Perú tiene desde este martes una nueva presidenta. Keiko Fujimori ha jurado el cargo ante el Congreso de la República en una ceremonia institucional que ha reunido en Lima a buena parte de los líderes políticos de Iberoamérica y que ha contado con una destacada representación española encabezada por el rey Felipe VI y, por invitación expresa de la nueva mandataria, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
La toma de posesión supone el inicio de una nueva etapa para un país que arrastra años de inestabilidad política, enfrentamientos institucionales y creciente inseguridad ciudadana. Fujimori, de 51 años, llega al poder después de cuatro intentos frustrados y tras imponerse por un estrechísimo margen al candidato de izquierdas, Roberto Sánchez, en la segunda vuelta celebrada el pasado mes de junio, convirtiéndose en la primera mujer elegida democráticamente para presidir Perú.
La ceremonia, celebrada en la sede del Congreso peruano bajo un amplio dispositivo de seguridad, ha estado marcada por la presencia de numerosos mandatarios latinoamericanos, representantes europeos y dirigentes conservadores de la región, al tiempo que miles de simpatizantes y detractores de la nueva presidenta se concentraban en las inmediaciones del Parlamento.

Felipe VI encabeza la delegación española
La investidura ha vuelto a poner de manifiesto la estrecha relación entre España y Perú. Felipe VI ha encabezado la delegación oficial española acompañado por la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Eva Granados, en sustitución del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que ha permanecido en Madrid para asistir al último Consejo de Ministros antes del parón estival.
Junto al Rey ha viajado Alberto Núñez Feijóo, aunque en una condición distinta. El líder del Partido Popular no ha formado parte de la representación oficial del Estado, sino que ha acudido como presidente del PP y por invitación expresa de Fujimori, una invitación cursada directamente por la entonces presidenta electa y reconocida oficialmente por la Cancillería peruana.
Pero la presencia de Feijóo también alberga un importante significado que trasciende al acto. Se trata de su primer viaje a Latinoamérica desde que asumió la presidencia del Partido Popular y de la primera vez que asiste a la investidura de un jefe de Estado extranjero como líder de la oposición española.
Tras la ceremonia, Feijóo ha reafirmado esa estrategia con un mensaje publicado en su perfil oficial de la red social X. "Perú es un aliado estratégico para España que merece prosperidad y estabilidad. Keiko Fujimori trabajará para que así sea. Y yo lo haré para que mi país sea puente entre la Unión Europea e Iberoamérica".
Lima reúne estos días a los principales líderes iberoamericanos.
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) July 28, 2026
Perú es un aliado estratégico para España que merece prosperidad y estabilidad. @KeikoFujimori trabajará para que así sea. Y yo lo haré para que mi país sea puente entre la Unión Europea e Iberoamérica.
Hoy… pic.twitter.com/F65Q2P6krS
El dirigente popular ha defendido además el compromiso con "la democracia, la cooperación y el futuro compartido" entre ambos lados del Atlántico.
La relación entre Feijóo y Fujimori no nace con esta investidura. Durante la campaña electoral peruana, el presidente del Partido Popular grabó un vídeo dirigido a la comunidad peruana residente en España en el que pidió el voto para la candidata de Fuerza Popular. Tras conocerse su victoria electoral, volvió a felicitarla públicamente y aseguró que había sido "un honor poder ayudar", comprometiéndose a seguir trabajando con Perú.
Semanas después, Fujimori participó telemáticamente en el foro Libertas, organizado en Madrid por la delegación española del Partido Popular Europeo, donde el PP defendió un mayor acercamiento entre la Unión Europea y los nuevos gobiernos conservadores iberoamericanos.
La presencia este martes en Lima de Dolors Montserrat, secretaria general del Partido Popular Europeo, responde también a esa estrategia de reforzar los vínculos entre Bruselas y los nuevos ejecutivos latinoamericanos desde el ámbito del centroderecha europeo.
La cuarta fue la vencida
La victoria de Keiko Fujimori pone fin a una larga trayectoria electoral marcada por las derrotas. La nueva presidenta había intentado acceder al Palacio de Gobierno en 2011, 2016, 2021 y 2026. En las tres primeras ocasiones perdió por márgenes muy estrechos, convirtiéndose durante años en la principal figura de la oposición peruana.
Su triunfo en las elecciones celebradas el pasado mes de junio llegó también por una diferencia mínima, reflejo de la profunda polarización política que continúa caracterizando al país.
Durante la campaña centró buena parte de su discurso en la lucha contra la delincuencia, el crimen organizado y la recuperación económica, dos de las principales preocupaciones de los ciudadanos peruanos según las encuestas.
En su primer discurso como presidenta Fujimori ha prometido trabajar para "unir a todos los peruanos", recuperar la seguridad en las calles, reforzar el control de las fronteras y devolver estabilidad institucional al país.
El peso del apellido Fujimori
Pocas figuras generan tanta división en Perú como el apellido Fujimori. La nueva presidenta es hija del expresidente Alberto Fujimori, que gobernó el país entre 1990 y 2000.
Para una parte importante de la sociedad peruana, su mandato permitió derrotar a Sendero Luminoso, contener el terrorismo y estabilizar una economía que atravesaba una grave crisis.
Sin embargo, para otros sectores representa uno de los periodos más controvertidos de la historia reciente del país. Alberto Fujimori fue condenado por violaciones de los derechos humanos y corrupción, convirtiéndose en una figura permanentemente cuestionada por organizaciones de derechos civiles y por buena parte de la oposición.
Mientras cientos de simpatizantes celebraban su investidura en las calles de Lima, diversos colectivos han convocado protestas en los alrededores del Congreso para expresar su rechazo a la nueva presidenta y denunciar lo que consideran una continuidad política del fujimorismo.
Seguridad, economía y gobernabilidad: los grandes retos
La nueva presidenta asume el cargo en uno de los momentos más complejos para Perú. El incremento del crimen organizado, la expansión de las redes de extorsión, el aumento de los homicidios y la inseguridad ciudadana se han convertido en la principal preocupación de la población.
A ello se suma una economía que, aunque mantiene importantes fortalezas estructurales, ha perdido dinamismo durante los últimos años como consecuencia de la incertidumbre política y la ralentización de las inversiones.
Perú es además uno de los mayores productores mundiales de cobre, además de otros minerales estratégicos como el zinc, la plata y el litio, recursos considerados esenciales para la transición energética y la industria tecnológica.
La explotación de esos minerales sitúa al país en el centro de la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, dos potencias que han incrementado su presencia económica y estratégica en la región.
Un nuevo mapa político en América Latina
La llegada de Fujimori al poder consolida el avance de gobiernos conservadores en América Latina. En los últimos años, países como Argentina, Chile, Costa Rica o Ecuador han experimentado cambios políticos que han fortalecido el peso de la centroderecha y la derecha en la región.
Ese escenario explica la amplia representación de dirigentes conservadores durante la ceremonia de investidura y también algunas ausencias especialmente significativas. Ni el presidente brasileño, Lula da Silva, ni la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, dos de los principales referentes de la izquierda latinoamericana, han acudido este martes al acto celebrado en Lima.
España mantiene una relación estratégica con Perú
La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia también tiene implicaciones para España. Perú constituye uno de los principales socios políticos y económicos españoles en América Latina. Más de 400.000 ciudadanos peruanos residen actualmente en España, mientras que las empresas españolas mantienen una importante presencia en sectores como la banca, las telecomunicaciones, la energía, las infraestructuras y los servicios.
España es además el primer inversor europeo en Perú, una relación económica que previsiblemente seguirá siendo una de las prioridades de ambos gobiernos.