El líder republicano de la Cámara retoca la propuesta para reabrir Seguridad Nacional

Mike Johnson impulsa una versión modificada del plan del Senado para financiar Seguridad Nacional y reabrir el departamento tras más de dos meses de cierre.

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El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson Europa Press/Contacto/Michael Brochstein

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El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, afirmó este lunes que cuenta ya con una versión “modificada” del proyecto de ley bipartidista aprobado en el Senado para financiar la mayor parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). El dirigente conservador ha señalado que el texto original contiene un lenguaje “problemático”, aunque cualquier cambio obligaría a remitir de nuevo la iniciativa a la Cámara Alta.

“Tenemos una versión modificada que creo que será mucho mejor para ambas cámaras. No cambia la mayor parte del contenido, pero garantiza que no dejaremos desamparadas a dos de las principales agencias del DHS”, explicó Johnson, que denunció la existencia de “cierto lenguaje problemático porque se redactó de forma descuidada”, según recoge el portal The Hill.

Aunque el líder de la Cámara de Representantes evitó identificar de forma explícita a las agencias que no quiere dejar “desamparadas”, sí subrayó como prioridad el “asegurar que se cumpla la ley de inmigración y que la frontera sea segura”.

En este contexto, el segundo en la línea de sucesión presidencial podría estar refiriéndose al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), que incluye a la Patrulla Fronteriza. Estas estructuras han estado en el centro de la polémica desde que la Administración de Donald Trump puso en marcha sus operativos antimigratorios en distintos puntos del país, especialmente tras el despliegue en el estado de Minnesota, donde dos ciudadanos estadounidenses fallecieron por disparos de agentes federales.

En paralelo, el Partido Demócrata —al que Johnson acusa de “no querer participar” en el cumplimiento de la ley migratoria y en la protección de la frontera— ha reclamado cambios de calado en el Departamento de Seguridad Nacional. Esa exigencia ha alimentado un largo pulso político que ha desembocado en un cierre sin precedentes del departamento, que ya supera los dos meses de duración.

Desde prácticamente el inicio de este cierre, ponerle fin se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios a escala nacional del propio Trump. En contraste con la estrategia de Johnson, el presidente de Estados Unidos instó horas antes a los republicanos de la Cámara de Representantes a “unirse y aprobar el mismo plan (del Senado) para que el proyecto de ley salga adelante”.

“He solicitado que el proyecto de ley final esté en mi escritorio para el 1 de junio, y podemos cumplir con ese plazo si nos atenemos al plan, con rapidez y concentración”, añadió el mandatario, antes de apelar a la necesidad de “cuidar” a los “valiosos agentes del orden”.