Agathe Habyarimana, viuda del expresidente ruandés Juvenal Habyarimana, ha presentado un recurso ante el Tribunal de Casación, la máxima instancia judicial de Francia, contra la decisión del Tribunal de Apelación de París de retomar las pesquisas en su contra por una supuesta conspiración para cometer genocidio durante las matanzas de 1994 en Ruanda.
“Habyarimana recurrirá ante el Tribunal de Casación mediante un recurso con efecto suspensivo y solicitará una audiencia inmediata para su resolución”, ha confirmado su abogado, Philippe Meilhac, en un comunicado remitido a Europa Press.
El letrado considera que la reapertura de las diligencias constituye una “estrategia dilatoria” destinada a “impedir que la Justicia francesa confirme un sobreseimiento que parece inevitable”, al tiempo que sostiene que implicará un “coste” para la sociedad francesa, dado que “se trata de actos que entran dentro del ámbito de la cooperación internacional”.
“Agravarían aún más la duración de un procedimiento que ya es, y ha sido durante mucho tiempo, irrazonable”, ha expresado, agregando que Habyarimana “sigue siendo, para disgusto de los historiadores mal informados o parciales, la primera víctima del atentado del 6 de abril de 1994 y víctima de una campaña de persecución sin precedentes, orquestada por llamados expertos que, en realidad, son militantes o emisarios del Estado ruandés”.
La ofensiva judicial de la defensa se produce después de que el Tribunal de Apelación de París, además de anular el sobreseimiento del procedimiento, ordenara reabrir las investigaciones sobre su presunta implicación en el genocidio de 1994, a raíz de una solicitud de las partes civiles y de la Fiscalía Nacional Antiterrorista (PNAT).
“Me sorprende la forma en que algunas partes civiles y algunos medios están presentando esta decisión como una victoria para la Fiscalía y las partes civiles, ya que, contrariamente a lo que solicitaron, el tribunal (...) no ha emitido ninguna acusación formal, teniendo facultar para hacerlo, dejándolo en manos de los jueces de instrucción, encargados de reevaluar el asunto”, ha argumentado el abogado de Habyarimana.
Las acusaciones sostienen que Agathe Habyarimana integraba el núcleo duro del Akazu, una red de extremistas hutu formada por familiares y allegados del entonces jefe de Estado que habría impulsado el genocidio de abril de 1994 en Ruanda.
Instalada en Francia desde 1998 sin autorización de residencia, Agathe ha reiterado que tanto ella como su familia fueron convertidos en chivos expiatorios por la matanza de unos 800.000 tutsis y hutus moderados durante cien días de violencia.
El procedimiento penal contra la ex primera dama ruandesa —que pidió asilo político en Francia en 2004, petición rechazada por las autoridades francesas, que a pesar de ello se negaron a entregarla a Ruanda— se inició en 2008 tras una querella del Colectivo de Partes Civiles para Ruanda (CPCR) y de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH).
El trasfondo del enfrentamiento entre hutus y tutsis se remonta a varias generaciones, aunque el derribo con un misil en 1994 del avión en el que viajaba el presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, junto al mandatario de Burundi, Cyprien Ntaryamira, fue considerado el elemento desencadenante del genocidio en el país africano.