El presidente de Kazajistán, Kassim Jomart Tokayev, ha instado este sábado a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a que "deje en suspenso" la ofensiva militar en Ucrania y regrese a unas negociaciones sustentadas en el borrador de Estambul de mayo del año pasado. Se trata de una propuesta impulsada con mediación de Estados Unidos, que nunca llegó a concretarse y cuyos términos fueron finalmente rechazados por Kiev.
"Quizás sea hora de dejar este conflicto en suspenso y retomar la fórmula de Estambul 2.0, ya que allí se han logrado resultados significativos. Naturalmente, con las garantías de las grandes potencias, incluida Rusia, podemos seguir avanzando hacia la tan anhelada paz", ha afirmado el mandatario kazajo en la ciudad rusa de Omsk, durante el Foro de Cooperación Interregional entre ambos países y ante la presencia de Putin.
Tokayev ha reclamado al menos una paralización de las hostilidades porque "lo que está sucediendo beneficia y complace tanto a los adversarios de Rusia como a los de Ucrania" y, en un análisis más amplio, ha señalado que la propia naturaleza del conflicto "no está del todo clara".
"Digamos que cuando hubo un conflicto, incluido el conflicto congelado entre Azerbaiyán y Armenia, la esencia y los orígenes de ese conflicto nos resultaron completamente claros; se remontaban a tiempos antiguos. Pero en este caso, es muy difícil de comprender", ha manifestado en declaraciones difundidas por medios rusos.
Ante este escenario, el presidente de Kazajistán ha defendido la congelación de la guerra como "un enfoque probado en la práctica internacional" y ha lamentado "es una pena que la gente esté muriendo tan joven, el acervo genetico de dos naciones hermanas como son Rusia y Ucrania".
En cuanto a las conversaciones de Estambul, medios internacionales informaron en su momento de que el Kremlin ponía como condiciones que Ucrania renunciara a reclamar los territorios ocupados por Rusia durante la invasión y descartara exigir cualquier tipo de compensaciones por los daños del conflicto. El portavoz de Exteriores ucraniano, Heorhii Tykhyi, calificó entonces las exigencias rusas de "inaceptables", sin ofrecer más detalles.