El senador y antiguo director general de la Policía de Filipinas, Ronald Dela Rosa, sobre quien pesa una orden de detención del Tribunal Penal Internacional (TPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad, ha abandonado este jueves la sede del Senado, donde llevaba varios días atrincherado para eludir su arresto.
Su huida ha sido confirmada por varios de sus colaboradores y por su esposa, Nancy Dela Rosa, que ha manifestado su tristeza por los acontecimientos de los últimos días, en los que incluso se produjeron disparos dentro del complejo parlamentario.
El parlamentario, señalado como el principal estratega de la guerra contra las drogas impulsada por el expresidente Rodrigo Duterte y uno de sus aliados más cercanos, habría salido del edificio en torno a las 2,30 horas (hora local) y por ahora se desconoce su paradero, de acuerdo con la información publicada por el diario 'The Philippine Star'.
Dela Rosa, apodado Bato, afronta acusaciones por crímenes de lesa humanidad cometidos entre julio de 2016 y abril de 2018, etapa en la que al menos 32 personas habrían perdido la vida durante los contundentes operativos policiales desarrollados bajo la política antidroga del Gobierno de Duterte.
El TPI ha concluido que existen "motivos razonables para creer que Dela Rosa es presuntamente responsable penalmente como coautor indirecto (de conformidad con el artículo 25(3)(a) del Estatuto de Roma) del crimen de lesa humanidad de asesinato", según recoge un comunicado del propio tribunal.
En el mismo texto, el organismo internacional detalla que el senador "participó en un plan común que se extendió aproximadamente desde el 1 de noviembre de 2011 hasta el 16 de marzo de 2019 para asesinar a presuntos delincuentes en Filipinas (incluidos aquellos percibidos o presuntamente asociados con el consumo, la venta o la producción de drogas)".
En relación con los disparos registrados la víspera en las instalaciones del Senado, las autoridades filipinas han insistido en que no se trató de una acción ordenada por el Gobierno. El presidente del país, Ferdinand Marcos Jr, ha reclamado la apertura inmediata de una investigación sobre lo sucedido y ha negado que los tiros fueran efectuados por las fuerzas de seguridad.
"Las fuerzas gubernamentales no hicieron esto. Ningún soldado, personal militar ni agentes del NBI (Oficina Nacional de Investigación) entraron al Senado", afirmó el miércoles el presidente filipino.