Palestina afronta unas municipales históricas con la primera votación en Gaza en más de veinte años

Palestina celebra municipales clave con la primera votación en Gaza en más de 20 años, en pleno alto el fuego frágil y fuerte tensión con Israel.

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Preparativos en la ciudad de Deir al Balá, en la Franja de Gaza, de cara a las elecciones municipales palestinas del 25 de abril de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Ahmed Ibrahim

Preparativos en la ciudad de Deir al Balá, en la Franja de Gaza, de cara a las elecciones municipales palestinas del 25 de abril de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Ahmed Ibrahim

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Palestina celebrará este sábado unas elecciones municipales para renovar los consejos locales, una cita en la que, en el caso de la Franja de Gaza, solo está incluida la ciudad de Deir al Balá (centro). Esta convocatoria supondrá la primera vez en más de dos décadas que se abren las urnas en el enclave, donde rige un frágil alto el fuego desde octubre de 2025 tras más de dos años de ofensiva militar israelí.

La Comisión Electoral Central (CEC) de Palestina ha detallado que más de un millón de ciudadanos están llamados a votar para escoger a sus representantes en 184 de los 421 consejos locales existentes. Entre ellos figuran cerca de 70.500 electores registrados en Deir al Balá, la única circunscripción gazatí que participa en estos comicios, tras una campaña de catorce días.

El organismo ha precisado que otras 197 municipalidades y consejos locales quedarán constituidos por “aclamación”, al haberse presentado únicamente un candidato por cada puesto. En paralelo, en 40 entidades locales no se han registrado listas ni aspirantes, sin que por el momento se haya aclarado cómo se conformarán estos órganos.

La jornada de este viernes está dedicada al día de reflexión, que, según la CEC, pretende “generar un clima neutral y de calma que permita a los votantes adoptar una decisión de forma totalmente libre, lejos de cualquier influencia o presión de campaña”, con el fin de “potenciar la integridad” del proceso y ofrecer “las mismas oportunidades a todas las listas y candidatos”.

La votación se desarrollará en un escenario de máxima tensión, marcado por los continuos ataques de Israel contra la Franja de Gaza —que han causado ya cerca de 800 fallecidos desde la entrada en vigor del alto el fuego, de acuerdo con las autoridades gazatíes, controladas por Hamás— y por el incremento de las agresiones de colonos e incursiones de las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania.

En Gaza, la cita con las urnas se limitará a Deir al Balá porque se trata de un núcleo urbano que no se encuentra bajo ocupación directa de las tropas israelíes —desplegadas a lo largo de la denominada ‘línea amarilla’, que cubre más del 50% del territorio del enclave— y porque ha sufrido una destrucción material menor que otras áreas de la Franja, sumida en una grave crisis humanitaria a raíz de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023.

No obstante, el censo electoral solo incluye a quienes residían en la ciudad antes del inicio de la ofensiva, por lo que los miles de desplazados internos que han llegado a Deir al Balá desde otras zonas de Gaza huyendo de los bombardeos israelíes quedan excluidos del derecho al voto. Se trata de los primeros comicios en el enclave desde las controvertidas elecciones celebradas en enero de 2006 en los Territorios Palestinos Ocupados.

Aquella convocatoria se saldó con la victoria de la lista Cambio y Reforma, integrada por candidatos de Hamás, tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania —incluido Jerusalén Este—, lo que llevó a Israel y Estados Unidos a rechazar los resultados —postura respaldada por la Autoridad Palestina— y desembocó en una posterior ruptura administrativa y territorial tras un conflicto interno palestino.

Un largo paréntesis electoral en Gaza

Desde 2006 no se han vuelto a celebrar elecciones en la Franja de Gaza, ya que Hamás optó por realizar nombramientos administrativos directos en el territorio bajo su control. En Cisjordania, en cambio, sí se han organizado varias citas locales —en 2012, 2017 y 2022—, mientras que las presidenciales y legislativas han sido pospuestas en repetidas ocasiones, alimentando las dudas sobre la legitimidad del mandato del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

La disolución ‘de facto’ en 2007 del Consejo Legislativo Palestino —el Parlamento— dejó las reformas de la normativa electoral en manos del propio Abbas, que ha emitido una serie de decretos para introducir un nuevo sistema de votación y ampliar las cuotas reservadas a mujeres en estos órganos públicos.

Entre las medidas más polémicas figura la exigencia de que todos los aspirantes firmen un compromiso para “ceñirse al programa político y nacional de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)”, dominada por Al Fatá, el partido de Abbas, y de la que no forman parte Hamás ni otras facciones como Yihad Islámica. Este requisito ha sido interpretado como un filtro que dificulta la presentación de sus listas.

Este marco ha derivado en la exclusión práctica de estas formaciones, que no concurren bajo sus siglas, en un contexto en el que las autoridades de Gaza han reclamado en reiteradas ocasiones que se autorice la entrada del equipo de tecnócratas encargado de asumir la gestión de la Franja —el Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG)— dentro de la propuesta impulsada por Estados Unidos para el futuro del enclave.

El CNAG, liderado por Alí Shaath, se creó en paralelo a la formación de la Junta de Paz, presidida por el mandatario estadounidense Donald Trump, tras el acuerdo alcanzado en octubre de 2025 para poner en marcha dicha propuesta. El plan recibió el aval del Consejo de Seguridad de la ONU y permitió la declaración del alto el fuego, aunque persisten las dudas sobre la aplicación de la segunda fase del pacto ante los supuestos incumplimientos de varios compromisos de la primera etapa.

En este escenario, muchos analistas cuestionan el peso real que puedan tener los resultados de las elecciones en la Franja, debido tanto a las reservas sobre su representatividad como al contexto bélico que continúa marcando la vida en Gaza. La incógnita es si el proceso político logrará abrirse paso o si Israel optará por reactivar una ofensiva a gran escala, en medio de denuncias internacionales por un posible genocidio en el enclave.

La ONU ve una “oportunidad importante”

El vicecoordinador especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Próximo, Ramiz Alakbarov, ha subrayado que “las elecciones de este sábado representan una importante oportunidad para que los palestinos ejerzan sus derechos democráticos durante un período excepcionalmente difícil”, y ha elogiado a la CEC por sus “constantes esfuerzos para preparar un proceso creíble, dados los importantes desafíos que existen en Cisjordania y las condiciones extraordinariamente difíciles que prevalecen en Gaza”.

La ONU ha instado a todas las partes a garantizar que la jornada transcurra “de forma pacífica, ordenada e inclusiva” y que “los votantes pueden ejercer su derecho a participar de forma libre y sin intimidación”, además de reclamar que cualquier disputa postelectoral “sea resuelta a través de los canales legales establecidos”.

Asimismo, la organización ha reiterado su respaldo al “fortalecimiento de las instituciones palestinas y la promoción de la gobernanza democrática”, enmarcado en “los esfuerzos más amplios para impulsar una paz justa y duradera de conformidad con el Derecho Internacional, las resoluciones pertinentes de la ONU, los acuerdos previos y en busca de una solución viable de dos Estados”.

Estas municipales se consideran un test clave de cara a las legislativas previstas para el 1 de noviembre, aunque persisten las dudas sobre la capacidad real para organizarlas ante la ausencia de un acuerdo político entre Al Fatá y Hamás y los obstáculos técnicos para su celebración, especialmente en Jerusalén Este, donde Israel bloqueó el voto en 2021 y forzó el aplazamiento de aquellos comicios.

A ello se suma el deterioro de la situación de seguridad en Cisjordania, donde han muerto decenas de palestinos en ataques de colonos y de las fuerzas de seguridad israelíes. Paralelamente, el Gobierno de Israel ha intensificado la construcción de asentamientos y la expropiación de tierras palestinas, pese a las críticas de la comunidad internacional por unas acciones que vulneran el Derecho Internacional y erosionan aún más la viabilidad de la solución de dos Estados.