La mayoría de los Estados de Oriente Próximo ha aplaudido este jueves el alto el fuego de diez días pactado entre Líbano e Israel, que ha comenzado a aplicarse a las 23.00 horas. Sin embargo, el Ejército libanés ha denunciado ya en las primeras horas varias vulneraciones del acuerdo por parte de las fuerzas israelíes, pese a que el pacto pretende frenar de forma temporal los choques entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá, blanco declarado de la ofensiva israelí que suma casi 2.200 fallecidos.
El Ministerio de Exteriores de Arabia Saudí ha expresado su “satisfacción” por el anuncio del entendimiento en una nota oficial en la que ha ensalzado “la importante y positiva labor” del presidente de Líbano, Joseph Aoun, del Gobierno encabezado por el primer ministro Nawaf Salam y del presidente del Parlamento, Nabih Berri.
Riad ha reiterado igualmente “su apoyo al Estado libanés en la extensión de su soberanía, garantizando que las armas permanezcan exclusivamente en manos del Estado y sus instituciones legítimas”, una referencia velada al desarme de la formación chií Hezbolá, además de respaldar “sus esfuerzos por preservar los recursos, la integridad territorial y la seguridad de Líbano”, cuyo sur se encuentra actualmente ocupado por Israel.
En la misma línea se ha manifestado la diplomacia de Emiratos Árabes Unidos (EAU), que ha apoyado los “esfuerzos para garantizar que las armas permanezcan exclusivamente en manos del Estado y para desmantelar las organizaciones terroristas” y ha remarcado “su firme compromiso de apoyar la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Líbano”.
Abu Dabi, que ha “elogiado los esfuerzos diplomáticos liderados por el presidente (de Estados Unidos, Donald) Trump para facilitar este acuerdo”, ha expresado también su “esperanza de que este avance constituya un paso positivo (...) para la estabilidad regional” y ha subrayado “la importancia de una coordinación internacional eficaz y continua para prevenir una mayor escalada y mitigar las repercusiones humanitarias y de seguridad en toda la región”.
Los comunicados de Arabia Saudí y Emiratos recogen los ejes principales sobre los que también han insistido, en mensajes muy similares, los Ministerios de Exteriores de Qatar, Omán y Bahréin, integrantes del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, así como el de Siria, ajeno a este organismo.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Egipto ha trasladado igualmente su “beneplácito” por la tregua, que considera un paso adelante hacia, entre otros objetivos, “el fin de la agresión israelí en Líbano”.
En este sentido, la cartera egipcia ha remarcado “la necesidad del compromiso de Israel de detener todos los ataques militares contra Líbano”, al tiempo que ha reiterado “su apoyo inquebrantable a la unidad del Estado libanés y la necesidad de respetar su soberanía e integridad territorial”.
“Egipto reitera también su posición sobre la necesidad de la retirada completa e inmediata de Israel del territorio libanés y la aplicación sin distinción de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU”, adoptada en 2006 y que reclama el cese total de las hostilidades entre Israel y Hezbolá, la salida de las tropas israelíes de Líbano —para su sustitución por fuerzas libanesas y de la FINUL— y el desarme de grupos armados como la organización chií.
Además, El Cairo ha llamado a la comunidad internacional “a asumir sus responsabilidades para garantizar la sostenibilidad del alto el fuego, lo que contribuirá a aliviar el sufrimiento de la población civil libanesa, garantizar la entrega segura y continua de ayuda humanitaria y facilitar el retorno de las personas desplazadas a sus ciudades y pueblos”.
Estas reacciones diplomáticas se han producido tras el anuncio del acuerdo por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No obstante, el Ejército libanés ha alertado pocas horas después de que las fuerzas israelíes habrían quebrantado ya el alto el fuego, manteniendo las operaciones de su campaña militar, incluida la invasión terrestre, que ha provocado en el país vecino casi 2.200 muertos.