El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha solicitado de nuevo este lunes al tribunal de distrito de Jerusalén que se pospongan las primeras horas de una nueva audiencia judicial fijada para hoy, con el objetivo de poder estar presente en la ceremonia de toma de posesión del nuevo director del Mossad, Roman Gofman.
Netanyahu está citado durante la jornada para declarar ante la Justicia en uno de los procedimientos por corrupción que permanecen abiertos contra él. No obstante, su petición se ha encontrado con el malestar del panel de magistrados, que ha subrayado que ya han accedido en numerosas ocasiones a sus requerimientos para aplazar o anular vistas programadas.
La jueza Rivka Friedman-Feldman ha recordado en sala que “Cuando hay cuestiones de seguridad de por medio no hay nada que podamos hacer, ¿pero ceremonias? Con todo el respeto, o los organizadores de este evento ajustan sus agendas o seguiremos adelante”, aunque por ahora el tribunal no ha comunicado una resolución definitiva sobre este nuevo intento de retraso.
Días antes, el dirigente ya había cursado otra petición para poder acudir a una segunda ceremonia prevista igualmente para este lunes. En este caso, la solicitud fue aceptada, permitiéndole ausentarse, algo que, según recoge el diario “The Times of Israel”, ha contribuido a dilatar de forma notable los tiempos de los procesos que aún tiene pendientes ante los tribunales.
El calendario de comparecencias de Netanyahu ante el tribunal comenzó el 10 de diciembre de 2024, después de que una resolución judicial determinara que debía testificar, pese a que su defensa había planteado retrasar estas declaraciones al menos hasta marzo de 2025.
Netanyahu es el primer jefe de Gobierno en la historia de Israel que se sienta en el banquillo mientras continúa en el cargo. La acusación formal le atribuye delitos de soborno, fraude y abuso de confianza en tres causas distintas, fruto de las pesquisas impulsadas por el ex fiscal general Avichai Mandelblit.
En abril de 2021, durante la primera sesión de la fase de presentación de pruebas, la Fiscalía describió un “grave caso de corrupción del régimen” en el procedimiento por corrupción contra el primer ministro. Netanyahu, por su parte, ha rechazado tajantemente las imputaciones y las ha calificado de “caza de brujas” y un “golpe de Estado judicial”.
El expediente más comprometedor es el conocido como 'Caso 4000'. En él se le atribuye haber impulsado cambios regulatorios que favorecieron al principal accionista del conglomerado de telecomunicaciones Bezeq, Shaul Elovitch, a cambio de que el portal de noticias Walla ofreciera una cobertura mediática favorable a su Gobierno.