta por la carretera que conecta Al Hush con Al Bazuriyé, en el distrito de Tiro, en el sur del país, de acuerdo con la misma agencia.
La última escalada de gran intensidad comenzó el 2 de marzo, cuando el partido-milicia chií Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán. En respuesta, las FDI han puesto en marcha una operación militar con bombardeos y una invasión terrestre sobre parte del sur de Líbano.
Con anterioridad, ambas partes habían acordado un alto el fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de enfrentamientos desencadenados por los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, desde entonces Israel ha mantenido bombardeos recurrentes sobre territorio libanés y la presencia de tropas en diversos puntos, alegando que sus operaciones se dirigen contra Hezbolá, mientras Beirut y el grupo chií denuncian de forma reiterada estas acciones.