Qué se juega España en las elecciones de Brasil: inversiones, empresas y un socio estratégico

La segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro afecta a intereses españoles en banca, energía, telecomunicaciones y aeropuertos. El resultado también marcará la relación con un socio clave para el desarrollo del acuerdo entre la UE y Mercosur

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Pedro Sánchez, en una reunión con Lula da Silva en Brasilia | FERNANDO.CALVO / POOL MONCLOA
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España tiene intereses concretos en las elecciones presidenciales que Brasil celebra este domingo 25 de octubre. La disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro determinará quién dirige un país en el que compañías españolas gestionan bancos, redes eléctricas, telecomunicaciones y aeropuertos. También definirá el interlocutor de Madrid en una relación que ha ganado peso político con la primera cumbre bilateral, celebrada en abril en Barcelona.

Lo que está en juego para España abarca la seguridad de las inversiones, las condiciones para acceder a nuevos contratos y la evolución de los intercambios comerciales. La dimensión de esa exposición explica el interés empresarial: en febrero de 2025, la Secretaría de Estado de Comercio situaba a España como segundo mayor inversor extranjero en Brasil, con más de 41.600 millones de euros invertidos. 

Las empresas españolas que miran a Brasil

La presencia española atraviesa sectores esenciales de la economía brasileña. Santander cuenta con un negocio bancario implantado en el país; Telefónica opera a través de Vivo; e Iberdrola desarrolla su actividad mediante Neoenergia. La documentación de Exteriores recoge, además, empresas españolas de automoción, alimentación, industria y edición. 

En electricidad, las cifras permiten medir el alcance de esa presencia. Iberdrola informa de 16,8 millones de consumidores y unos 760.000 kilómetros de líneas eléctricas en Brasil, con datos al cierre del primer semestre de 2026. Su previsión de inversión hasta 2028 alcanza los 5.000 millones de euros. Las decisiones sobre tarifas, concesiones, planificación energética y remuneración de las redes forman, por tanto, parte del entorno en el que se ejecutan inversiones españolas de largo plazo. 

También hay una exposición directa del gestor aeroportuario español. Aena administra 17 aeropuertos brasileños, que registraron más de 3,8 millones de pasajeros solo en septiembre, según su última estadística mensual publicada. El crecimiento del tráfico y las condiciones de las concesiones son variables relevantes para ese negocio. aena.es

Desde una perspectiva económica, el interés español consiste en que el próximo Gobierno ofrezca un marco previsible para operar e invertir. Eso obliga a observar sus decisiones fiscales y regulatorias, la estabilidad de los contratos y la evolución de la economía, además del resultado electoral.

Petróleo, alimentos y exportaciones industriales

La relación comercial también conecta la elección brasileña con empresas y cadenas de suministro españolas. Según los datos de 2024 recogidos en la ficha de Exteriores, España exportó bienes a Brasil por 3.234 millones de euros e importó por 8.767 millones. Entre las ventas españolas destacaban maquinaria, combustibles, medicamentos y productos químicos. En las compras sobresalían los combustibles, las semillas oleaginosas, los minerales y el café.

Estos intercambios explican por qué las condiciones de acceso al mercado brasileño y la continuidad del suministro tienen relevancia para España. Como lectura económica, un aumento de la demanda brasileña puede abrir oportunidades para exportadores españoles, mientras que las variaciones de precios y del tipo de cambio pueden modificar costes y márgenes.

Mercosur: un acuerdo que ya ha empezado a aplicarse

El resultado llega, además, en una nueva fase de las relaciones comerciales entre Europa y Sudamérica. El acuerdo comercial interino entre la Unión Europea y Mercosur se aplica provisionalmente desde el 1 de mayo de 2026, con eliminación de aranceles para determinados productos desde el primer día. 

Para España, la cuestión pasa ahora por cómo se aprovecha esa apertura: exportaciones, inversiones y cooperación empresarial. El Ministerio de Comercio ha identificado oportunidades en ámbitos como las infraestructuras y las energías renovables. 

La otra cara está en los sectores expuestos a una mayor competencia. La UE ha aprobado un reglamento de salvaguardias agrícolas para permitir una respuesta cuando el aumento de las importaciones de Mercosur amenace con causar un perjuicio grave a los productores europeos. La evolución del acuerdo afecta, por tanto, tanto a empresas que buscan vender en Brasil como a agricultores que reclaman protección en el mercado comunitario. 

Sánchez y Lula han reforzado la relación bilateral

La dimensión política tiene un antecedente reciente: Pedro Sánchez y Lula presidieron el 17 de abril la primera Cumbre España-Brasil, en Barcelona. El encuentro elevó la interlocución bilateral y estuvo acompañado de acuerdos entre ambos gobiernos. Entre ellos figura un memorando sobre minerales fundamentales, un ámbito vinculado a las necesidades industriales y a la transición energética.

Una reelección de Lula mantendría al interlocutor con el que el Ejecutivo español ha construido esa agenda. Una victoria de Flávio Bolsonaro abriría una nueva etapa política y obligaría a comprobar qué prioridades mantiene, cuáles modifica y cómo desarrolla la cooperación con Madrid.

Las urnas deciden quién gestionará una relación económica e institucional de largo recorrido. Para las empresas, el examen posterior estará en las normas, los contratos y las inversiones. Para el Gobierno, en la capacidad de preservar la cooperación con Brasil y avanzar en los compromisos bilaterales.