El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto fin este sábado a la cumbre de los progresistas “Global Progressive Mobilisation” apelando al “orgullo” de la izquierda y defendiendo sus principios frente a una derecha y una ultraderecha que, según sostiene, siembran pesimismo y desesperanza.
Ante un público de unas 5.000 personas, entre las que se encontraban dirigentes como el presidente de Brasil, Lula da Silva, o el gobernador de Minnesota y candidato a la Vicepresidencia de Estados Unidos, Tim Walz, ha recalcado que este encuentro internacional lanza un mensaje claro de “unidad”.
“Unidad entre fuerzas progresistas, entre países, entre generaciones. Unidad en la diversidad para trabajar juntos y recuperar un horizonte compartido”, ha señalado como cierre a dos días de debates y actos con líderes de la izquierda de distintos continentes, con los que pretende plantear una alternativa al presidente estadounidense, Donald Trump.
La derecha y la ultraderecha quieren imponer “vergüenza”
Dirigiéndose a su electorado, Sánchez les ha animado a reivindicar con “orgullo” sus convicciones y su trayectoria, frente a una derecha y una ultraderecha que, ha denunciado, intentan hacerles sentir vergüenza y los descalifican mediante “insultos”.
“Zurdos nos llaman en Argentina, progres en otras partes del mundo, pacifistas, charos en España les llaman a las feministas, rojos a los de izquierdas, verdes a los ecologistas, todo eso nos reprochan” ha lamentado Sánchez, marcando un punto y final y asegurando que “se acabó”.
“La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre”, ha afirmado. “A partir de ahora la vergüenza par ellos, para los que callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores y criminalizan al diferente” y también para quienes “defienden el privilegio de las élites, apoyan la guerra y la violencia en Gaza, en Cisjordania, en Ucrania, en el Líbano, en Oriente Medio. La vergüenza para ellos, para nosotros el orgullo”, ha concluido.
España no será “madre de la xenofobia”
Sánchez ha reclamado a los suyos que exhiban sin complejos sus propuestas, como el reparto de la prosperidad, la defensa del medio ambiente, la protección de los servicios públicos y la igualdad entre mujeres y hombres.
En este contexto, ha reivindicado la regularización de medio millón de migrantes impulsada por su Ejecutivo y rechazada por la oposición. “Le quiero decir a la derecha y a la ultraderecha que se oponen que España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia”, ha subrayado.
También ha insistido en que deben sentirse orgullosos de situarse “del lado bueno de la historia”, al defender la paz y el respeto al derecho internacional, y en “gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra”.
Para terminar, el jefe del Ejecutivo ha llamado a no perder “la fe en el progreso” y a rechazar el “pesimismo” y la “desesperanza” que, a su juicio, promueve la derecha. “Ellos buscan vernos asustados, abatidos, derrotados, quieren que nos centremos en proteger la realidad no en transformarla, que nos preocupe tanto retroceder que ni siquiera intentemos avanzar”, ha alertado.
Como ejemplo, ha citado la acción de su Gobierno, defendiendo que es posible crear empleo y ganar competitividad mientras se combate la emergencia climática. “Se puede proteger a los más vulnerables y al mismo tiempo podemos reforzar la protección de la clase media y trabajadora”, ha remachado.