Las Fuerzas Armadas de Israel han reconocido este martes que uno de los bombardeos efectuados el lunes contra posiciones del partido-milicia chií Hezbolá en el sur de la ciudad libanesa de Tiro impactó “indirectamente” en un hospital situado cerca de los objetivos militares fijados.
Según el comunicado castrense, el centro sanitario resultó dañado de forma “inadvertida” durante la operación. “Análisis preliminares indican que, como consecuencia del ataque, un hospital de la zona sufrió daños. Cabe destacar que el hospital no era el objetivo del ataque y que, al parecer, se vio afectado de forma accidental a raíz de los ataques”, ha señalado el Ejército.
El mando militar ha vuelto a responsabilizar a Hezbolá de “situarse sistemáticamente entre la infraestructura civil y los centros de población” y de “colocar su infraestructura cerca de instituciones médicas”. A su juicio, “esto pone en peligro la vida de pacientes, personal médico y civiles de la zona, en violación del Derecho Internacional”.
En la misma nota, las autoridades militares han insistido en que las fuerzas israelíes “operan exclusivamente contra la organización terrorista Hezbolá” y que “actúan en la medida de lo posible para minimizar los daños a infraestructuras civiles, instituciones médicas y personal sanitario”.
Por su parte, las autoridades libanesas cifran en cuatro los fallecidos y en 127 los heridos, entre ellos 39 trabajadores del hospital Yabal Amel, apoyado por la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que ha condenado los ataques. El hospital ha sufrido importantes destrozos en las áreas de radiología, cuidados intensivos y quirófanos, lo que obligó a parte del personal a trasladar “urgentemente a la mitad de los pacientes que quedaban en cuidados intensivos a otra sala, con el fin de garantizar su seguridad”.
El Ministerio de Sanidad libanés ha elevado a más de 3.450 los muertos y 10.500 los heridos por los ataques lanzados por el Ejército de Israel contra su territorio desde el pasado 2 de marzo, fecha en la que se reanudaron los enfrentamientos con Hezbolá pese al alto el fuego que estaba en vigor desde mediados de abril.