El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, ha arremetido contra Israel por el abordaje de la nueva flotilla con rumbo a la Franja de Gaza en aguas internacionales del Mediterráneo, subrayando que existen “normas internacionales mínimas que están siendo violadas”.
Según ha detallado la agencia de noticias Yonhap, la operación contra la flotilla, en la que viajan también activistas de Corea del Sur, ha abierto un intenso debate dentro del Gabinete de Seúl después de que Lee elevase el tono tras la detención de 430 participantes en esta misión humanitaria, que están siendo trasladados a territorio israelí.
“¿Cuál es la base legal (de la incautación)? ¿Se trata de aguas territoriales israelíes? ¿Acaso la Franja de Gaza (hacia donde se dirigía el barco) no es ajena a Israel?”, ha indicado, poniendo en duda que la iniciativa humanitaria suponga una violación de la soberanía israelí.
En relación con los activistas surcoreanos arrestados por unirse a la flotilla, Lee ha admitido que actuaron al margen de las recomendaciones del Gobierno de Seúl, aunque ha calificado este hecho como “un asunto interno”. Por ello, ha reiterado que Israel retuvo a los ciudadanos surcoreanos “por razones que no son válidas según el Derecho Internacional” y ha calificado de “demasiado severas e inhumanas” las medidas aplicadas por las autoridades israelíes.
Ante sus ministros, el mandatario se ha cuestionado si es “aceptable” apoderarse de los barcos y remolcarlos, apelando al “mínimo de sentido común “independientemente de lo que diga la ley”, y recordando que la guerra en Gaza constituye, a su juicio, una “invasión ilegal según el Derecho Internacional”.
Asimismo, Yonhap precisa que, durante la discusión en el seno del Ejecutivo, Lee ha puesto el foco en la orden de arresto dictada por el Tribunal Penal Internacional contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al que ha señalado como “criminal de guerra”.
El Ministerio de Exteriores israelí confirmó este martes la detención de 430 integrantes de la flotilla humanitaria con destino a Gaza, después de interceptar sus barcos desde el lunes. Las autoridades han insistido en que la misión “no es más que una maniobra de relaciones públicas al servicio” del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y han recalcado que “no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legítimo sobre Gaza”, que consideran “en plena conformidad con el Derecho Internacional”.
Por su parte, la organización promotora de la flotilla ha señalado que al menos 87 de los participantes se han declarado en huelga de hambre en protesta por el “secuestro ilegal” de los activistas por parte de Israel.