La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha expresado su rechazo a la supuesta decisión del Ejecutivo tunecino de paralizar durante un mes las actividades de la Liga Tunecina por los Derechos Humanos. Los responsables de la organización aseguraron el pasado viernes que habían recibido una notificación oficial sobre la medida, si bien las autoridades del país no han emitido por ahora ninguna declaración pública.
"La decisión de suspender a la Liga Tunecina por los Derechos Humanos es sumamente preocupante", lamenta la oficina de Volker Turk, porque "afecta a la asistencia legal y social crucial a las víctimas, los derechos de las mujeres, el trabajo en materia de desigualdades sociales y económicas, y la supervisión de los Derechos Humanos, incluso en los centros de detención".
La Liga tuvo un papel determinante en la fase de diálogo nacional tras la revolución de 2011, origen de la Primavera Árabe, y ese trabajo le valió, junto a otras tres organizaciones de la sociedad civil, el Premio Nobel de la Paz 2015.
En los últimos meses, no obstante, numerosas entidades han alertado de un aumento de la presión sobre ONG, figuras de la oposición y profesionales de la prensa, en un escenario político marcado por la acumulación de poder en manos del presidente, Kais Saied, desde 2021, cuando disolvió de facto el Parlamento y empezó a gobernar mediante decreto.
De forma paralela, se han adoptado otras decisiones contra organizaciones relevantes, como la suspensión de asociaciones como Mujeres Democráticas o el Foro de Derechos Económicos y Sociales, mientras distintas ONG internacionales advierten de una tendencia cada vez más restrictiva en materia de libertades públicas.
Para la ONU, "estas suspensiones contribuyen a crear un clima de intimidación y conllevan el riesgo de generar graves efectos disuasorios sobre el ejercicio de la libertad de asociación, reunión y expresión, así como sobre la participación en los asuntos públicos".