El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú ha decidido poner en marcha una “auditoría informática integral y exhaustiva” sobre el desarrollo de la primera vuelta de las elecciones generales celebradas el pasado 12 de abril, en medio de la ausencia de resultados definitivos y de un creciente clima de desconfianza sobre el escrutinio.
De acuerdo con un comunicado del organismo, esta actuación se plantea como una medida “concreta y decisiva para reforzar la transparencia, la integridad y la confiabilidad de los resultados electorales”, y persigue al mismo tiempo elevar los niveles de control y verificación aplicados a los sistemas empleados durante todo el proceso de votación y conteo.
“Esta medida responde a la necesidad de elevar los estándares de control, verificación y trazabilidad de los sistemas informáticos, asegurando que cada etapa del procesamiento electoral será técnicamente validada bajo criterios independientes, rigurosos y verificables”, ha subrayado el JNE, que tiene previsto apoyarse en el asesoramiento de un comité académico integrado por expertos nacionales e internacionales.
Este comité, compuesto por profesionales externos sin relación orgánica con el Jurado Nacional de Elecciones, estará encargado de formular dictámenes técnicos y recomendaciones especializadas, con la finalidad de asegurar una evaluación imparcial y ajustada a parámetros internacionales. A la vez, la institución ha avanzado que se reforzará su estructura con especialistas en tecnología, ciberseguridad y auditoría de sistemas.
El anuncio llega en un escenario de fuerte incertidumbre, con el 97,5 por ciento de las actas procesadas y sin que se haya definido todavía quién acompañará en la segunda vuelta a la candidata conservadora Keiko Fujimori.
El diputado de izquierda Roberto Sánchez y el aspirante ultraconservador Rafael López Aliaga siguen enfrascados en una reñida disputa por el segundo puesto, separados por alrededor de 28.000 sufragios, mientras continúa el examen de las actas observadas.
El JNE ha aclarado que la auditoría no alterará el análisis que ya se está realizando de las papeletas impugnadas, un procedimiento que ha provocado confusión y manifestaciones en varias regiones del país, donde distintos candidatos han denunciado presuntas irregularidades.
En este marco, el entonces máximo responsable de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, presentó su renuncia el pasado 21 de abril tras reconocer fallos logísticos, aunque negó tajantemente la existencia de fraude. A su vez, observadores de la Unión Europea habían señalado con anterioridad que no han encontrado pruebas que sustenten tales acusaciones.
Las autoridades electorales calculan que los resultados definitivos podrán hacerse públicos, como muy tarde, el 15 de mayo. Paralelamente, el comité de expertos seguirá ofreciendo apoyo técnico tanto de cara a la segunda vuelta presidencial de junio como a las elecciones regionales y municipales previstas para octubre, con la finalidad de garantizar “procesos íntegros, auditables y confiables”.
Con el 97,4% de las actas examinadas, Perú encara la fase final del recuento de unos comicios que aspiran a contener una profunda crisis política e institucional sin precedentes en la región, que ha dejado al país con ocho presidentes, incluido el actual, en apenas una década, al tiempo que afronta una grave emergencia de seguridad.
En este contexto, la ultraconservadora Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, se perfila como ganadora virtual de la primera vuelta, con el 17,1% de los votos. La segunda ronda, prevista para el 7 de junio, la situaría frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quien mantiene una ventaja de solo 28.000 votos sobre el también derechista Rafael López Aliaga, de Renovación Popular.