Los Veintisiete someterán a examen en mayo la cláusula europea de defensa mutua, el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, mediante un ejercicio de simulación que, por primera vez en años, analizará la reacción ante ataques tanto híbridos como convencionales. El test se produce en un contexto en el que la seguridad del continente se ha situado en el centro del debate político comunitario tras el reciente ataque de un dron iraní contra una base británica en Chipre.
Según han indicado a Europa Press diversas fuentes europeas y diplomáticas, el próximo 4 de mayo se celebrará una reunión del Comité Político y de Seguridad (CPS) a nivel de embajadores, el órgano encargado de orientar la política exterior y de seguridad común de la UE, en la que se llevará a cabo una simulación de la activación del artículo 42.7.
En este ejercicio, los representantes de los Estados miembro examinarán la cláusula de defensa mutua para comprobar “cómo funcionaría en la práctica” ante un ataque convencional, es decir, un enfrentamiento directo entre fuerzas armadas, y ante un ataque híbrido, que combine acciones militares con ciberataques, campañas de desinformación o instrumentos de presión económica.
Las mismas fuentes recuerdan que este tipo de simulacros ya se ha realizado en ocasiones anteriores y que, por norma general, se programa cada dos años. No obstante, subrayan que la diferencia ahora es que llega tras el ataque con un dron iraní el pasado marzo contra una base británica en Chipre, un episodio que ha puesto de relieve dentro de la UE la urgencia de concretar cómo se aplica en la práctica esta cláusula.
Este martes, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, avanzó en una entrevista con Europa Press y otras agencias del consorcio European News que Bruselas estaba ultimando ejercicios de simulación para poner a prueba este mecanismo de defensa colectiva ante una agresión exterior, con la intención de reforzar su operatividad y asegurar una reacción más coordinada entre los socios.
En esa conversación, Kubilius subrayó la necesidad de que los Estados miembro cuenten con información “mucho más clara” sobre la asistencia disponible, tanto civil como militar, y planteó la elaboración de un “manual operativo” o “caja de herramientas” que reúna “de forma concisa” todos los instrumentos de apoyo a disposición de los países de la Unión.
“Un documento que puedas abrir, donde sepas a quién llamar, qué puedes obtener, y que no te deje solo intentando averiguar quién puede ayudarte o cómo se va a aplicar y proporcionar esa asistencia mutua. Que realmente existan estructuras en la Comisión y en distintas instituciones que ayuden a coordinar esa implementación”, explicó.
Líderes reclaman aclarar la respuesta común
En paralelo, este jueves, durante el Consejo Europeo informal que se celebra en Chipre, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE solicitaron a la Comisión Europea que precise cómo debe funcionar operativamente la cláusula de defensa, con el fin de saber “cómo responder” si uno o varios socios recurren a este mecanismo para reclamar el apoyo del resto frente a una agresión externa.
“Hemos acordado que la Comisión prepare una propuesta sobre cómo responder en caso de que un Estado miembro active el artículo 42.7, porque hay una serie de preguntas que necesitan respuesta”, declaró a los medios el presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, a su llegada a Nicosia para la segunda jornada de la cumbre informal de líderes.
Christodoulides precisó que esta fue una de las conclusiones de la cena informal de la pasada noche, con la que arrancó este Consejo Europeo, en la que estaba previsto un intercambio de puntos de vista sobre cómo desarrollar este instrumento en la práctica, sin que se contemplaran decisiones concretas.
La cláusula de defensa mutua, concebida como alternativa en el marco de la UE al artículo 5 de la OTAN y que obliga a la cooperación entre gobiernos ante ataques externos, solo se ha invocado una vez hasta ahora: cuando Francia pidió el respaldo del resto de socios tras los atentados de París de 2015.
El presidente chipriota remarcó además la importancia de avanzar en esta reflexión y de disponer de un plan claro de aplicación para un artículo que ampara a todos los Estados miembro, incluidos aquellos que no forman parte de la OTAN —Chipre, Malta, Irlanda y Austria— y que, por tanto, no cuentan con la cobertura del artículo 5 de la Alianza Atlántica.