Estas son las penas que afronta el sospechoso de disparar contra Trump

El acusado de intentar asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta a cargos federales que incluyen intento de asesinato, uso de armas de fuego y transporte interestatal de armamento, con penas que pueden ir desde varios años de prisión hasta la cadena perpetua.

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La primera dama, Melania Trump, junto al presidente de EEUU en la cena de corresponsales. Europa Press/Contacto/Yuri Gripas/POOL

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Cole Thomas Allen, acusado formalmente este lunes de intentar asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría enfrentarse a diferentes penas en virtud de los delitos que se le imputan.

El tribunal federal de la capital estadounidense ha imputado al sospechoso tres cargos principales: intento de asesinato de un presidente, uso de arma de fuego en un delito violento y transporte de armas a través de fronteras estatales.

Cada uno de ellos conlleva penas severas que, en conjunto, podrían traducirse en una condena extremadamente prolongada.

Cadena perpetua como principal escenario

El cargo más grave, el de intento de asesinato de un presidente, contempla en la legislación federal estadounidense la posibilidad de cadena perpetua, especialmente si se demuestra planificación previa, uso de múltiples armas o riesgo directo para la vida del mandatario.

A ello se suma el cargo de uso de arma de fuego en un delito violento, que puede implicar hasta 10 años de prisión, y el de transporte interestatal de armas con fines delictivos, que también puede añadir otra década de condena.

En el sistema judicial de EE. UU., estas penas pueden cumplirse de forma acumulativa, lo que abre la puerta a que el acusado pase el resto de su vida en prisión, incluso sin necesidad de una condena formal de cadena perpetua.

El proceso se desarrolla en un clima político especialmente sensible. Desde la Casa Blanca se ha insistido en la gravedad del ataque y en la necesidad de revisar los protocolos de seguridad presidencial, mientras el Departamento de Justicia ha anticipado que podría ampliar la acusación con nuevos cargos si la investigación avanza.

El acusado permanece bajo custodia preventiva a la espera de nuevas comparecencias judiciales, en un caso que podría convertirse en uno de los procesos por seguridad presidencial más relevantes de los últimos años en Estados Unidos.