La Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó en la tarde del sábado el cierre del estrecho de Ormuz a todo el tráfico civil y avisó de que la medida solo se revertirá cuando Estados Unidos ponga fin al bloqueo sobre los puertos iraníes.
En un comunicado emitido por la televisión pública IRIB, la fuerza naval de la Guardia Revolucionaria explicó que, “Después de la violación del acuerdo de alto el fuego, el enemigo estadounidense no levantó el bloqueo naval sobre los buques y puertos iraníes, así que el estrecho de Ormuz quedará cerrado desde esta tarde y hasta que el bloqueo se levante”.
En este mensaje, las autoridades militares advierten de que “ningún buque de ningún tipo debe levar anclas en el golfo Pérsico ni el mar de Omán ni aproximarse al estrecho de Ormuz” porque cualquier embarcación que desobedezca será considerada “cooperación con el enemigo” y ese barco que incumpla la orden “será un objetivo”.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, se alineó con esta postura y subrayó que el estrecho de Ormuz “está bajo control de la República Islámica de Irán” después de “responder con decisión al intento de Estados Unidos de retirar las minas”, acción que calificó como una vulneración del alto el fuego.
Qalibaf relató además que “La situación escaló hasta cerca de la confrontación, pero el enemigo se retiró. Si hay tráfico ahora mismo en el estrecho es porque el control del estrecho está en nuestras manos”, insistiendo en que la presencia de buques en la zona se debe al dominio iraní sobre el paso estratégico.
El dirigente parlamentario arremetió igualmente contra el bloqueo de Washington, al que definió como “una decisión imprudente e ignorante”. Recalcó que “Es imposible que otros pasen por el estrecho si nosotros no podemos. Si Estados Unidos no levanta el bloqueo, el tránsito a través del estrecho de Ormuz estará restringido, indudablemente”, dejando claro que la continuidad de la tensión dependerá de los movimientos de Estados Unidos.