El Parlamento Europeo ha instado este martes a los Estados miembro y a las instituciones comunitarias a intensificar las misiones navales frente a las flotas fantasma y la pesca ilegal en aguas de la Unión, reclamando además una cooperación más estrecha para asegurar un uso sostenible de unos mares que constituyen “la mayor superficie marítima colectiva del mundo”.
En un informe respaldado por 430 votos a favor, 107 en contra y 115 abstenciones, los eurodiputados remarcan que la “diplomacia oceánica” debe situarse como prioridad de la política exterior de la UE, en vista del peso geoestratégico de sus espacios marítimos, que suman 25 millones de kilómetros cuadrados de zonas económicas exclusivas y 70.000 kilómetros de costa.
La Eurocámara subraya que las flotas clandestinas de países no pertenecientes a la UE, la piratería y los actos de intimidación que afectan a los pescadores y a las infraestructuras marítimas de la Unión “deben combatirse mediante medidas que incluyan misiones navales”, reforzando asimismo “misiones militares y no militares” específicas de la UE para hacer frente a la pesca ilegal.
Además de centrar la atención en el tráfico ilícito y en las flotas fantasma, “que aumentan el riesgo de derrames de petróleo”, los eurodiputados reclaman a la Comisión Europea un mayor control sobre las actividades pesqueras rusas, incluidos los transbordos, así como la imposición de restricciones adicionales a las importaciones procedentes de Rusia.
Los parlamentarios europeos resaltan también la relevancia de los acuerdos de colaboración sostenible para asegurar condiciones de competencia equitativas para los pescadores comunitarios e instan al Ejecutivo comunitario a que “aplique íntegramente” la normativa de la UE a los terceros países que permiten prácticas que agotan las poblaciones de peces, imponiendo por la vía jurídica medidas que garanticen la sostenibilidad, entre ellas restricciones comerciales como las prohibiciones de importación.
IMPORTANCIA GEOESTRATÉGICA DE LOS OCÉANOS
El informe recalca igualmente que la cooperación entre los Estados miembro y los organismos de la UE “debe reflejar la importancia geoestratégica de los océanos”, ya que el contexto internacional actual convierte los océanos “no es solo un espacio compartido, sino un escenario estratégico donde se definen la resiliencia, el poder y la responsabilidad”.
“La diplomacia marítima comienza con nuestros pescadores: aquellos que están en la primera línea de nuestros mares, cuyo sustento, conocimiento y resiliencia sustentan las comunidades marítimas y la seguridad alimentaria de Europa”, ha señalado en un comunicado la ponente de la iniciativa, la eurodiputada 'popular' croata Zeljana Zovko.
En el ámbito de la competitividad, los eurodiputados reclaman rebajar la carga burocrática y simplificar los trámites que afectan al sector pesquero y acuícola. Dado que el 75% de la flota europea se dedica a la pesca artesanal, la Eurocámara anima a la Comisión y a los Estados miembro a redoblar los esfuerzos para atraer a jóvenes al relevo generacional mediante mejores salidas profesionales, buques más modernos y digitalizados y programas de formación específicos.
El Parlamento Europeo recuerda además que la Unión importa actualmente el 70% de los productos del mar que consume, lo que “menoscaba la autosuficiencia” del sector y lo hace vulnerable frente a “prácticas desleales”.
Por otro lado, los eurodiputados muestran su inquietud ante la propuesta para el próximo marco financiero plurianual de la UE, que asigna solo 2.000 millones de euros a la pesca y la acuicultura en el periodo 2028-2034, lo que implicaría un recorte del 66% respecto al ciclo anterior.
La Eurocámara advierte de que son imprescindibles recursos financieros suficientes, tanto a escala europea como nacional, para sostener a las pesquerías a pequeña escala, recuperar las poblaciones de peces y reforzar la resiliencia y competitividad del sector a largo plazo.
Según datos del propio Parlamento Europeo, los océanos y mares cubren el 65% del territorio de la Unión, lo que configura la mayor área marítima colectiva del planeta, con 25 millones de kilómetros de zonas económicas exclusivas y 70.000 kilómetros de litoral. Sin embargo, la UE importa el 70% de sus productos del mar, lo que “menoscaba la autosuficiencia” y expone al sector a “prácticas desleales”.